Principal

Historia

Principios

Estatutos

Comisión Directiva

Socios

Legislación

Que hacemos

Subsidios Nacionales

Congresos

Laboral

Explicativos

Historia de un club

Contáctenos

 

 

 

 

25 de Septiembre de 2013

Natación: El rosarino Plit, ex cuádruple campeón
mundial de aguas abiertas, ahora enseña en
Mar del Plata


"Este es mi lugar", señala Claudio Plit, sentado frente al escritorio de una habitación
de dimensiones reducidas que sirve de antesala a la pileta, esa que construyó a
imagen y semejanza del natatorio de Fisherton en la que dio sus primeras brazadas.
Trotamundos o, en su caso, nadamundos, durante más de dos décadas, una de las
mayores glorias de las aguas abiertas de la historia vive el día a día en su casa
ubicada en el barrio Puerto, de Mar del Plata. Allí enseña natación y otras actividades
relacionadas con el agua junto a su esposa y a sus dos hijos. Se siente a gusto en
ese espacio, lejos de Rosario, una distancia que es geográfica pero no sentimental.
Lo pone de manifiesto durante la charla con Ovación, en la que surgen a cada instante
recuerdos de su ciudad natal, de la que es ciudadano ilustre, distinción que recibió
en 1995 a partir de una trayectoria indiscutible, siendo cuatro veces campeón mundial
de aguas abiertas.

A los 59 años disfruta de esta etapa de su vida en la que hace tiempo descubrió
otro mundo luego de deambular de aquí para allá. "Este es mi lugar. Siento que hice
mucho, viajé 50 veces a los Estados Unidos, 40 a Europa, 10 a Egipto. Fui Australia,
Nueva Zelanda, viví 7 años en México... Durante ese tiempo el barrio no contaba.
Ahora lo mundano se achicó a lo barrial. Estoy feliz porque esto completa mi vida".

"A esta pileta viene fundamentalmente gente del barrio. Mi esposa, Maru, que es
mexicana, profesora de educación física y fue nadadora, da clases de tai chi chuan
en la pileta", cuenta Plit, casado con ella desde que tenía 23 años y con quien
se radicó al principio en Rosario, "en 27 de Feberero y Oroño, porque estaba cerca
del club Provincial donde entrenaba". Como su señora extrañaba, no permanecieron
mucho tiempo allí y se fueron a México. Después del terremoto de 1985 optaron por
regresar a la Argentina. Fue en ese momento que Mar del Plata apareció en el horizonte.

"Mar del Plata me atrajo por el mar, como buen nadador que era. También como buen
rosarino, porque veraneaba en esta ciudad siendo un chico. Incluso mi abuelo, Antonio
Pérez, venía a nadar al mar. No resultó difícil la elección", asegura Plit, cuyos hijos
tienen afinidad por las competencias acuáticas: Mauro es representante nacional en
una modalidad de surf denominada prone, además de guardavidas, y Jerónimo es
jugador de waterpolo, en el club Atlantis. "Más allá de lo que hacen, toda la familia
trabaja en la pileta", cuenta.

Esa pileta de 17 metros de largo por 6 de ancho que se encuentra en la casa que
construyó en 2004 y la denominó Claudio Plit. "Por mi pequeño ego no podía ponerle
de otra forma. Pero no hay ningún cartel que la identifica así, de lo contrario mi señora
me echa", dice entre risas. Allí concurren unas "300 personas por mes" para desarrollar
distintas actividades terapéuticas, aprendizajes o entrenamientos.

Si bien desde 2006 se ocupa de organizar todos los años el maratón Patagones Viedma,
correspondiente al Grand Prix internacional, la vida de Plit gira alrededor de esa pileta,
después de varios proyectos y tras dos décadas de estar metido de lleno en las pruebas
de aguas abiertas del mundo. "Desde los 18 años mi único sustento fueron las competencias.
Estuve entre los tres primeros del mundo durante 20 años, lo que me permitió vivir de la
natación y comprar mi casa. El drama vino después de los 40, cuando ya no ganaba y
quedaba por debajo del décimo puesto. Tuve que hacer un cambio en mi vida, aunque
seguí compitiendo hasta los 50", cuenta.

