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24 de Septiembre de 2013

EN MEMORIA DE DANIEL SCHAPIRA - La lucha continúa

Por Gustavo Veiga

Los vientos políticos del ’73 soplaban como el preanuncio de una sudestada. 
Daniel Schapira, el Tano para sus compañeros de militancia, salía a gritar su
bronca contra el golpe que derrocó a Salvador Allende. Buenos Aires hervía
entre tantas jornadas de barricada, sueños de una patria socialista que
comenzaban a tropezar y que la herida abierta de Chile ratificaba. El tenis
ya no era su impulso vital –de jugarlo se encargaba su hermano menor,
 Edgardo– porque lo había abandonado en 1971. En estos días de septiembre,
 un amigo y periodista lo recuerda cuando se movilizaba en repudio al bombardeo
del Palacio de La Moneda; Edgardoevoca cómo seguía sus propios partidos
desde la clandestinidad; su cuñada Gabriela Yankilevich cuenta su cautiverio
en la jornada 88ª de la megacausa ESMA y un festival de cine en Jerusalén se
interesa por su historia, filmada en una miniserie documental para televisión.

La familia Schapira llevaba el tenis en su ADN. De origen judío, clase media de
Caballito (los padres y sus tres hijos vivían en Pedro Goyena 71), la vida de club
durante los fines de semana era la continuación natural de los días
laborables. Náutico Hacoaj, GEBA, Comercio, Macabi, San Lorenzo y DAOM, fueron
mojones en la trayectoria deportiva del clan. Por eso, Edgardo “El Topo” Schapira 
dice: “Yo nací en una cancha de tenis, mis hermanos Claudia y Daniel nacieron
en una cancha de tenis y fue porque mis padres también jugaban al tenis”.

El Tano se formó en el anexo San Martín de GEBA. Su hermano menor lo recuerda
como “un jugador muy estilista, muy clásico”. Osvaldo “El Mono” Faramiñan fue
el profesor de tenis que lo formó junto a otros jugadores de su generación, como
Francisco Mastelli y Gerardo Miceli. Daniel, según Edgardo, “era por sobre todo una
excelente persona dentro y fuera de la cancha. Por eso, no jugaba más de lo que jugaba,
por no pelear o discutir. No mejoraba sus resultados por ser como era”.

Un joven zurdo, que recién empezaba su carrera en Mar del Plata, le ganó una o
dos veces: Guillermo Vilas. El mismo que dijo, cuando se creó el día nacional del
profesor de tenis en homenaje a Daniel
“me parece una idea genial, con esta iniciativa
se reconoce a todos los profesores, y ellos son la base del tenis en el mundo”.
 Ese
día cae el 18 de octubre, cuando El Tano cumplía años. Era de 1950 y una patota
de la ESMA lo secuestró el 7 de abril del ’77 en San Juan y Boedo. Ya hacía un
tiempo largo que había abandonado el deporte. Pero se las ingeniaba para seguir
la trayectoria de su hermano desde la clandestinidad.

Yo vivía en Fragata Sarmiento y Espinoza y lo vi, por lo menos, hasta marzo
del ’77. Me tocaba jugar los torneos Interclubes de primera y él me llamaba por
teléfono para saber cómo eran mis resultados. O sea, mi hermano me seguía la
trayectoria aun estando clandestino”,
 cuenta Edgardo en Deporte, desaparecidos
y dictadura
, una miniserie documental que espera por su estreno en la Televisión
Pública.

En 1973, su amigo el periodista Oscar Pinco se lo cruzó en una movilización de
repudio contra el golpe de Estado en Chile. “Cuando fue la caída de Allende, estábamos
todos con el ‘Viva Chile, carajo...’. Fui a una manifestación con algunos compañeros
del colegio y de pronto, lo veo que venía él, Daniel. Encabezaba una columna de la JP
y no era uno más. Se notaba su liderazgo. Ahí se me produjo un clic. Yo lo tenía del club
Macabi, un club judío, de una burguesía determinada. Era el profesor de tenis ahí. Un
tipo rubio, fachero, y uno pensaba: ‘Bueno, éste es uno más’. Pero no, era el que se
ponía a hablar de filosofía, política, historia. Era brillante.”

