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31 de Marzo de 2015

Errores arbitrales: breves reflexiones acerca
de la impugnabilidad de los partidos y la
responsabilidad civil de los árbitros




En el presente artículo, el Dr. Horacio González Mullin analiza la posibilidad de impugnar el resultado
de un partido de fútbol en base a los errores cometidos por los árbitros. Y, además, estudia si es
posible responsabilizar civilmente a un árbitro deportivo por los daños y perjuicios derivados de
sus propios errores al arbitrar en un cotejo deportivo


I. Introducción.

Mucho se ha hablado durante estas semanas del resultado del partido clásico entre el Club
Nacional de Football (en adelante NACIONAL) y el Club Atlético Peñarol (en adelante PEÑAROL) y
de los supuestos errores arbitrales de Christian Ferreyra, que habrían incidido en el resultado
final del partido.

Recordemos que, en el minuto 90, cuando el equipo aurinegro vencía 1 a 0 a su tradicional adversario,
una pelota ejecutada desde la esquina de PEÑAROL, rebotó en la mano izquierda del futbolista de
NACIONAL Sebastián Fernández, introduciéndose luego en el arco aurinegro, sin que Christian Ferreyra
lo percibiera y, por tanto, validando el gol del empate.

Tan solo 3 minutos después, en los descuentos del partido, el árbitro sancionó una falta -(que para
muchos no fue)- cometida por el futbolista aurinegro Carlos Valdez a Sebastián Taborda a tan solo
26 metros del arco de PEÑAROL y que, a la postre, le permitió a Alvaro “Chino” Recoba, convertir
el gol de triunfo para NACIONAL. No es nuestra intención discutir si efectivamente el árbitro del partido
clásico se equivocó o no en esta u otras incidencias, sino que nuestra intención es analizar si es posible
impugnar el resultado de un partido de fútbol basado en los errores arbitrales y, si es posible, que
un árbitro deportivo sea responsable civilmente por los daños y perjuicios causados a raíz de errores
en sus fallos arbitrales.


II. Fallos Arbitrales e Impugnación del resultado de un Partido.

Por supuesto que han existido una cantidad de casos similares, en donde se ha pretendido impugnar
el resultado de los partidos a raíz de los errores de los árbitros.- En estos días en la República de
Argentina, la Institución Arsenal Fútbol Club ha anunciado que impugnará el resultado del partido en
que fuera derrotado por el Club Atlético Lanús (3-2), en virtud que el árbitro Merlos adicionara 9 minutos
de descuento, hasta que Lanús convirtiera un gol viciado de nulidad por la mano intencional previa de
un futbolista.

Ahora bien; podemos decir que hasta el año 2006, la posición de la FIFA era que existían distintos
tipos de decisiones de los árbitros que, según cuales fueran, podían ser o no impugnadas.- En este
sentido, existen decisiones de los árbitros relativas a la competencia (cupo de extranjeros, etc.) o al
comportamiento de los futbolistas (como ser las sanciones, tarjetas, expulsiones etc.) que pueden
ser revisadas con posterioridad al encuentro.- Por otra parte, existen decisiones de los árbitros que
tienen que ver con las reglas de juego que solo pueden ser decididas por los árbitros en el transcurso
del partido y que no pueden ser impugnadas ni revisadas con posterioridad por la FIFA o por las
Federaciones.

Sin embargo, la posición de la FIFA cambió en el año 2006, cuando sentó un peligroso antecedente
al ordenar disputar nuevamente un partido, luego de un grueso error arbitral.- Se trató del encuentro
llevado a cabo entre las selecciones de Uzbekistán y Bahrein, en las eliminatorias para el Mundial 2006.-
En dicho partido, cuando el resultado era de 1 a 0 a favor de Uzbekistán, el árbitro sancionó un tiro
penal para dicha selección, que finalmente significó su segundo gol; sin embargo, el penal fue anulado
debido a que antes de ejecutarse, un futbolista uzbeco ingresó al área, lo que está prohibido por
el reglamento.- Lo llamativo del caso fue que el árbitro, en lugar de repetir la ejecución (como así lo
establecen las Reglas de Juego), ordenó un tiro libre indirecto a favor de la selección de Bahrein.- Por
supuesto que tanto durante el partido como con posterioridad al mismo, la selección de Uzbekistán
impugnó la desacertada decisión del árbitro.