Encargado del natatorio Panamericano de Mar del Plata a partir de 1997, concesionario
de la pileta del club Once Unidos en 2000 y fundador del club Atlantis, del que fue
presidente durante 10 años, su hogar se convirtió en su lugar en el mundo. Sostiene
que su filosofía en ese sitio "no es la del supermercadista, sino la del almacenero de barrio.
Me interesa tener poco, pero bien. No quiero vivir con una ansiedad y una calidad de vida
que alguna vez intenté y que comprendí que no tienen sentido. Vivo como cuando nadaba,
con el corazón", dice.

No se olvida del club Fisherton y los comienzos

El club Fisheron dejó una huella imborrable en Claudio Plit. "Hay días en los que estoy
nadando y recuerdo cosas de cuando era chico, de mi infancia y de la adolescencia
que pasé en el club", cuenta. "Cuando diagramé la pileta de mi casa, me inspiré en la
de Fisherton, que es en la que aprendí a nadar, aunque para hacerla acá reduje sus
dimensiones", explica.

"Mis primeras amistades las hice en el club. Allí estábamos todo el tiempo con
Alberto Tarsitano (actual entrenador de natación de Náutico Sportivo Avellaneda), mi
primo Ricardo, mi hermano Ariel y Aldo Morales, que está viviendo en Mar del Plata.
Siendo un chico, tuve vivencias fuertes a través de la natación con todos ellos", comenta.

"Vivía a tres cuadras del club. Mi padre, que era un médico muy respetado, murió cuando
mi hermano tenía 4 años y yo 6. Para dos niños y una viuda, nada mejor para
entretenerse que ir al club. Fue así que quedé muy unido a Fisherton. Para alguien que
se desarraiga, como me pasó a mí con Rosario a los 24 años, nada se olvida".

Plit cuenta que su entrenador Juan Carlos Cruz, Carloncho, vivía a una cuadra del club.
"Si te quedabas dormido, te iba buscar a tu casa y te decía de todo. Fue el tipo más
bueno que conocí. Falleció hace unos años. El me entrenaba entre 12 y 14 kilómetros
diarios", recuerda.

"A los 12 años corrí el Cruce del Puerto y quedé segundo en la categoría. Después lo gané
cuatro veces en los siguientes años, con 15, 16, 17 y 18 años, en la categoría absoluta".

"En 1973, como ganador del campeonato Argentino de aguas abiertas, me tenían que
mandar a correr a Italia como nadador amateur. Pero la confirmación no llegó en
tiempo y forma, pese al reclamo de la Federación Rosario de Natación", prosigue.

Ese obstáculo le deparó otro camino, y definió su futuro. "Un amigo, Carlos Aguirre,
me invitó a correr profesionalmente a Canadá, al lago San Juan. No tenía dinero y él me
sacó un crédito para el pasaje. Fui con 18 años y terminé tercero en esa prueba y
en Chicago. En ese momento competía Horacio Iglesias, que era uno de los grandes
nadadores que tuvo el país. Fue como un maestro para mí", dice

"Desde joven empecé a viajar con las antiparras a todos lados, Canadá, Estados Unidos,
Italia, Egipto. Estaba estudiando medicina y dejé. Entrenaba en el club Provincial,
en Náutico y luego en México. Lo más importante es que pude hacer lo que siempre
me gustó", sostiene.

Fuente: Rodolfo Parody

 
 
 

Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateurs - Buenos Aires nº 1252  . Tel 4242301. 
aredaclubes@aredaclubes.arnetbiz.com.ar - hector@ejugar.arnetbiz.com.ar