Principal

Historia

Principios

Estatutos

Comisión Directiva

Socios

Legislación

Que hacemos

Subsidios Nacionales

Congresos

Laboral

Explicativos

Historia de un club

Contáctenos

 

 

 

 

30 de Septiembre de 2014

El fútbol murió en Leipzig

Por Mariano Mancuso



La historia del despreciable equipo que Red Bull armó en Alemania.

El próximo año el Bayern Múnich de Guardiola, o el Dortmund de Klopp, va a jugar contra
un equipo que se llama RB Leipzig. RB, de Red Bull. Ahora están en la B de Alemania
pero, pese al desprecio que generan en muchos equipos e hinchas, todo está dado para
que ganen el ascenso a la Bundesliga. El dinero está de su lado.

El último fin de semana el nuevo equipo de Red Bull fue a jugar a la cancha de Union
Berlin y recibió el más contundente rechazo desde que el millonario dueño de la empresa
austríaca de bebidas energizantes lo inventó. Los hinchas del conjunto berlinés, un club
de izquierda, cooperativista, cuyo himno lo canta la punk de Nina Hagen, bancado por
sus socios, un club -del que alguna vez deberíamos hablar- que durante el último mundial
invitó a sus socios a ir al estadio con sillones para armar un gran living comunitario y ver
los partidos en pantalla gigante y con cerveza; los hinchas de ese club recibieron a su
rival, un invento del marketing, con una enorme bandera negra que, en blanco, decía:
“La cultura del fútbol murió en Leipzig”.

RB Leipzig llegó invicto y puntero. Union Berlin no había ganado en todo el torneo. Fue
victoria para los berlineses, 2-1 con dos goles de Sebastian Polter, que así salieron de
la zona de descenso. Justicia deportiva. En las tribunas se jugaba un partido ideológico.
Un panfleto que circuló decía: “Nuestro rival de hoy encarna todo lo que nosotros en Union
no queremos del fútbol. Un producto de marketing empujado por intereses financieros (…),
jugadores con el signo euro en los ojos (…), alentado en las tribunas por consumidores
con el cerebro lavado que nunca escucharon nada de un club manejado por sus hinchas”.

Las 20 mil personas de Union Berlín que estaban en la cancha, a modo de protesta, se
vistieron con unos ponchos negros y durante los primeros 15 minutos se quedaron en
silencio. En luto. Sobre el perímetro de la cancha colgaron varias banderas más, también
negras, que todas juntas decían: “El fútbol necesita, participación, fidelidad, emoción,
tribunas de a pie, tradición, fair play financiero, pasión, transparencia, historia e
independencia”. Todo lo que a RB Leipzig le falta.

El de Leipzig es el quinto equipo de fútbol de Red Bull en el mundo. El primero fue el
de Salzburgo, pero después armó otros en Nueva York, Brasil y Ghana. Todo es parte de
una enorme campaña publicitaria en la que la marca vincula el deporte con las cualidades
energizantes de su producto. Tienen dos escuderías de Fórmula Uno, una de NASCAR, dos
equipos de hockey, varios de autos de carreras -incluso en Brasil- y un team de rally
en República Checa. Además, sponsorea a más de 20 equipos de motos, coches y
camiones, y a deportistas extremos, golfistas, jugadores de la NBA, NFL, NHL, y hasta de
videojuegos.

El proyecto alemán de Dietrich Mateschitz, dueño de Red Bull, está en desarrollo hace casi
una década. El plan siempre fue instalarse en Sajonia, una región muy futbolera de lo que
Alemania del Este, que supo ser importante antes de la caída del Muro, e invertir 100 millones
de euros para, en una década, llegar a ganar la Bundesliga. En 2006 intentó comprar al FC
Sachsen Leipzig, un equipo muy tradicional, pero las protestas de sus hinchas lo evitaron.
Sachsen y Lokomotiv, el otro equipo histórico de Leipzig, estaban en 5ta división igual que
el más pequeño SSV Markranstädt, un club fundado después de la 2da Guerra Mundial.
Para todos los propósitos esa se presentó como la inversión ideal.

También ahí hubo algunas protestas, menores. Red Bull no tuvo problemas para comprar
su licencia de 5ta división en mayo 2009. El dinero fue bienvenido por la comunidad, según
la prensa local. El club fue bautizado como Red Bull Leipzig. Pero había un problema, la
Federación Alemana prohíbe que los clubes lleven nombres de sus sponsors. Entonces,
lo llamaron RasenBallsport Leipzig e.V., que se resume como RB Leipzig y trampea la regla
para decir lo mismo. La otra ley alemana que se saltearon fue la que dice que los clubes
no pueden ser controlados por una sola persona física o jurídica y recomienda que al menos
sean siete sus dueños. RB Leipzig tiene nueve, todos empleados de Red Bull -y con la renuncia
en alguna caja fuerte, seguro.

En la primera temporada, 2009-2010 ascendieron a la Liga Regional Norte, Cuarta División. Ese
año jugaron en la diminuta cancha del SSV Markranstädt, con lugar para 5.500 personas. Después
se mudaron al estadio Central de Leipzig, que fue remodelado para el Mundial 2006 con
capacidad para 45 mil espectadores. Ahora se llama Red Bull Arena. Recién en 2013, ascendieron
a Tercera y en la campaña siguiente fueron subcampeones y subieron a Segunda. Para esta
temporada en la Bundesliga.2 gastaron 12 millones de euros en refuerzos.

Los que defienden el proyecto dicen que gracias al dinero del toro rojo el fútbol de Leipzig
podrá volver a ser importante como en la era comunista e incluso antes, desde 1913 que
un equipo de esa zona no sale campeón de Alemania. Red Bull, destacan, instaló modernos
campos de entrenamiento y apuntan, con insólito orgullo, que se plantea capturar “a todos
los jóvenes talentos de Alemania oriental”.

Pese a lo que es, un club de fútbol creado en una agencia de publicidad, RB Leipzig tiene hinchas.
De hecho, tiene tantos hinchas que en Tercera lideró el ranking de recaudaciones. Está visto, el éxito
atrae. Pero a su dueño no le interesa que esos tipos que alientan se acerquen mucho. Hasta que
la Federación obligó, para dejarlo jugar en Segunda, hacerse socio era casi imposible, caro y
burocrático. Tiene 300 miembros mientras que en un equipo como Union Berlín hay más de 12 mil
afiliados que los desprecian.

Una vez, Union Berlín no les jugó un amistoso porque sus hinchas protestaron. Lo mismo pasó
después con Stuttgart y Nuremberg. Hace ya unos años, grupos de socios de casi 20 clubes
lanzaron una campaña en contra de la presencia mercantilista de Red Bull en el fútbol
alemán. El DT de Bochum, Peter Neururer, llegó a decir que le daba “ganas de vomitar” lo
que estaban haciendo. “Cuando el fútbol es usado como una unidad de marketing para
una marca puedo entender la preocupación de los hinchas”, afirmó. Que se sepa, en Un
Caño también nos preocupa, y tampoco los queremos.

Fuente: Revista Un Caño





 

 
 
 

Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateurs - Buenos Aires nº 1252  . Tel 4242301. 
aredaclubes@aredaclubes.arnetbiz.com.ar - hector@ejugar.arnetbiz.com.ar