En este caso, la FIFA resolvió que el encuentro debía disputarse nuevamente (generándole un segundo
y grave perjuicio a Uzbekistán que a pesar del error arbitral había salido victorioso en el encuentro y
ahora debía repetir el partido), basándose en que había existido un error técnico del árbitro, en la
aplicación de las reglas de juego; es decir que según la FIFA, el partido debía repetirse en tanto el
árbitro, si bien había apreciado correctamente los hechos, había aplicado en forma errónea las reglas
de juego, motivo por el cual, el resultado del encuentro podía ser impugnado.-

En definitiva, podemos decir que hoy, la posición de la FIFA es la siguiente:

A) Decisiones Arbitrales impugnables o revisables.

1. Decisiones relativas al comportamiento de los futbolistas;
2. Decisiones relativas a la Competición (extranjeros, publicidad, etc);
3. Decisiones en las cuales se aprecian correctamente los hechos pero se aplican erróneamente
las reglas de juego.

B) Decisiones Arbitrales no impugnables o revisables: errores técnicos o de apreciación.
En nuestra opinión, la postura del máximo órgano del fútbol mundial es desacertada y genera una
gran inseguridad jurídica, en tanto las instituciones no tienen certeza jurídica acerca de la inmutabilidad
de los resultados.- Entendemos que, por el bien de la competencia, las decisiones arbitrales relativas
a las reglas de juego deben mantenerse irrevisables, más allá de las medidas que se adopten a los
efectos de reducir la posibilidad de errores, durante el transcurso de los partidos.- En este sentido
concordamos con Antonio Aguiar, abogado español especialista en Derecho del Deporte, en su artículo
el Caso Uzbekistán – Bahrein, publicado en IUSPORT, El Web Jurídico del Deporte, cuya lectura
recomendamos.


III. La Responsabilidad Civil de los Árbitros Deportivos: Reparación de Daños.

El segundo tema que nos interesa tratar en forma breve es la posible responsabilidad civil que pueden
tener los árbitros por los daños y perjuicios causados como consecuencia de sus fallos arbitrales.

La pregunta es: ¿deben los árbitros deportivos responder por los daños y perjuicios que sus erróneas
decisiones arbitrales le pueden causar a los clubes?

En nuestra opinión no hay dudas que la respuesta debe ser afirmativa, en tanto los árbitros no pueden
ni deben quedar ajenos a un ordenamiento jurídico que regula la conducta de la totalidad de las
personas –físicas y jurídicas-, y que dispone, en síntesis, que quien incumple un contrato o quien a
través de un hecho ilícito causa un daño a un tercero debe reparar los perjuicios ocasionados. Por ello,
debemos partir de la base que los árbitros, como cualquier ciudadano pueden y deben ser pasibles de
responsabilidad civil por los daños que su conducta provoque.

Debe tenerse también en cuenta que, en muchísimas ocasiones, tales daños no son solo deportivos,
sino que también pueden ser importantes daños económicos; basta con ver las grandes sumas que
tanto la CONMEBOL, como la UEFA y la FIFA pagan por clasificar o por pasar de ronda en las
distintas Copas (Libertadores, Sudamericana, Champions, Europa League, Mundial, etc.) para darse
cuenta que un error arbitral que impida a un club o a un Seleccionado clasificar o pasar a la siguiente
fase, genera graves perjuicios económicos y deportivos.

Dicho esto, es importante destacar que los árbitros son verdaderos profesionales ya que se preparan
para ello; deben realizar un curso de una duración de 18 meses, tienen que pasar por exámenes
médicos y físicos y por entrevistas con la Escuela de Árbitros y el Dpto. Sicológico; deben, a
su vez, mantenerse actualizados y entrenados físicamente.

