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14 de Agosto de 2013

Discriminación de la FIFA e incoherencia del TAS

 

Por Iván Palazzo

Si discriminar significa seleccionar excluyendo, entonces eso es exactamente
lo que acontece en la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA)
cuando nos adentramos en el estudio de las disposiciones especiales referidas
a las transferencias de futbolistas dentro del territorio de la Unión Europea (UE)
o del Espacio Económico Europeo (EEE) del Reglamento sobre el Estatuto y la
Transferencia de Jugadores (RETJ).

En efecto, el artículo 19 (diecinueve) del referido texto reglamentario consagra
la prohibición de transferencias internacionales de menores de dieciocho (18) años
y en su punto b), al establecer las excepciones, reza: "La transferencia se efectúa
dentro del territorio de la Unión Europea (UE) o del Espacio Económico Europeo (EEE)
y el jugador tiene entre 16 y 18 años de edad. El nuevo club debe cumplir las
siguientes obligaciones mínimas: i. Proporcionar al jugador una formación escolar
o capacitación futbolística adecuada, que corresponda a los mejores estándares
nacionales. ii. Además de la formación o capacitación futbolística, garantizar al
jugador una formación académica o escolar, o una formación o educación y
capacitación conforme a su vocación, que le permita iniciar una carrera que no sea
futbolística en caso de que cese en su actividad de jugador profesional. iii. Tomar
todas las previsiones necesarias para asegurar que se asiste al jugador de la
mejor manera posible (condiciones óptimas de vivienda en una familia o en un
alojamiento del club, puesta a disposición de un tutor en el club, etc.). iv. En relación
con la inscripción del jugador, aportará a la asociación correspondiente la prueba
de cumplimiento de las citadas obligaciones".

De lo expuesto se infiere un inexplicable tratamiento distintivo para las transferencias
dentro de un espacio regional determinado. Se podrá estar de acuerdo o no con
las estipulaciones plasmadas en la disposición, que incluyen interesantes exigencias
a los clubes receptores de menores, pero no existe óbice para aseverar que dicha
excepción deberá extender sus efectos a todos los países del mundo o ser derogada
inmediatamente por adolecer del repugnante ingrediente de la discriminación.

Lo mismo ocurre en el artículo 6 (seis) del anexo 4º (cuarto) del RETJ titulado
"Disposiciones especiales para la UE/EEE", al sostener que: "1. En la transferencia
de jugadores de una asociación a otra dentro de la UE/EEE, el monto de la
indemnización por formación se definirá de la manera siguiente: a) Si el jugador
pasa de un club de una categoría inferior a otro de categoría superior, el cálculo se
realizará conforme a los gastos promedio de los costos de formación de los dos
clubes. b) Si el jugador pasa de una categoría superior a una inferior, el cálculo
se realizará conforme a los costos de formación del club de categoría inferior. 2. En
el territorio de la UE/EEE, la temporada final de formación puede realizarse antes de
la temporada en la que el jugador cumpla sus 21 años de edad, si se comprueba
que el jugador completó su formación antes de ese periodo. 3. Si el club anterior
no ofrece al jugador un contrato, no se pagará una indemnización por formación
a menos que el club anterior pueda justificar que tiene derecho a dicha indemnización.
El club anterior debe ofrecer al jugador un contrato por escrito, remitido por correo
certificado, a más tardar 60 días antes del vencimiento de su contrato vigente. Esta
oferta deberá ser, al menos, de un valor equivalente al contrato vigente. Esta
disposición no será en perjuicio de los derechos a una indemnización por formación
de los clubes anteriores del jugador".

Como puede apreciarse en ambos preceptos no resulta determinante el condimento
de la nacionalidad del futbolista, sino que expresamente se instituye el territorio
como elemento primordial, es decir, la sede de los clubes deberá estar asentada
dentro de la UE o el EEE.

Seguramente se alegará que sendas disposiciones germinaron en virtud del acuerdo
arribado por la UE, la FIFA y la UEFA en marzo de 2001 en cumplimiento del derecho
a la libre circulación de los trabajadores dentro de la región comunitaria; pero ninguna
causa o pretexto podrá habilitar la posibilidad de regular situaciones en forma
diferenciada, en razón de su realización dentro de un territorio determinado, dejando
afuera una porción de los protagonistas de un deporte.

Es dable traer a colación que este tema de las transferencias de futbolistas dentro
del territorio de la UE o del EEE puso de manifiesto la incoherencia del Tribunal Arbitral
del Deporte (TAS) en el tratamiento de dos casos relacionados con el articulado
referenciado ut supra.

En uno de ellos el TAS dictó un laudo en fecha cinco (5) de octubre de 2009, resolviendo
los casos unificados “CAS 2009/A/1810 SV Wilhelmshaven vs. Club Atlético Excursionistas”
y “CAS 2009/A/1811 SV Wilhelmshaven vs. Club Atlético River Plate”.

Se trataba del jugador Sergio Sagarzazu, que poseía la doble nacionalidad (argentina
e italiana) y había estado registrado como futbolista aficionado en la Asociación del
Fútbol Argentino en el Club Atlético Excursionistas y el Club Atlético River Plate.

