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28 de Julio de 2013

ARGENTINA: DOBLE CESION DE LOS DERECHOS
ECONOMICOS DERIVADOS DE LA TRANSFERENCIA
DE UN FUTBOLISTA


por IVAN PALAZZO

El tema de los derechos económicos en el fútbol reviste una complejidad que
surge de cierto grado de incongruencia que se advierte en la reglamentación
y jurisprudencia internacional.

El Tribunal Arbitral del Deporte por medio de laudos reconoce su legalidad
(v. gr. "Espanyol de Barcelona S.A.D. v. Club Atlético Vélez Sarsfield"),
expresando que: "... nada obsta que dos clubes decidan realizar negocios
sobre los “Derechos Económicos” relativos a un jugador, pues, por ejemplo,
un club, que no puede ceder en ningún caso - como ya se ha dicho – una
parte de los derechos federativos de un jugador que, como un todo, sólo
pueden estar registrados a favor de un único club, sí que puede ceder a otro
una parte de los derechos económicos - que no se registran y que son parte
integrante de su patrimonio – relativos al jugador derivados del contrato de trabajo".

A partir de la modificación en el año 2.001 del Reglamento sobre el Estatuto
y la Transferencia de Jugadores, en virtud del caso Bosman, para la F.I.F.A.
lo esencial es la existencia y vigencia de un contrato de trabajo entre el club
y el futbolista y no la titularidad de los derechos federativos, justamente de
los cuales derivan los derechos económicos por tratarse del contenido
patrimonial de los mismos.

Consecuentemente, cuando el jugador está en libertad de acción los derechos
económicos están vacíos de contenido, ya que tiene dicho el T.A.S. que: " ...
los derechos económicos derivados de la prestación de un futbolista, sólo existen,
si existe un contrato de trabajo deportivo válido y si el deportista presta su
consentimiento para esa transferencia". (RCD Mallorca, S.A.D v. Club Atlético Lanús).

Producida la abolición del derecho de retención, el "pase" de un futbolista se
convirtió en un mero trámite administrativo, de tal manera que el producido
económico de una transferencia habrá que buscarlo en la indemnización por
rescisión anticipada o injustificada del contrato de trabajo entre el futbolista y
el club. Allí deberá dirigir su reclamo el eventual cesionario de derechos
económicos, pero paradójicamente el art. 17 inc. 2º de la citada norma
reglamentaria, que establece las consecuencias de la ruptura de contratos
sin causa justificada, preceptúa que: " ... El derecho a una indemnización no
puede cederse a terceros".

En síntesis, los derechos federativos carecen de todo valor económico, salvo
el correspondiente a los derechos de formación y el mecanismo de solidaridad.

Ha llegado el momento de cambiar la terminología y dejar de hacer referencia
a los derechos económicos derivados de los derechos federativos, cuya existencia
está en vías de extinción.-

Sentencia:

