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2 de Diciembre de 2014

Responsabilidad por lesiones en el deporte (segunda parte)

En España nada ¿Como no podía ser de otra manera? A diferencia de la Premier League,
en donde como decíamos en la segunda parte de esta serie de post se han
establecido herramientas que incluyen un tercer médico o “tunnel doctor” ajeno a los
equipos y que en última instancia decide, parece que durante un tiempo quieren que
sigamos aplaudiendo a los jugadores que, como Camacho en 1986 o Beñat en el último
Real Madrid – Athletic de Bilbao, sigan saltando al campo con la cabeza vendada y,
aparentemente, no estén aturdidos. Seguimos instalados en “la furia”.

Hugo Lloris continuó jugando tras un brutal choque y es uno de los episodios que
el año pasado levantó mayor polémica en Inglaterra. Junto con los episodios del
Campeonato Mundial de Fútbol de Brasil, más fuerza hizo para la adopción de
medidas en la Premier League.

Pero centremos el tiro de nuevo que se me van los disparos: ¿Es posible en España
una reclamación judicial por daños similar a la planteada en Estados Unidos contra
la NFL o la FIFA?

La indemnización por daños en el derecho español

Hemos de partir de la base que el derecho a la indemnización funciona a través
de las reglas de responsabilidad, una hipotética acción de responsabilidad se
basaría en el daño extracontractual recogida en el artículo 1902 del Código Civil,
partiendo para este supuesto de la premisa de inexistencia de responsabilidad penal:

“El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia,
está obligado a reparar el daño causado.”

Los elementos necesarios son la existencia de una acción, o en este caso, de una
omisión, que provoque un daño inmdemnizable y la relación causal entre ambos.

La dificultad: La prueba.

Estoy seguro que la familia de Jeff Astle (Justice for Jeff Astle) se encontrará, por cada
pericial médica que aporten al procedimiento y que afirme que la muerte del futbolista
se debió a los golpes sufridos durante su etapa futbolística un contra dictamen pericial
que indique lo contrario.

Existen estudios realizados en ambos sentidos:

El publicado en la revista Radiology cuyo resultado fue que aquellos jugadores que
cabeceaban alrededor de 1800[1] veces durante la temporada presentaban resultados
por debajo de la media con alteraciones en la materia blanca del cerebro, parecidas a las
que aparecen después de una lesión por CTE. El resumen según el autor del estudio es
que cabecear un balón “no es un impacto de tal magnitud que dañe a las fibras nerviosas
del cerebro, aunque el impacto repetitivo puede desencadenar una serie de respuestas
en cadena que pueden llevar a la degeneración de las células del cerebro”. [2]

En sentido contrario, la FIFA ha patrocinado otro estudio que señala que “no existe evidencia
definitiva que los vincule con la demencia. Es peligroso que cuando alguien que ha sido
futbolista sufre de demencia se destaque como un problema relacionado con su carrera
futbolística, cuando en realidad podría deberse a otras causas, las mismas que afectan
a una persona que nunca ha jugado fútbol.”

Las actuaciones de las Federaciones

Las actuaciones preventivas de las Federaciones se plasman en los reconocimientos médicos
previos a la tramitación de la licencia federativa. Ese reconocimiento es diferente para
futbolistas profesionales o amateurs, pero desde luego no contienen exploración neurológica
profunda cada temporada para ver si, por medio de las pruebas necesarias, se puede
detectar deterioro cognitivo de algún tipo (aquí podéis ver el Protocolo de reconocimiento
médico en los fichajes de futbolistas profesionales de la Asociación de Médicos de Equipos
de Fútbol. No es el reconocimiento médico federativo pero puede orientar).

Si hablamos de los reconocimientos médicos de futbolistas amateur ¿Qué podemos decir?
Te tomo la tensión, el pulso, hazme treinta sentadillas, te tomo el pulso de nuevo, te
ausculto y… a jugar. Si hay un riesgo, en ningún momento se está planteando erradicarlo.

Un futuro a corto y medio plazo… O como se decía en Terminator: No future

En mi opinión va a ser difícil que un procedimiento de este tipo tenga lugar en el corto plazo.
No obstante la existencia de estudios que ya alertan de los riesgos a largo plazo, sin que las
federaciones ni la FIFA estén tomando medidas, sí puede provocar que esté germinando la
posibilidad de una hipotética responsabilidad a medio o largo plazo:

En este caso me voy a quedar con la frase que escribía Sarah Connor en la mesa… “No Fate
But What We Make” o más bien, es la FIFA y las federaciones nacionales quienes tienen
el futuro en sus manos.

Se plantea la posibilidad del riesgo, una omisión de actuaciones por parte del “regulador”
y una relación de causalidad entre una y otra, dejando ya la actividad de ser socialmente
aceptada como inocua.

Nunca, nunca mejor traído estará en este blog que, en cada aspecto de la vida, todos
llevamos un seleccionador dentro…

[1] Se calcula que la media de cabezazos al balón por temporada para un jugador de fútbol
no profesional se sitúa entre 1000 y 1500. A partir de estas cifras, el estudio señala que
los efectos negativos ya pueden considerarse importantes.

[2] Los estudios realizados indican que los jugadores profesionales envían el balón a
108 kilómetros por hora y con 544 kilogramos de fuerza frente a los 90 kilómetros por
hora, con una patada de 453 kilogramos de fuerza con que lo hacen los adultos no
profesionales.

Por Nacho San Martín

Iusport



 

 
 
 

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