Posteriormente el futbolista celebra su primer contrato profesional con el Club SV
Wilhelmshaven de Alemania y los clubes argentinos le reclamaron el pago de la
indemnización por formación, ante el Órgano Jurisdiccional competente de la FIFA, o
sea, la Cámara de Resolución de Disputas (CRD). Previas decisiones de la CRD
declarando admisibles ambos reclamos, el club demandado apeló ante el TAS
solicitando su rechazo, entre cuyos fundamentos figura, justamente, el relativo al
artículo 6 del anexo 4º del RETJ, ya que al revestir el jugador la calidad de ciudadano
de uno de los países miembros de la UE, se debería aplicar al caso dicha norma y en
particular su apartado tercero, por lo que los clubes argentinos estarían obligados a
ofrecer al jugador un contrato profesional, caso contrario no podrían reclamar la
indemnización por formación.

Finalmente el TAS sostuvo que el alcance de la regla se circunscribe a un espacio
geográfico limitado, concluyendo acertadamente que el artículo 6 del anexo 4º del
Reglamento F.I.F.A., invocado por el SV Wilhelmsaven, es un sistema que rige las
transferencias de jugadores que se trasladan de una asociación a otra, dentro del
territorio de la UE/EEE, por lo tanto, no era aplicable al caso en cuestión, en el que
se trataba de un jugador que se trasladó a un país europeo (Alemania), pero desde
un país (Argentina) ajeno al territorio de la UE/EEE.

En síntesis, la nacionalidad del jugador involucrado no tiene ninguna relevancia, ya
que el criterio previsto en la norma que nos ocupa es el del territorio en que se
efectúa la transferencia.

Extrañamente, aplicando un criterio completamente opuesto al mencionado
anteriormente, en fecha once (11) de enero de 2013, el T.A.S. decide el litigio que
tuvo como protagonista al club francés FC Girondins de Bordeaux.

La plataforma fáctica refiere al futbolista juvenil Valentín Vada, que también ostenta
la doble nacionalidad, argentina e italiana y se había radicado definitivamente con
su familia en Francia. Estando inscripto en un club argentino, la FIFA había rechazado
correctamente las solicitudes del club francés para registrarlo en la Federación Francesa
de Fútbol (FFF), entendiendo que los supuestos invocados no encuadraban en ninguna
de las excepciones del art. 19 del RETJ.

Es interesante destacar que en una primera solicitud se adujo que los padres del jugador
habían cambiado su domicilio al país donde el nuevo club tiene su sede por razones
ajenas al fútbol y al no haberlo probado acabadamente, el Juez Único de la Subcomisión
del Estatuto del Jugador de la FIFA la rechazó, lo que luego fue confirmado por el TAS.

El posterior pedido se basó en el artículo 19 punto b) relacionado a la transferencia
del jugador de entre dieciséis (16) y dieciocho (18) años dentro de la UE/EEE, situación
que con muy buen tino, no fue admitida por el Juez Único, realizando una estricta
interpretación de las disposiciones anteriores, estableciendo que esta excepción sería
posible solamente en caso de tratarse de una transferencia entre clubes pertenecientes
a la UE o el EEE y no de un club argentino a un club francés. El hecho de que el jugador
sea de nacionalidad italiana no tiene incidencia.

El club francés apeló nuevamente ante el TAS y el panel arbitral finalmente hizo lugar
a la demanda afirmando que las excepciones expresadas en el artículo 19, apartado
2 del Reglamento no son exhaustivas y de conformidad al principio de la libre circulación
de trabajadores de la UE o del EEE dentro de ese territorio, no debe prohibirse la
transferencia de un ciudadano europeo a un club francés.

De tal manera, el T.A.S considera que existe una excepción no escrita en el RETJ,
permitiendo que el jugador que tenga la nacionalidad de un país miembro de la UE o
del EEE pueda beneficiarse de la excepción mencionada.

Como consecuencia de ello, los jugadores de entre 16 y 18 años que posean "pasaporte
comunitario", podrían ser transferidos a clubes de países miembros de la UE, quedando
acreditada la falta de coherencia del TAS en el tratamiento de un mismo tema, ya que
no tuvo en cuenta la nacionalidad del futbolista en el caso Wilhelmsaven y contrariamente
le otorgó un papel preponderante en el caso Girondins de Bordeaux.

Al margen de las anécdotas jurisprudenciales esgrimidas en los laudos referenciados
que denotan la falta de uniformidad de criterios del TAS en ciertos asuntos, y retomando
el hilo de la narración principal, estoy convencido que el fútbol, no solamente es el
deporte de mayor popularidad de nuestra orbe, sino que, fundamentalmente es la
disciplina deportiva más avanzada desde los puntos de vista legislativo, reglamentario,
doctrinario y jurisprudencial. En correspondencia lógica merece que su normativa se
encuentre en sintonía con su importancia, pero principalmente que se respete un
derecho constitucional supremo: la igualdad.

Dr. Iván Palazzo, abogado especialista en Derecho Deportivo.
palazzoyasociados@hotmail.com

 

 
 
 

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