En definitiva, estamos ante una verdadera profesión y por tanto, las reglas de responsabilidad que
deben aplicarse a los árbitros, son las mismas que deben aplicarse a cualquier profesional, como
son los médicos, abogados, arquitectos, escribanos etc.

Podemos decir entonces que, como cualquier profesional, los árbitros deportivos se obligan a prestar
sus servicios de árbitro (arbitrar e impartir justicia en un encuentro en base a determinadas reglas
de juego) con la debida diligencia de un buen padre de familia (que se traduce en la diligencia
media de un árbitro), no asumiendo obligaciones de resultado (no se obligan a no cometer errores)
sino que asumen obligaciones de medio es decir que se obligan a actuar con la debida diligencia
dirigida a impartir justicia sin cometer errores inexcusables.

Por tanto, sin querer ingresar en un estudio profundo de la responsabilidad civil de los árbitros,
podemos decir que un árbitro deportivo tendría responsabilidad civil y debería reparar los daños
causados, cuando su conducta se apartara de la diligencia media de un árbitro, es decir cuando se
causara un daño por una acción y omisión no ajustada a lo que la lex artis establece (lo que debió
hacer según “el arte del arbitraje”) ya sea por dolo (a sabiendas de lo que se hace y con ánimo
de causar daño) o culpa (es decir por negligencia, imprudencia o impericia).

Parecería ser que la responsabilidad del árbitro y su obligación de reparar los daños, no trae dudas
cuando se está ante una conducta dolosa; probado que el árbitro actuó a sabiendas de lo que hacía y
con ánimo de dañar, entonces deberá reparar los daños y perjuicios causados; no obstante, debemos
adelantar que será muy difícil la prueba del dolo, salvo en aquellos casos muy claros, como pueden
ser los casos de sobornos.

Tampoco trae dudas la responsabilidad del árbitro y obligación de reparar los daños cuando se prueba
que actuó con culpa, es decir negligencia, imprudencia o impericia; el tema es cómo probar tal culpa,
ya que debemos recordar que los árbitros tienen milésimas de segundos para tomar decisiones,
muchas veces con otros futbolistas por delante, y que no se pueden valer de cámaras o
ayuda externa, contando solamente lo que sus propios ojos y percepción y los ojos de sus
colaboradores pueden captar.

Por tanto, en nuestra opinión, estaríamos siempre ante errores excusables del árbitro que no generan
responsabilidad; ello, salvo casos de culpa notoria y grave, en donde el error es inexcusable, como
puede ser, a vía de ejemplo, un penal claro cometido frente al árbitro que no es cobrado; en este
caso, estaríamos ante un error grave e inexcusable del árbitro, que si bien entra dentro del
concepto culpa, se podría acercar mucho al dolo, ya que el árbitro ve el penal y a pesar de ello no
lo cobra, sabiendo que causa un perjuicio a la institución que debió verse favorecida con la ejecución
del mismo.-


IV) Conclusión.

En base a lo dicho, podemos concluir que:

a) Las decisiones de los árbitros pueden ser revisados con posterioridad, en caso de fallos relativos
a la competencia, a la conducta o comportamiento de los futbolistas y en aquellos casos donde
existe una errónea aplicación de los reglamentos.-

b) Las decisiones de los árbitros no pueden ser revisados, en aquellos casos de errores técnicos
o de apreciación.-

c) Las decisiones de los árbitros pueden generar responsabilidad civil del árbitro y por tanto pueden
llegar a tener que reparar los perjuicios causados a los clubes, en caso que sus fallos se hayan
realizado con dolo o culpa.

d) La culpa debe ser de tal magnitud que no genere lugar a dudas que se está ante un error
inexcusable (“no tiene excusa alguna”) del árbitro.


Horacio González Mullin (autor).
Asociación Latinoamericana del Derecho del Deporte







 
 
 

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