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21 de Octubre de 2014

Scouts, la otra pata del negocio

El negocio de representar no es el único que existe en la Argentina alrededor de los
jugadores de rugby: también están los scouts. ¿Quiénes son? Los ojos y la voz de las
agencias extranjeras que buscan en el país a los mejores talentos.

El abanico alrededor de los protagonistas, de quienes entran a las canchas con aspiraciones
de descubrir cuál es su verdadero techo, es grande. Hay representantes, profesionales que
los ayudan a optimizar su preparación y personas encargadas de conectarlos con las
necesidades de los clubes de afuera. Eso hace, por ejemplo, Diego Blanca.

Blanca es un ex rugbier tucumano que está instalado en Córdoba y tiene su tienda de mascotas
como principal actividad. También cría dogos de burdeos y es gracias a los perros -y a la
casualidad- que comenzó hace unos años a ser el nexo en la Argentina de la agencia
española Iberian Rugby Contact. Ahora, trabaja junto a Sergio Cerioni, que está instalado en
Italia.

“Fue medio de suerte: por una foto en Facebook de Salva Bengoechea (scout de IRC en Francia)
lo agregué, empezamos hablando de perros y me contó lo que él hacía con Iberian. Yo estaba en
el negocio de la indumentaria deportiva de rugby y le comenté que conocía un par de jugadores de
Tucumán, de buen nivel. El director me preguntó si me interesaba entrar en la agencia y dije que
sí. Les gustó, hicimos un contrato y arrancamos”.

La función del scout, también conocido como cazatalentos, es la de reclutar a quienes tengan
condiciones de emigrar o cumplan características que necesitan los clubes y entablar las
primeras conversaciones. Después, con una propuesta en mano, se genera un acuerdo entre
las partes y quien facilitó la transacción obtiene su comisión, abonada por las instituciones. La
más reciente fue la de Rocchia Ferro a Petrarca Padova.

“Mi fuerte es Tucumán y Córdoba, pero laburo por todo el país. He contactado chicos de Mendoza,
de Buenos Aires, del sur... Lo que hacemos es tratar de buscar el mayor nivel posible en cada
provincia”, explicó Blanca.

Para eso, resultó clave la presencia de torneos como el del Interior, el Nacional o el Argentino
de juveniles: “cuando se juegan los torneos trato de ir a ver, porque es lo que me sirve a mí,
por más que ellos me manden los videos o partidos en crudo”.

“Hay muchos chicos que se lo toman en serio y quieren hacer un medio de vida de esto. Está
claro que la remuneración no es la misma que en otros deportes, son conscientes de esto,
ellos quieren aprender y tratar de mejorar. Los buenos sueldos están en el mejor nivel, pero
para llegar tienen que ganar experiencia, crecer físicamente y técnicamente. Sienten un tope
en el club y tratan de agarrar un puesto afuera”.

La demanda y el interés por los jugadores argentinos es frecuente y, según Blanca, lo que más
se busca por estas tierras son primeras y segundas línea y aperturas con buen pie y juego de
manos.

“En realidad depende la zona, porque de acuerdo a eso vamos viendo de dónde lo sacamos.
Si piden un primera línea, automáticamente vamos a Tucumán, segundas a Buenos Aires o
Rosario, si quieren pateadores los buscamos en Córdoba. Vemos el nivel de cada provincia
y cuáles son las canteras para esos puestos”.

Y más allá del interés inicial, Blanca asegura que muchos de los que tienen la oportunidad de
emigrar deciden no hacerlo al momento de tomar la determinación: “en un 70% te podría decir.
Creo que es porque tienen miedo a estar solos en otro país, algunos a jugársela. Es entendible,
pero por ahí hay chicos con mucho potencial y futuro y no se terminan de convencer”.

“La gente más experimentada es quizá la que más espera las oportunidades y la que menos
las tiene. Va variando, pero te decepcionás mucho porque cuando ya tienen el contrato en la mano
se tiran para atrás”.

El mundo de los representantes en el fútbol está repleto de negocios y manejos que van más
allá de los contratos entre las partes. También, por caso, el de los promotores en el boxeo, donde
los pugilistas terminan muchas veces sin el dinero que les habían prometido. En el rugby,
¿existe la desconfianza?

“Por ser gente de rugby se manejan otros códigos. Nosotros tenemos como prioridad la
parte humana, trabajamos mucho con la confianza y es por eso que no armamos un
contrato con los chicos hasta no tener algo concreto para ellos. Se tienen que dar muchas
situaciones favorables para que ese contrato se lleve a cabo”.

“Pasa por el tema de fidelidad, por ver qué agente te consigue mejor contrato y ahí cierran.
Hay agencias gigantes que te consiguen un contrato excelente, pero para ellos sos un número
y no los ves nunca más, no te llaman. Nosotros tratamos de crear la relación con el jugador,
porque de esa forma ellos están tranquilos y nosotros también”.

“Sabemos lo que es que estés lejos de tu casa, solo y en un lugar que no conocés y con gente que
no conocés. Sergio los ayuda muchísimo allá en Italia, hay que preguntarles cómo les va, si les
gusta, si se están adaptando. El jugador después va comentando todas esas cosas, cuando
se siente acompañado, y saben que vos estás ahí”.

Por Cris Gómez Csher

Rugby Fun



 

 
 
 

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