DERECHOS ECONOMICOS. DOBLE CESION DE LOS DERECHOS ECONOMICOS DERIVADOS
DE LA TRANSFERENCIA DE UN FUTBOLISTA. INTERPRETACION DEL CONTRATO QUE CEDE
UN PORCENTAJE SOBRE UNA PARTE DE LOS DERECHOS ECONOMICOS. VALIDEZ DE LA
OPERACION. SOBREVENTA. RESPONSABILIDAD DEL CLUB POR NO LIQUIDAR LAS SUMAS
CORRESPONDIENTES.
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala H: “Acha Ezequiel Máximo c/ Club Atlético
Huracán”, “Rodríguez Phillips Diego Leonardo c/ Club Atlético Huracán” y “Echaniz Pablo c/
Club Atlético Huracán y otros”
En Buenos Aires, a 10 días del mes de febrero del año 2011, hallándose reunidos los señores Jueces
integrantes de la Sala "H" de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, a
los efectos de dictar sentencia en los autos: "Acha Ezequiel Máximo c/ Club Atlético Huracán s/ daños
y perjuicios", "Rodríguez Phillips, Diego Leonardo c/ Club Atlético Huracán s/ daños y perjuicios" y
"Echaniz, Pablo c/ Club Atlético Huracán y otros s/ daños y perjuicios" y habiendo acordado seguir en
la deliberación y voto el orden de sorteo de estudio, la Dra. Abreut de Begher dijo:
I) En la sentencia apelada: a) se hizo lugar a la demanda entablada por Ezequiel Máximo Acha contra
Club Atlético Huracán, con costas en un 30% a la demandada y el resto a la actora y, en
consecuencia, se condenó al club a abonarle al actor la suma que resultara de la liquidación de la
deuda reconocida, conforme valores a la fecha de la transferencia que efectuara el Club Atlético River
Plate en relación a sus derechos federativos y económicos sobre el jugador Luis Oscar González al
"Futebol Clube do Porto Futebol SAD, con intereses desde la notificación de la sentencia; b) se hizo
lugar a la demanda entablada por Diego Leonardo Rodríguez Phillips contra Club Atlético Huracán,
con costas en un 30% a la demandada y el resto a la actora y, en consecuencia, se condenó al club a
abonarle al actor la suma que resultara de la liquidación de la deuda reconocida, conforme valores a
la fecha de la transferencia que efectuara el Club Atlético River Plate en relación a sus derechos
federativos y económicos sobre el jugador Luis Oscar González al "Futebol Clube do Porto Futebol
SAD, con intereses desde la notificación de la sentencia; c) se hizo lugar a la demanda entablada por
Pablo Echaniz contra Club Atlético Huracán, con costas en un 30% a la demandada y el resto a la
actora y, en consecuencia, se condenó al club a abonarle al actor la suma que resultara de la
liquidación de la deuda reconocida, conforme valores a la fecha de la transferencia que efectuara el
Club Atlético River Plate en relación a sus derechos federativos y económicos sobre el jugador Luis
Oscar González al "Futebol Clube do Porto Futebol SAD, con intereses desde la notificación de la
sentencia.
En los autos "Rodríguez Phillips, Diego Leonardo c/ Club Atlético Huracán s/ daños y perjuicios",
apelaron el actor a fs. 438 -recurso que fue concedido a fs. 440- y la demandada a fs. 442 -recurso
que fue concedido a fs. 443-.
En los autos "Echaniz, Pablo c/ Club Atlético Huracán y otros s/ daños y perjuicios", apelaron Pablo
Echaniz a fs. 376 y el Club Atlético Huracán a fs. 377, recursos que fueron concedidos a fs. 378.
En los autos "Acha Ezequiel Máximo c/ Club Atlético Huracán s/ daños y perjuicios", contra la
sentencia, apelaron Ezequiel Máximo Acha a fs. 415 y el Club Atlético Huracán a fs. 418, recursos
que fueron concedidos a fs. 416 y 418 vta.
Los recursos tramitaron en el expediente mencionado en último término. A fs. 428/438 expresó
agravios Ezequiel Máximo Acha. A fs. 439/447 lo hizo Diego Leonardo Rodríguez Phillips. A fs.
448/456 hizo lo propio Pablo Echaniz. A fs. 464 se declararon desiertos los recursos incoados por la
demandada Club Atlético Huracán. Corrido el traslado de ley, esta última contestó a fs. 465/469, fs.
470/472 y fs. 473/475. En consecuencia, las actuaciones se encuentran en condiciones para que sea
dictado un pronunciamiento definitivo.
II) Antecedentes.
Los actores, en sendas demandas, accionaron contra Club Atlético Huracán, por incumplimiento
contractual y los daños y perjuicios que dicen haber padecido. Relatan que el 27/03/2002 el club
"vendió" al Sr.Néstor Hugo Vergé el 35% de los derechos económicos del jugador Luis González y
