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05 de Agosto de 2015

Eduardo Schwank: de la burbuja del tenis,
al fuerte compromiso social


Lidera una fundación que, a través de las escuelas de tenis, busca reivindicar los
derechos de las personas con discapacidad. "Trabajar con chicos discapacitados
me hizo ver otra realidad", le contó el ex jugador de Copa Davis.



Durante la década que pasó en el circuito profesional, Eduardo Schwank vivió "en
una burbuja", según sus propias palabras. Paradójicamente, su vinculación al tenis
es la que hoy le hace palpar la realidad que pasan algunos de los excluidos de la
sociedad: el roldanense lidera la Fundación Estar, que cuenta con ocho escuelas de
este deporte para chicos con discapacidades mentales en la provincia de Santa Fe.

"La vida del tenista es rara", opina Schwank a Clarín luego de describir esa rutina
que transcurre en buena parte entre hoteles, aviones y torneos. "A mis pares les
comento que el trabajo con los chicos hace ver otra realidad", narra el ex número 48
del mundo en singles sobre lo que hoy palpa de cerca gracias al trabajo de la fundación.

Cada una de estas escuelas aporta, sobre todo, "una forma de inclusión para los
chicos". El objetivo es "que ellos puedan tener su propio espacio, que tengan la
posibilidad de hacer deporte si lo desean", comenta Schwank, ex doblista en Copa
Davis. E, inmediatamente, confiesa que lo que para los chicos es una escuela de
tenis, para él es una escuela de vida: "Me llamó la atención cómo disfrutan, ver su
cara de felicidad jugando al tenis, sin fijarse en sus problemas a pesar de que tienen
muchos más que muchos de nosotros". Y remarca: "Es un mensaje, tanto para mí
como para la sociedad: con poco podés ser feliz".

"El principal objetivo por el cual creamos la Fundación es que cada pueblo, cada cuidad,
los chicos con discapacidad intelectual puedan jugar al tenis, transitar por los clubes y
así ejercer su derecho al deporte", cuenta Marcelo Rocha, psicólogo y uno de los
pioneros de la fundación. La misma nació hace más de seis años como consecuencia
del proyecto Es.T.A.R (Escuelas de Tenis Adaptado Rosario), idea del profesor de
tenis Sergio Rullo (actual Vicepresidente de FEES), quien trabajó con Rocha desde
el principio. Al poco tiempo se sumó Schwank. "Esto no es ayudar ni mucho menos
caridad, se trata de trabajar por derechos que se ven vulnerados", insiste Rocha.

El tenis, una verdadera escuela de vida

Para Schwank, las raquetas son un buen elemento para que los chicos puedan divertirse,
pero también aprender lecciones de vida. "Con el tenis pueden aprender herramientas
para superarse. El progreso en este deporte le sirve al chico para cualquier ámbito
de la vida", señala. Y ejemplifica: "Hay muchos que no saben cómo pegarle a la pelota,
pero le van buscando la vuelta y eso hace que se desarrollen mentalmente".

"Ver los progresos me emociona, y ellos mismos se sorprenden de lo que logran",
admite el ex finalista de Roland Garros en dobles. Y destaca que para los chicos, la
posibilidad de practicar deportes es también una oportunidad para incorporar muchos
valores como "la responsabilidad, el respeto, la solidaridad y la actitud necsaria para
emprender algo".

Así como Schwank admite haber ignorado la realidad de los chicos con discapacidad,
considera que lo mismo puede pasarle a muchas personas. "Es necesario tomar
conciencia. Creo que falta muchísimo, porque, si bien los argentinos somos muy
solidarios y ayudamos cuando nos piden, más gente tiene que comprometerse y
tomar la iniciativa", opina.

Hoy, la Fundación cuenta con ocho escuelas de tenis, las cuales brindan espacio a más
de 100 chicos. Se distribuyen entre las localidades de Roldán, la ciudad de Schwank, Firmat,
Casilda, Esperanza, Hugues y Rosario, donde se encuentran tres, además de la segunda
escuela de tenis para ciegos del país, abierta en 2014 junto con el Programa de tenis
para ciegos Argentina (PTCA). Cada una de ellas organiza clases de tenis, las cuales
se brindan a través de la asociación con distintas instituciones para personas
discapacitadas. "Armamos todo, ellos solo tienen que ir y jugar", explica Schwank.
Claro, como toda organización sin fines de lucro, y al no contar con el aporte de partidos
políticos, el apoyo de empresas privadas se vuelve una necesidad permanente.

La Fundación aspira no sólo a reivindicar los derechos de los chicos con discapacidades por
medio de sus propias escuelas, sino que también considera necesario compartir este
conocimiento. "Tenemos un área académica (dirigida por el psicólogo Sergio Enrique) a
través de la cual ya hemos publicado dos libros sobre deporte y discapacidad, y realizamos
jornadas y cursos vinculados a la discapacidad", explica Rocha. "Hemos desarrollado
metodologías de enseñanza basadas en la práctica entre varios que nos permiten enseñar
tenis a jóvenes con discapacidades complejas como el autismo y la psicosis", agrega.

Entre la fundación y su academia

Los días de Schwank hoy siguen muy ligados al tenis, y no solo por las escuelas de la
fundación. El tenista cuenta con su propia academia, el Schwank Tennis Center, en donde
entrena jugadores para la alta competencia. "El contraste es marcado, son cosas diferentes,
pero lo bueno es poder hacer algo por todos y con el deporte que tanto me gusta", reflexiona.
Por ello, dice, no extraña el circuito.

Podés conocer más sobre la Fundación Estar Eduardo Schwank
en: http://fundacionestareduardoschwank.org/


Fuente: Diario Clarín




 

 
 
 

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