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22 de Agosto de 2013

Atletismo: El salto aún no se detiene

 

Por Rodolfo Parody

"A mi viejo le hubiera causado una gran emoción saber que hay un torneo con
su nombre". Lo aseguró Luis Brunetto, hijo del ex atleta rosarino del mismo
nombre, ganador de la medalla plateada de salto triple en los Juegos Olímpicos
de París 1924. Llegado desde Buenos Aires para presenciar la competencia en
honor a su progenitor, habló con Ovación sobre la trayectoria de una de las
grandes leyendas del atletismo nacional y del momento cumbre de su carrera,
cuando se convirtió en el primer deportista argentino que conquistó un podio
olímpico en una prueba individual.

"A medida que pasan los años es fácil olvidar. Pero a partir de este torneo, el
nombre de mi padre sigue vigente", manifestó Brunetto sobre la competencia
anual que se desarrolló el fin de semana en el estadio municipal Jorge Newbery.

Para empezar, mencionó un hecho que acercó a su padre al atletismo. "Había
un cerco medianero que tenía algo más de un metro. Mi viejo lo saltó y alguien
le sugirió que se dedique al salto. Así empezó", contó. "El atletismo era su vida.
Consideraba el deporte como algo vital y por esa razón, una vez que dejó de
saltar siguió participando, siendo juez durante muchos años", agregó.

"En el club Provincial no hubo deporte que no practicara. Jugó al fútbol y parece
que pateaba bien, aunque no tenía calidad. También estuvo con mi tío Oreste
en el equipo de básquet del club que ganó el torneo de la Rosarina. Fueron
campeones dos años seguidos. Otra disciplina que hizo fue la pelota paleta",
continuó.

Mientras proseguía el torneo sobre la pista de solado sintético denominada Luis
Brunetto desde 2003, su hijo recordó lo sucedido en los Juegos Olímpicos de
París 1924. Su padre fue como integrante de la primera delegación argentina
en una Olimpíada. Con una marca de 15,425 metros, quedó en la segunda
posición detrás del australiano Anthony Winter, con 15,525. La familia del atleta
aún conserva la medalla de plata y el diploma olímpico, "firmado por el mismo
baron de Coubertin", presidente entonces del Comité Olímpico Internacional.

En esa prueba hubo un suceso que entonces causó polémica. En el último
intento, Brunetto dio un gran salto que supuestamente lo convertía en el
ganador. Pero el mismo fue declarado nulo.

"Esa es la famosa historia de que le robaron el primer puesto. Mi viejo nunca le
dio importancia y reconoció a Winter como un justo ganador. Siempre nos decía:
«Imagínense cuántos practican salto triple en el mundo, y yo fui nada menos
que segundo. Estoy feliz por eso»", contó Brunetto hijo.

Ni los triunfos ni la distancia hicieron olvidar al ex atleta olímpico del club de
toda la vida. "Una vez que se retiró, mi papá fue director del Correo. Por el
trabajo, primero vivió en Mercedes, donde nací yo, y después en Temperley.
Para él, Provincial era «el club». Cuando veníamos a Rosario de visita a la casa
de mi abuela paterna, mi viejo desayunaba, se iba al club y no volvía hasta la
noche", recordó.

El salto con el que ganó la medalla de plata fue récord argentino hasta 1975.
No conoció a su sucesor (Emilio Mazzeo). Falleció en 1968. "Todo el tiempo se
preguntaba cómo nadie lo podía superar. Era algo que no le gustaba. Nunca le
interesó mantener ese récord", dijo su hijo. Toda una descripción de la sencillez
de uno de los grandes atletas de la historia.

Un innovador al que le copiaron el estilo

Luis Brunetto sostuvo que su padre fue un innovador en el salto triple. Aseguró
que el brasileño Adhemar Ferreira da Silva, quien quebró el récord sudamericano
que tenía el rosarino desde hacía 25 años, con la marca de los Juegos Olímpicos,
"copió el estilo" del otrora atleta del club Provincial.

"Adhemar Ferreira fue uno de los que cambió el estilo del salto y copió el de mi
padre, quien consideraba al segundo salto como el más importante. Todo el
mundo despreciaba ese salto. Mi padre no y lo hacía muy largo", dijo.

"Cuando en una ocasión a mi viejo le hicieron un homenaje en el club Provincial
por ese salto de los Juegos Olímpicos, Adhemar Ferreira le mandó un telegrama.
Lo apreciaba muchísimo", aseguró.

"A mi padre se lo recuerda por esa medalla. Pocos lo hacen porque fue cinco
veces campeón sudamericano de salto triple (1924, 1926, 1927, 1929 y 1931).
El único que le ganó en todos esos años fue Winter en París", agregó.

Luego refrescó un dato que le da mayor relevancia a la hazaña del ex atleta nacido
en Rosario en 1901. "En el atletismo argentino sólo se lograron cinco medallas
olímpicas: la de mi papá, Juan Carlos Zabala (oro en el maratón de Los Ángeles
1932), Delfo Cabrera (oro en el maratón de Londres 1948), Noemí Simonetto (plata
en salto en largo en Londres 1948) y Reinaldo Gorno (plata en el maratón de
Helsinki 1952).


Fuente: La Capital

 

 
 
 

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