que aquel "vendió" cuotas partes de ese 35% -el cual fue dividido en 14 unidades de 2,5 cada unacon fecha 16/04/2002. Los actores sostienen que fueron adquirentes de esas cuotas partes. El Sr.
Acha dice ser acreedor de un 2,5% de los derechos económicos del jugador; el Sr. Echaniz, de otro 2,5% y el Sr. Rodríguez Phillips, de un 5%. El 22/07/2002, el jugador fue vendido al Club Atlético
River Plate, pero, según ellos, nada se liquidó. Dice que Huracán no vendió la totalidad del jugador,
sino tan solo el 77,5%, quedando en cabeza de Huracán el 22,5% de lo que arrojara una futura venta
que superara el precio de U$S 1.000.000. Ante la situación de que Luis González estaba por ser
vendido al exterior, remitió carta documento a River y a Huracán. A raíz de las contestaciones de los
clubes, suponen los actores que se podría haber incurrido en una sobreventa.
El Sr. Acha reclama por incumplimiento contractual la suma de 150.000 euros (que resultaría de
liquidar el 2,5% del monto de más de 6.000.000 de euros que se obtendría por la venta del jugador),
36.000 euros en concepto de daños y perjuicios (derivado de no contar con el dinero en tiempo
oportuno y tener que retrasar una mudanza) y 30.000 euros por daño moral.
El Sr.Echaniz sostuvo que habiendo tomado conocimiento de que el jugador estaba por ser vendido a
un club extranjero por la suma de U$S 8.300.000, correspondía hacer la liquidación sobre el importe
que superara el millón de dólares, es decir, 7.300.000, por lo que a Huracán le correspondería el
22,5% (U$S 1.642.500), sobre lo que habría que calcular 2,5%, lo que arrojaría una suma de U$S
43.967,50; por daños y perjuicios reclamó la suma de U$S 13.000 (derivado de no contar con el
dinero en tiempo oportuno y tener que retrasar una mudanza) y U$S 5.000 por daño moral.
El Sr. Rodríguez Phillips sostuvo que habiendo tomado conocimiento de que el jugador estaba por ser
vendido a un club extranjero por la suma de U$S 8.300.000, correspondía hacer la liquidación sobre
el importe que superara el millón de dólares, es decir, U$S 7.300.000, por lo que a Huracán le
correspondería el 22,5% (U$S 1.642.500), sobre lo que habría que calcular un 5%, lo que arrojaría
una suma de U$S 87.935; por daños y perjuicios reclamó la suma de U$S 26.000 (derivado de no
contar con el dinero en tiempo oportuno y tener que retrasar una mudanza) y U$S 10.000 por daño
moral.
III) El Sr. Juez a quo entendió que el Sr. Vergé cedió o transfirió a los actores el 2,5 o el 5% de su
participación en los derechos federativos y económicos del jugador Luis González, participación que
era del 35% del total. Entonces, la cuota parte adquirida por los actores sería de un 0,875% o de un
1,75% del 100%.
Ahora bien, el magistrado expresó que nada fue reclamado respecto de la transferencia del jugador al
Club Atlético River (denunciada en U$S 700.000).
En cambio, hace lugar a la demanda por un 0,875% (para Acha y Exhaniz) o de un 1,75% (para
Rodríguez Phillips) en cuanto al beneficio que River Plate le reconocía a Huracán de mediar una
venta a terceros y por el excedente neto de U$S 1.000.000 del precio que pudiera obtenerse en esa
futura transferencia.
Por otra parte, rechazó las pretensiones de daños y perjuicios y daño moral.
IV) Los actores se agravian de que se haya interpretado que la cuota parte adquirida ascienda al
2,5% del 35% y no del total (2,5% del 100%) de los derechos que correspondieran respecto del pase
del jugador Luis González. Esto implicaría la determinación de un 0,87% en vez de un 2,5%.
Admiten que la redacción del documento que sirve de base es pobre. Sin embargo, sostiene que hay
que tener en cuenta la declaración del testigo Fischetti, quien fue letrado del club y quien redactó el
convenio así como los instrumentos de la primera distribución parcial y el pago efectuado en su
momento. También dicen que hay que valorar los propios actos de la demandada, quien distribuyó a
cada cuota parte el importe de U$S 16.625, suma que se corresponde con la aplicación del 2,5%
sobre el 100% y, por ende, el mentado 35% fue dividido en 14 cuotas partes.
Añade que si se toman los 700.000 abonados por River Plate y de ahí se extrae el 2,5%, da una
suma de U$S 17.500, bastante cercana a los U$S 16.625 abonados y reconocidos por la demandada.
El importe abonado, que parecería ser inferior, no lo es, ya que la demandada dedujo gastos, como
ser la comisión por intermediación (5%).
