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07 de Abril de 2016

Toque de promesas

Luca Delprato, Olvia Vietes, Lucca Covani y Vanina Farrugia, "bichos raros" para
muchos de sus pares, se juntaron con Ovación más allá de los distintos colores
deportivos de origen.

Espadas, floretes, sables. Los nombres de estas armas remiten a las viejas películas
de Los Mosqueteros y el Zorro o a la saga más actual de Piratas del Caribe. Ni tan así
ni tan desatinado. Cuatro jóvenes esgrimistas rosarinos, promesas en este deporte
a tal punto que los tres menores participarán de los Juegos de la Juventud 2018 en
Buenos Aires, echan por tierra con el prejuicio de que estos duelos competitivos sean
cosa del pasado. Explican qué tiene de fascinante entrenarse varias horas (un promedio
de dos, tres veces por semana) y calzarse la máscara y la pechera para un combate
de apenas unos pocos minutos. Invitan a ser parte del deporte a chicos y grandes,
porque aseguran que entretiene mucho y no es "muy caro". Y se sonríen cuando se
les pregunta cómo es el estilo de Diego de la Vega o de Jack Sparrow, los personajes
que vieron todos en el cine y la TV. "Tienen movimientos exagerados, falsos. Si
nosotros llegamos a revolear el florete así se te ríe hasta el oponente. Además ya
no decimos "touché" cuando tocás a alguien: eso es para el cine", se rieron.

Luca Delprato (13 años, Gimnasia y Esgrima de Rosario, GER), Olvia Vietes (13 años,
Universitario), Lucca Covani (13 años, Jockey) y Vanina Farrugia (16 años, Club español),
"bichos raros" para muchos de sus pares, se juntaron con Ovación más allá de los
distintos colores deportivos de origen. "Es que somos rivales, no enemigos", dijo el
mens sana como para empezar.

Los cuatro clubes que integran estos esgrimistas son el lugar donde se puede practicar
la disciplina en la ciudad. Como en muchos espacios deportivos, aún las mujeres son
franca minoría y hasta hay salones aún muy conservadores en los que sólo entrenan
los varones, pero las nenas de esta nota demuestran que eso se va revirtiendo.
Todos pertenecen a la Federación Santafesina de Esgrima (que abarca un espacio más
en Santa Fe —Biblioteca Popular Mariano Moreno— y también el Club Social de Paraná,
de Entre Ríos). "Actualmente hay 120 afiliados.Parecen pocos pero es un deporte
individual", aclaró el presidente Pablo Moyano.

La mayor del grupo, Vanina, confesó que eligió la esgrima conquistada por el Zorro.
"Tenía unos cuatro años, miraba la serie y empecé a insistir en casa, donde nadie nunca
practicó este deporte. Eso era lo que quería para mí. Tras varias idas y vueltas comencé
a los 11 años". También incursionó por la danza, ama el fútbol, es buena alumna en el
colegio, estudia inglés y escucha Ciro y Los Persas. Pero la esgrima la cautivó al punto
que va con su florete a todos lados. Tiene cuatro, los limpia ella misma y no los deja
en el club como suelen hacerlo muchos sino a pocos metros de su cama. Su último
lauro: salió quinta en el Nacional de juveniles del año pasado en Córdoba. Admira a Belén
Pérez Maurice, conocida como la Dama del Sable porteña (ver aparte) y para esta nota
jugó de local: recibió a sus compañeros en el salón de armas del Club Español, uno de
los edificios más bellos de la ciudad, exponente del modernismo catalán y patrimonio
histórico.

Lucca (aclara que se escribe con dos "c" a diferencia de su compañe- ro de GER) parece
el personaje opues- to a Vanina. El más pequeño del grupo viene de familia de buenos
esgrimistas (su padre y hermano practican) y cuando comenzó la disciplina no le gustó
pero insistió y se quedó en el mundo de los "tiradores".

"Es que las primeras clases son de pasos. Es importante, por seguridad, que te enseñen
a pararte y a usar bien el cuerpo. Pero aburre un poco. En cambio cuando agarrás la
espada, la cosa cambia", aseguró el esgrimista de categoría infantil de Jockey, quien
ya logró un segundo puesto en un torneo cordobés, que se jugó este año.

El ABC. En breve síntesis, entre los cuatro esgrimistas explicaron algunos puntos
básicos del deporte. Que los movimientos deben ser "chiquititos". Que el florete obliga
a la rapidez y la habilidad; el sable, a movimientos más bruscos en base a fuerza, y la
espada, a la precisión. Que lo que sería habitualmente una cancha aquí se llama "pedana".
Que la pechera eléctrica que se viste en combate tiene una luz que se prende cuando el
jugador es tocado, suena, y está conectada con un cable al arma (pecheras que son de
"kevlar", el material que se usa para los chalecos antibalas). Que hay tarjetas como en
el fútbol: amarilla, roja y negra, un "privilegio" que puede caer sobre alguien que por
ejemplo insulte feo o revoleé la careta durante un duelo. Que las armas son de acero
resistente y que las más profesionales cotizan en dólares (un florete básico puede rondar
los 700 pesos).

Olivia "tira" en infantiles y precadetes. Ya salió subcampeona en un Intercolegial, en Buenos
Aires, en 2015 y también segunda en un Nacional, en 2016, siempre en infantiles. Antes
de la esgrima probó con el hockey. "Pero no me hallé como en este deporte individual en
el que los logros y errores dependen de mí. Claro que acá me gusta estar sola, en otros
momentos no", dijo antes de aclarar que le encanta compartir el cuarto con su hermana
menor María y juntarse con amigas a pasear por el shopping y escuchar a One Direction.

Luca, el de GER, compite en precadetes. Estuvo séptimo en el ránking nacional de infantiles
y es campeón provincial 2014/2015 de esta categoría. Es de los buenos y eso que no recibió
los genes de la esgrima de su familia: "Mi papá me viene a ver siempre pero entiende poco,
a él le gusta el fútbol", dijo antes de apuntar a su tirador favorito, el japonés Yuki Ota.

"Si lo pesco por internet no puedo dejar de verlo. Es rapidísimo, el oponente no alcanza a
pestañar y él ya lo tocó 20 mil veces". Una observación que tal vez sea la clave de este
deporte que obliga a manejar la ansiedad y ser capaz de leer el asalto del otro. Y que recuerda
a un diálogo de un capítulo de "El Zorro", entre Diego y su padre Alejandro de la Vega que
supuestamente le enseñaba a usar la espada para batir al capitán Monasterio en un duelo:

—Pero por Dios, Diego, ¿que manera tan absurda de pelear es esa?

—Hago lo mejor que puedo papá, ¿por qué, lo estoy haciendo tan mal?

No entiendo cómo lo haces hijo. Nunca había visto una manera tan ridícula de usar la espada
y sin embargo aún no te he podido tocar.


Belén Pérez Maurice: ex modelo y esgrimista

Belén Pérez Maurice, ex modelo, estudiante de ingeniería en alimentos y soldado voluntaria
(representa al Ejército en competencias). A los 27 años tuvo su primera experiencia olimpíca
en los Juegos de Londres. Ganó el bronce en 2015, en Toronto (Canadá). Sobre el lugar de
la mujer en la esgrima dijo: “Es un deporte machista, en sable somos pocas y en espada
la proporción es de 15 a 30. Y hay clubes muy tradicionales que tienen sala de esgrima pero
no dejan entrar mujeres. En esas cosas sigue siendo un deporte muy conservador”



Fuente: Diario La Capital

 

 

 

 

 

 

 
 
 

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