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17 de Junio de 2013

¿Quién teme al clásico rosarino?

 

Por Daniel Roberto Viola

El domingo 20 de enero de 2013 pasará al recuerdo de “canallas y leprosos”
como una mancha difícil de disimular. Las noticias reflejaron que barras de
Newell´s Old Boys que merodeaban el estadio “Marcelo Bielsa” del Parque de
la Independencia, se cruzaron con un ómnibus con hinchas de Central que se
dirigían al “Gigante de Arroyito”, donde debía jugarse el primero de dos
clásicos amistosos.

En circunstancias que se investigan, se inició una batahola entre la policía y
desenfrenados barras de Newell´s, con abundancia de golpes, piedras,
garrotazos y balas, sin repararse en niños y mujeres.

En medio del caos reinante, el agente Pablo Orellano resultó herido de un
balazo en el cuello. El ministro de Seguridad de Santa Fe, Raúl Lamberto,
declaró que eran 10 los detenidos y que se había secuestrado "un arma
9 milímetros en la pensión de Newell's". Y adelantó: "No hay imágenes de
la cámara de seguridad porque justo hubo un corte de luz".

El ex canciller Rafael Bielsa, (hermano del DT), denunció tiempo atrás que
“en la barra de Newell´s sigue estando el negocio del narcotráfico”.

En los días previos, se sucedieron atentados con bombas incendiarias del tipo
“molotov”, pintadas y quema de neumáticos, que dañaron 5 subsedes de
Rosario Central y la tienda oficial de Newell´s.

Después de muchas idas y vueltas entre la empresa organizadora, autoridades
y dirigentes de ambos clubes, se autorizó la venta de entradas sólo para los
locales. El empresario Guillermo Tofoni dijo haber recibido “más de 200 mensajes
con amenazas” para que el clásico se jugara con público visitante, y exclamó:
“¡Es más fácil organizar un Argentina- Inglaterra en las Islas Malvinas!”

En el estadio “Gigante” de Arroyito había unos 700 policías, 150 agentes
municipales y 35.000 hinchas de Central para ver “el clásico del verano” pero
a 90 minutos de la hora del partido, se conoció que el plantel de Newell´s no
se presentaba a jugar “por falta de garantías”. Un murmullo generalizado bajó
de las tribunas.

El DT Miguel Angel Russo decidió hacer una práctica para aliviar la frustración de
quienes habían pagado la entrada. Los jugadores ingresaron a la cancha pero
algunos exaltados saltaron de sus butacas y los despojaron de la vestimenta,
obligándolos a una rápida retirada.

Las autoridades de gobierno afirmaron que las garantías estaban dadas para
que el clásico se jugara. Un dato no menor, las pintadas callejeras de los barras
de Newell´s preanunciaban el desenlace: “Sin equipo en la A, no hay clásico”.
“Un grupo minoritario de gente generó esto; pero es problema de cada club,
el que tenga un club de talibanes que manejan las decisiones, que lo solucione”
denunció el Presidente auriazul Norberto Speciale.

Los organizadores le imputaron a Newell´s haber incumplido la regla “pacta sunt
servanda” (lo pactado es ley entre las partes). En un mar de críticas a los
responsables de la seguridad en el fútbol, emerge la gran desazón de los
hinchas no violentos que son mayoría, de miles de televidentes que fueron
privados de un espectáculo deportivo tan fuerte en historia y pasión como un
Boca-River.

Como en la afamada obra de Edward Albee “¿Quién teme a Virginia Woolf?”
Central y Newell´s conviven desde hace años como un matrimonio sin armonía,
con constantes disputas y riñas al compás de la histeria de los mercaderes del
terror. Desde 1905 muchos héroes deportivos forjaron el prestigio del clásico
rosarino, que se juega antes y después del partido en cada esquina de barrio.

El memorable Roberto Fontanarrosa, (Rosario, 1944-2007), se hubiera
decepcionado al dibujar la historieta por “el clásico que no fue” ó “el frustrado 20 E”,
pues siempre sostuvo que “el fútbol es sagrado”.

El regreso consumado de Rosario Central a primera división hará revivir aquellos
momentos de gran fervor y sana competencia sobre el “verde césped”. Sólo
queda por saber si los responsables de turno serán capaces de prevenir y
erradicar la violencia o, en su defecto, de informar a la sociedad futbolera cuál
es la verdadera razón para temerle a un puñado de vándalos.


Daniel Roberto Viola-Director de Iusport Latinoamérica. (Versión especial).

Abogado-Universidad de Buenos Aires-Argentina. Posgraduado Curso Derecho
y Management del Deporte U.C.A.- F.I.F.A.-C.I.E.S.- Socio Estudio Viola &
Appiolaza-Buenos Aires-Argentina.

Fuente: Iusport Latinoamerica

 
 
 

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