Se pregunta por qué el Sr. Verge jamás efectuó reclamo alguno a pesar de seguir siendo acreedor de
un porcentaje considerable.
Sostiene que la demandada no ha participado en la celebración del contrato, por lo que al momento
de dar una interpretación que resulta perjudicial, resulta inoponible.
Con respecto a la prueba pericial contable, manifiesta que es totalmente adversa a la demandada.
Se queja, luego, de que se haya rechazado el rubro daño moral.
Párrafo aparte merece el agravio relacionado específicamente con el Sr. Acha. Se expresa en su
memorial que nunca recibió importe alguno y que debe abonársele lo distribuido en primer término,
que el juez rechazó. Dice que tales importes fueron objeto de reclamo. Por otra parte, argumenta que
Acha no participó del convenio celebrado entre Huracán y River, razón por la cual considera que
sobre el valor global del jugador debe aplicarse el 2,5.
V) Cabe adelantar que propiciaré la confirmación de la sentencia. Ello por los fundamentos que paso
a exponer.
En primer lugar, no encuentro motivo que justifique un apartamiento de la letra del contrato, que es
clara y que no ofrece dudas interpretativas. En efecto, la cláusula tercera de los similares contratos
celebrados entre los accionantes y el Sr. Verge dice textualmente: "EL VENDEDOR vende, cede y
transfiere en forma definitiva a EL COMPRADOR el DOS Y MEDIO POR CIENTO (2,5%) del
TREINTA Y CINCO POR CIENTO (35%) de los derechos económicos y federativos que detenta en la
suma de DÓLARES ESTADOUNIDENSES BILLETE QUINCE MIL (U$S 15.000), los cuales se
abonan en este acto, sirviendo este instrumento de formal recibo y suficiente carta de pago" (fs. 19
del expediente "Acha c/ Huracán" y fs. 10 del expediente "Echaniz c/ Huracán). Cabe aclarar que en
el caso de Rodríguez Phillips se trató del 5% (fs.2 del expediente "Rodríguez Phillips c/ Huracán").
En suma, lo que el Sr. Vergé cedió es un porcentaje de su propio porcentaje y no del total. Llego a
esta conclusión, no solo por lo que surge evidente de la letra de la cláusula contractual -que es ley
para las partes, según lo dispone el artículo 1197 del Código Civil- sino porque tampoco encuentro
ningún elemento de peso que haga siquiera sospechar que la voluntad de las partes hubiera sido
otra. De este modo, el derecho objetivo convierte el poder de hecho en poder jurídico, en poder de
generar normas jurídicas o poder jurígeno de la voluntad (Mosset Iturraspe, Contratos, Ediar, 1984,
pág. 274).
La jurisprudencia dice que si los términos o expresiones empleadas en un contrato son claros y
terminantes, solo cabe limitarse a su aplicación, sin que resulte necesaria una labor hermenéutica
adicional (Fallos 307:2216; 319:3395) y no cabe a los jueces asignar a las cláusulas de un contrato
un sentido reñido con la literalidad de sus términos (Mayo, Jorge A., Estudio de Derecho Civil, La Ley,
2005, pág. 29).
Digo esto porque los agravios se dirigen a arrimar argumentos de los que se desprenda que la
intención de las partes ha sido otra, aunque, según entiendo, sin lograrlo. Es que el principal
elemento se basa en los dichos del testigo Fischetti y en varias de las cuestiones que este introduce,
como por ejemplo, que el 35% de Vergé se dividió en catorce cuotas partes y que entonces cada una
significaba un 2,5%, o que él había participado de la celebración del convenio y que la verdadera
intención había sido la de transferir un 2,5% o un 5% del total de los derechos y no un 2,5% o un 5%
del 35%, tal como dice el convenio.
Varias cosas corresponde apuntar. En primer término, que no puede dársele al testigo la eficacia
probatoria que se pretende, dado que, atento a su participación en distintas calidades de las
diferentes circunstancias, su declaración resulta, por lo menos, teñida de subjetivismos. Considero
que no puede pasarse por alto que Fischetti se desempeñó como asesor letrado del club, en ese
carácter participó activamente de la redacción del contrato cuestionado y, luego, representó a los
acreedores en el reclamo derivado de esos mismos contratos contra los clubes Huracán y River
Plate, situación que resulta altamente sospechosa y tiñe de parcialidad sus dichos.
Un testigo es atendible cuando su declaración es idónea para crear la convicción del juez sobre la
verdad de los hechos a que dicha declaración se refiere y para apreciar la eficacia del testigo debe