Daniel también estudiaba derecho en la UBA. La diputada nacional del FpV María
del Carmen Bianchi fue su compañera de militancia.
 Se conocieron cursando la
materia Internacional Público. Rodolfo Puiggrós era el rector de la Universidad y Mario
Kestelboim el decano de la Facultad de Derecho. La legisladora recuerda en la
miniserie ciertos detalles con precisión: “Schapira era un activista número uno,
muy discutidor. Fuimos ayudantes de cátedra de Rodolfo Ortega Peña y el jefe de
Trabajos Prácticos era el Negro Sanjurjo. Daniel estudiaba muchísimo para ir a las
clases, pero rápidamente fue cambiando el programa y a nosotros nos tocó dar la historia
de las organizaciones armadas como parte de esa ayudantía”.

Bianchi conoció también a Andrea Yankilevich, la compañera de Daniel. Está
desaparecida igual que el tenista. El militaba en la JUP y ella en la JP. “Eran dos
seres humanos excelentes, maravillosos. Como yo vivía lejos, muchas veces paraba
en la casa de ellos”
, cuenta.

En estos días transcurren audiencias continuas en la megacausa ESMA, con 67 imputados,
789 víctimas del terrorismo de Estado incluidas en el juicio y 830 testigos. Entre estos
últimos está Gabriela Yankilevich, la hermana menor de Andrea y Claudia, ambas
desaparecidas. Cuando declaró sobre sus casos, contó que se fueron a vivir juntas
porque habían desaparecido sus compañeros: Schapira y el abogado Jaime Eduardo
Said. De Daniel siempre se habló mucho en los juicios de antes y de ahora, porque
los represores experimentaron con él los métodos más sofisticados para torturarlo.
En Recuerdos de la muerte, el escritor y periodista Miguel Bonasso describe cómo
probaron sobre su cuerpo ciertos dardos envenenados.

Su hermano Edgardo dice que Daniel, desaparecido desde el 7 de abril del ’77,
volvió a aparecer mientras estuvo cautivo en la ESMA. Sostiene que dos testigos dieron
cuenta de los paseos a que lo sometían los represores de la ESMA. “Uno, Roberto
Machado, acaba de fallecer. El otro, Carlos Alberto Fernández Cabado, es un profesor
de tenis que lo vio en Echeverría y Cabildo, en el barrio de Belgrano. Mi hermano no
saludó a ninguno de los dos porque lo sacaban a reconocer gente por la calle. A
Machado le tuve que decir: ‘Te salvó la vida’.”

La historia de Daniel Schapira, transformada en un capítulo de la miniserie
documental Deporte, desaparecidos y dictadura, le interesó al Festival de Cine de
Jerusalén, que se realizará en diciembre próximo. Como los casos de otros deportistas
desaparecidos, el suyo posee la fuerza motriz de dos actividades que en los años ’70
podían vivirse con la adrenalina de esa época: la militancia política y una carrera
deportiva
. El Tano dejó a esta última por la primera, aunque nunca se desentendió
del todo porque –como contó su hermano Edgardo– seguía sus resultados desde la
clandestinidad.

Tuvo un hijo con Andrea que fue criado por su abuela. Se llama Daniel, compitió
como atleta paralímpico en los Panamericanos de Río de Janeiro 2007 y es el retoño
que continúa su obra. Militó en Hijos, trabaja en el Cenard, tiene asistencia perfecta
en la Carrera de Miguel y sigue levantando las banderas de lucha de sus viejos.

 Fuente: Página 12 - Por Gustavo Veiga

http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-229148-2013-09-17.html

gveiga12@gmail.com

Nota Redacción: La revista Mundo Amateur fue la segunda publicación (después
del Diario Los Andes - Mendoza
) en publicar la nota del periodista Oscar Pinco quien
fue el primero en contar la historia del tenista Daniel Schapira....


Fuente: Revista Mundo Amateur

 
 
 

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