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27 de Mayo de 2015

La ovalada y la Justicia se dan la mano por los chicos

UN GRUPO DE FISCALES JUEGA AL RUGBY CON JOVENES DE DISTINTAS VILLAS

La iniciativa surgió en diciembre pasado, a través del abogado Julián Axat, quien se
enteró de que en la 31 de Retiro había unos chicos que practicaban este deporte.
A partir de allí hacen encuentros con ellos en distintos barrios de emergencia.

Por Gustavo Veiga



La idea se le ocurrió a Julián Axat, al que le sobran iniciativas y le gusta aplicarlas. Abogado
y poeta, una tarde de diciembre del año pasado se enteró de que en la Villa 31 de Retiro
había unos pibes que jugaban al rugby. Su deporte y el que también practicaba su padre
Rodolfo, un militante desaparecido el 12 de abril de 1977. Como es fiscal y coordinador del
Programa de Acceso Comunitario a la Justicia, trabaja en esos territorios tan invisibles a
la ampliación de derechos como visibles cuando se trata de criminalizar a sus habitantes.
Entonces les propuso organizar a esos jóvenes un partido con la pelota ovalada. Sólo faltaba
el rival.

Armó un equipo de fiscales y los juntó a todos ayer por la mañana en una cancha del Parque
Manuel Belgrano (ex KDT), a pasos de la Costanera. Se trataba de divertirse y terminar el
juego con el tercer tiempo –como se estila en el rugby–, pero no en la confitería o en el
quincho de un club y sí en la villa. En su centro de integración comunitaria Bichito de Luz,
donde la gente se acerca con denuncias judiciales que después toma el propio Axat.

“Un día organizamos un recital con Karamelo Santo y al lado unos chicos estaban jugando un
partido de rugby. Ahí los conocí, me contaron que a veces iban entrenadores de afuera a
enseñarles el juego y comenzamos la relación. Yo venía de una experiencia con el mismo
deporte en un instituto de menores de La Plata, pero esto es distinto. Ahora es el rugby
adentro de la villa”, cuenta el fiscal, quien les dedicó un poema a los 20 jugadores
desaparecidos del La Plata Rugby Club, donde jugaba su padre. Se llama “Los canarios
románticos” y empieza así: “El pack se hunde contra el viento mientras Luisito Munitis hace
el line y los forwards saltan para contraer la espalda del monstruo”.

Mario Condorí tiene 20 años, el físico morrudo, juega de medio scrum y cursa quinto año de
la secundaria. Vive en la Villa 31 y dice que son “entre 80 y 100 chicos que forman el Villa 31
Rugby y Hockey Club. Esta movida empezó con la fundación Botines Solidarios, que trajo el
deporte al barrio”. La convivencia que permite un juego donde participan en armonía el gordo
y el flaco o el alto y el bajo, se amplió a su base social hace más de una década. Por eso
llegó el rugby a las villas o a los niños y jóvenes que viven en ellas. Proyecto pionero fue
el de Virreyes Rugby Club, en 2002. Hoy se juega también en Cildáñez o Los Piletones,
barrios villeros del sur de la Capital Federal.

Máximo Bianchi, otro de los que se sumó a la iniciativa de Axat, jugó en Champagnat, club
de un colegio al que van las clases acomodadas. Cuenta que hace siete años que está en
esto “de llevar el rugby a las villas junto a la fundación Botines Solidarios”. Junto a la cancha
del KDT y mientras los jóvenes de la Villa 31 y el equipo de fiscales se entreveraban en un
scrum, o apoyaban la pelota en el ingoal rival, el profesor de educación física Gastón Tuculet
recordaba su historia personal, también ligada al rugby solidario:

“Yo hago una tarea similar en los institutos de menores de La Plata. Con ellos ya habíamos
jugado contra la Villa 31 y esa es una forma de darles una herramienta más para cuando
salgan de ahí y tengan la posibilidad de insertarse en un lugar que les sume y no que les
reste. Por mi problemática particular, si hubiera menos chicos en los institutos y en la cárcel,
mi hijo hubiera estado vivo y hoy no lo está”. Juan Pedro Tuculet jugaba al rugby en el club
Los Tilos, como su padre y su primo Joaquín, integrante de Los Pumas. El 9 de marzo de
2013 lo asesinaron dos hermanos en Villa Elisa cuando había salido a comprar gaseosas con
un amigo a bordo de un Fiat Duna. Hoy están condenados a penas de 20 años de prisión.

Carlos Gonella, el fiscal de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos
(Procelac) dejó su impresión sobre el sentido de la convocatoria: “Creo que esto le da sentido
a la estructura de Atajo en que se desempeña Julián, que es llevar la Justicia hacia las
barriadas populares, pero también buscando elementos integradores como el deporte por
el componente de solidaridad que tiene. El hecho de compartir un momento así en la cancha
y en la Villa 31 nos da mucho entusiasmo”.

Junto a Gonella integraron el equipo que empató con los jóvenes de la Villa 31 los fiscales Pablo
Larriera, Juan Pedro Zoni, Leonel Gómez Barbella y Marcelo Colombo, la revelación rugbística
entre los representantes del Ministerio Público. Acompañaron desde afuera otros dos fiscales:
Gabriel de Vedia, hermano del cura villero Lorenzo “Toto” de Vedia que hace su actividad pastoral
en la Villa 21-24 de Barracas y Juan Murray, coordinador de la UFI AMIA.

Al partido de rugby le siguió una comida en el centro de integración comunitaria de la Villa 31.
Los fiscales departieron con los jóvenes que los habían hecho transpirar en la cancha y vieron
juntos la proyección de un capítulo de la miniserie Deporte, desaparecidos y dictadura, donde
se cuenta la historia del padre de Axat y otros jugadores desaparecidos del club La Plata.

“Hablamos de llevar el derecho a los barrios y de que estos jóvenes sirvan de replicadores de
una forma de interpretarlo. Y que no es a través del perfil del fiscal criminalizador y sí el que
brinda una herramienta para visibilizar derechos por medio del Programa de Acceso Comunitario
a la Justicia. Recibimos denuncias de todos los problemas, desde trata de personas a violencia
de género, pero además de los derechos individuales estimulamos los colectivos, como el acceso
al agua, la red eléctrica, las cuestiones habitacionales, la necesidad de que lleguen las
ambulancias y la de promover la urbanización de estos barrios”, dice el fiscal platense.

Esas tareas se desarrollan en Agencias Territoriales de Acceso a la Justicia (Atajo) que funcionan
en la Villa 31, la 21-24, la 1-11-14 y el Barrio Mitre de Saavedra. “Un camino más corto para llegar
a la Justicia”, decían las camisetas con que los vocacionales jugadores de rugby, tanto fiscales
como vecinos de la Villa 31, se pasaron la ovalada y compartieron el almuerzo en la Villa 31.


Fuente: Página 12 - gveiga12@gmail.com/Revista Mundo Amateur

 

 
 
 

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