atenderse a las circunstancias o motivos que corroboren o disminuyan la fuerza de sus declaraciones
(CNEsp. Civ. y Com., Sala I, "Barabionca de Ces, Estela c/Alfieri Lanes, José" del 21/10/82). Los
dichos de los testigos y el interrogatorio mismo a que responden son cuestiones que deberán ser
apreciadas de conformidad con las reglas de la sana crítica y darles el valor correspondiente según
los motivos y circunstancias que corroboren o disminuyan la fuerza de las declaraciones (FenochiettoArazi, Código Procesal..., Astrea, ed. 1993, tomo 2, pág. 436 y su cita).
En fin, el único elemento arrimado para acreditar que el 35% de Vergé se dividió en 14 cuotas partes,
es el testimonio de Fischetti, que no es suficiente ya que, tal como dije, su testimonio no resulta
imparcial y porque no hay ninguna otra prueba que así lo indique, como podría haber sido algún
documento en ese sentido. De hecho -y esto lo dice la demandada en su contestación de agravioslos únicos acreedores mencionados a lo largo de estos procesos han sido los aquí actores Acha,
Exhaniz y Rodíguez Phillips. No aparece siquiera mencionado ningún otro representante de las
restantes supuestas cuotas partes. También resulta cuanto menos sugestivo que el Sr. Fichetti
sostuviera que desde el inicio la intención era que el 2,5% de cedido era del 100% y no del 35%
perteneciente a Vergé y que ello no fuera volcado al contrato. No se entiende por qué se dijo algo tan
distinto en el contrato si la verdadera voluntad era otra y ello era claro para los firmantes (conf.
artículo 386 del CPCC, principio de la sana crítica).
Desde otra perspectiva, tampoco resulta de trascendencia el monto del pago realizado por Huracán a
los acreedores. Sobre este aspecto, varias cosas deben apuntarse. Por un lado, que resulta intrigante
todo lo relacionado con el primer pago al Sr. Acha, que supuestamente fue recibido por Fischetti, pero
que este dice que recibió en concepto de honorarios y no a cuenta de lo que correspondía a Acha
(ver recibo de fs. 225). Poco se entiende de esta cuestión en atención a la falta de documentación
apropiada. A esta altura es preciso destacar que muchas de las cuestiones traídas a conocimiento de
este Tribunal han querido ser probadas a través de testimonios sin acompañar la usual
documentación que en este tipo de operaciones existe. Es decir, no parece posible que el pago de las
sumas adeudas no tenga aval documental, como tampoco lo tenga el 5% que se dice abonado en
concepto de comisión por intermediarios por la transferencia de Huracán a River, que sería el
porcentaje que haría cerrar el número para la argumentación de los actores en cuanto a que el pago
de U$S 16.625 se corresponden con el 2,5% del 100% y no del 35%.
Además, bien pudo la demandada haber pagado mal. Este actuar podría haber estado justificado,
según la versión de la demandada, por la activa intervención de Fischetti, quien habría inducido a
error al Club Huracán. Por lo demás, tal pago no puede tener las consecuencias que se le imputan,
ya que más allá del derecho a repetir si se paga mal, ante la claridad de la letra del contrato, no
puede interpretarse el pago como una modificación de la voluntad de las partes plasmada en el
contrato.
De todos modos, ni Rodríguez Phillips, ni Echaniz (quienes dicen que recibieron el dinero de la
primera distribución) ni Acha (quien en los agravios reclama tales montos) solicitaron suma alguna en
la demanda por la cesión de derechos a River Plate (denunciada en U$S 700.000), razón por la cual,
las discusiones sobre tales pagos sería solo a los fines de interpretar la cláusula tercera del contrato.
Ya adelanté mi opinión en cuanto a que ese pago no es suficiente para desvirtuar la letra del
convenio, ya que bien pudo la demandada habar pagado mal.
Por otra parte, vale aclarar que ninguna consecuencia jurídica puede imputársele al hecho de que el
Sr. Vergé no haya reclamado suma alguna, según dicen los actores. Ello por cuanto, en primer lugar,
no está acreditado que Vergé nada haya reclamado y, en segundo lugar, bien pudo este haber sido
desinteresado sin necesidad de acudir a petición judicial o extrajudicial. Se recuerda que Vergé no
declaró en este proceso.
Tampoco avala la postura de la demandada el hecho de que se pagaran U$S 15.000 por el 2,55 y
U$S 30.000 por el 5%. Es evidente de las resultas de este juicio (ya que lo que cobrarán los actores
por la venta de River al Porto ha sido expresamente consentido por la demandada a fs. 468) los
cesionarios han recuperado y superado con creces su inversión. Además, aparece como probable
que el Sr. Vergé transfiriera sus derechos a una suma superior a la de adquisición para así obtener
una ganancia. Cabe añadir, para responder a los agravios vertidos por la parte actora, que no es
cierto que la demandada no haya intervenido en la celebración del contrato que sirve de base al
presente reclamo. Ello surge de la propia letra del contrato (cláusula quinta).
En cuanto a los argumentos relacionados con la prueba pericial contable, estimo justificadas las
razones esgrimidas por la demandada al contestar a fs. 465/469, 470/472 y 473/475 de los autos
"Acha c/ Huracán", para rechazar los agravios formulados.
Párrafo aparte merece la invocación de los daños y perjuicios sufridos por los actores. Llama
nuevamente nuestra atención el hecho de que los tres actores alegaran que estaban por mudarse a
raíz de las pequeñas dimensiones de sus departamentos y que ello se vio dilatado privando a sus
núcleos familiares de una mejor calidad de vida. Nada debe agregarse a lo expresado por el
magistrado preopinante: no hay prueba de los daños enunciados.
En cuanto al daño moral, los argumentos vertidos son insuficientes a los fines de formular la crítica
concreta y razonada de las partes de la sentencia que se consideran equivocadas, según lo dispone
el artículo 365 del CPCC.
Por último y en cuanto a la pretensión del Sr. Acha de que su porcentaje sea calculado sobre el 100%
de la venta del jugador al Porto y no sobre el 22,5% sobre lo que excediera en U$S 1.000.000, debe
decirse que el único compromiso que tomó el Club Huracán respecto del actor fue el de no transferir
al jugador González en una suma inferior -en proporción a la que se adquiría por contrato- respetando
en consecuencia el precio o valoración establecida en el convenio (cláusula octava, fs. 21). Nada dice
acerca de la notificación al actor o de la necesidad de acuerdo de este de una futura cesión o venta.
A esta altura del desarrollo argumental, no puedo dejar de mencionar que Huracán había cedido el
100% de los derechos federativos y económicos al Club River Plate el 22/07/2002, a pesar de que
aparentemente unos pocos meses antes se había desprendido del 35% de estos últimos a favor de
Vergé (ver pedido del juez del concurso, fs. 1317, para que se aclare esa situación que resultaba
anómala por su falta de declaración ante la AFA e informe negativo del comité de acreedores del
28/05/2002). Opino que esa irregular situación hizo que luego el club demandado reconociera
derechos económicos a los actores en los términos del contrato originario de cesión efectuado a favor
de Vergé y los que realizara Huracán a favor de River Plate.
En ese contexto, el actor debe recibir, conforme el vínculo sinalagmático entre River y Huracán, el
0,875 del 22,5% de toda suma que excediera a la de U$S 1.000.000, tal como lo reconoce en la carta
documento de fs. 25 dirigida al Club Atlético River Plate, aspecto que por otra parte fue expresamente
consentido por la demandada en los respondes a las piezas procesales recursivas de los actores.
Como dato a agregar, debe observarse que en esos términos reclamaron los otros dos actores,
quienes tienen la misma representación letrada que el Sr. Acha.
VI) Por todo lo expuesto, propongo que, de ser compartido mi criterio, se confirme la sentencia en
todo lo que decide y fue motivo de apelación. Con costas de Alzada a la actora que ha sido vencida
(art. 68 del CPCC).
Los Dres. Mayo y Kiper, por las consideraciones expuestas por la Dra. Abreut de Begher, adhieren al
voto que antecede. Con lo que se dio por terminado el acto firmando los señores Jueces por ante mí,
que doy fe.
Firmado:
Jorge A. Mayo.
Liliana E. Abreut de Begher.
Claudio M. Kiper.-
Buenos Aires, 10 de febrero de 2011.
Y VISTO, lo deliberado y conclusiones establecidas en el acuerdo transcripto precedentemente por
unanimidad de votos, el Tribunal decide confirmar la sentencia en todo lo que decide y fue motivo de
apelación. Con costas de Alzada a la actora que ha sido vencida (art. 68 del CPCC).
Regístrese, notifíquese y, oportunamente, archívese.
Firmado:
Jorge A. Mayo.
Liliana E. Abreut de Begher.
Claudio M. Kiper.

 

 
 
 

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