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25 de Noviembre de 2014

Superclásico (rivales sólo en la cancha)

1937, Camilo Cichero celebra en su casa de Olavarría 458 su asunción como presidente
de Boca. A dos cuadras, en Olavarría 621, vive José Degrossi, entonces presidente de
River. A metros, en Olavarría al 400, Cichero y Degrossi fundan el Club Social de la Boca.
Susana, hija de Degrossi, se casa en 1949 con Claudio Vacca, galán del barrio y arquero
bicampeón con Boca (1943-44). En los años 60 y 70, en los días previos a un clásico,
ex jugadores de uno y otro club cruzan bromas en el café La Alegría. Están, entre otros,
Enrique Gaizarain, de River, y Rodolfo Orlandini, de Boca (ambos subcampeones olímpicos
con Argentina en los Juegos de Amsterdam 1928). Y los ex boquenses Victorio Cantatore,
Oscar Nova y Alberto Etcheverry. También está Eugenio Caccopardo, ex de Boca y River.
Más los socios fundadores Bernardo Messina (River) y Santiago Sanna (Boca). Y dirigentes
como Pablo Abattángelo (Boca) y Plinio Garibaldi (River). Se juntaban antes en la pizzería
de los Priano. O en el salón Giuseppe Verdi. Todos se ríen con Picoreti, Américo Smiraglia,
un fana de River que se disfraza de Millonario en los festejos. Su hermano Josemito, en
cambio, es fana de Boca.

River y Boca, se sabe, nacen casi juntos, a comienzos del 1900, en el barrio de La Boca
del Riachuelo. Tan juntos que el 30 de abril de 1905, el día en que River debuta en el
fútbol organizado, el arquero del equipo, Pedro Moltedo es anunciado por el diario La
Mañana jugando también como centroforward para Boca en un amistoso barrial. No hay
registros posteriores de ese amistoso. Pero la cancha de Dársena Sur, donde River pierde
ese día 3-2 ante Facultad de Medicina, está bien cerca de la de Independencia Sud, donde
Boca, recién creado, le gana 2-1 a Presidente Roca. Días antes, Moltedo -cuenta el historiador
boquense Guillermo Schoua- había sido capitán en el histórico primer amistoso de Boca (4-0 a
Mariano Moreno). Moltedo había jugado antes en los clubes que sirvieron de base a Boca
y a River: fue fundador y capitán de Independencia Sud (Boca) y también arquero de La
Rosales (River). Atajó luego en el primer partido de River del que se tiene registro
documentado (1-0 ante General Mitre, en 1904). Y siguió en River en 1905 y 1906. Pero
aparece también en juegos de Boca, incluido el debut de 1908 en Segunda de la Asociación
Argentina, victoria 3-1 contra Belgrano Athletic. Eran otros tiempos, claro.

Entre 1916 y 1922 (cuando Boca vuelve de su fugaz estadía en Wilde y River de Sarandí y
Ferro), las canchas están a unas tres cuadras. River, en la manzana de Pinzón, Caboto,
Aristóbulo del Valle y Pedro de Mendoza. Y Boca en Caboto y Pérez Galdós. Dos decretos
del general e ingeniero Agustín Justo, elegido presidente argentino en 1932 en medio de
denuncias de fraude y radicalismo proscripto y socio honorario de ambos clubes, ayudan
a Boca y a River a completar la construcción de sus estadios definitivos. Boca en la
Bombonera que había impulsado en 1936 el presidente Camilo Cichero, un médico de origen
humilde que queda con su casa hipotecada hasta 1943. A cambio, Justo impone en Boca a
su yerno, Eduardo Sánchez Terrero, buen presidente del club y luego de una AFA en la que
los cinco grandes tienen voto calificado. El dinero facilitado por Justo ayuda también a
River tras la partida definitiva del barrio. River se va primero a Recoleta, pero mantiene
muchos años una sede en La Boca, para los viejos socios. Y luego levanta el Monumental
de Núnez, hoy Antonio Vespucio Liberti, apellido boquense. Antonio es el sobrino de Tomás
Liberti, un masón y genovés fabricante de soda y naranjín, célebre en el barrio porque en
1884 lidera la creación de los Bomberos Voluntarios de la Boca.

La Boca es un centro de gran desarrollo económico entre 1860 y 1900. Un censo municipal
de 1886 -citado por Dora Barrancos en el libro Identidad de los italianos en Argentina- dice
que en la Boca están el 90 por ciento de las 69 casas de cambio que hay en la ciudad de
Buenos Aires. También hay 10 fábricas de cigarrillos, 4 de pastas, 2 de galletas, 31 de zapatos,
2 laboratorios de relojería, 5 farmacias, 33 peluquerías, 19 panaderías, 2 librerías, un
teatro, 12 escuelas públicas, 6 privadas, 1 diario, los primeros clubes de remo, tranvías,
estación ferroviaria que la une al puerto de Ensenada. Casi 25.000 habitantes (60 por ciento
de clase laburante) en 220 cuadras. Italianos de Liguria en su gran mayoría, pero también
españoles, franceses, suizos, ingleses y de países limítrofes. El metro cuadrado cotiza a
5,58 pesos, más que en Pilar, Flores y Belgrano, sólo superado por Balvanera. Libros de Hebe
Clementi y Antonio Bucich recuerdan esa bonanza. En 1887, dicen algunas crónicas, obreros
genoveses en huelga imaginan La República Independiente de La Boca, un separatismo
con bandera y leyes propias. Anarquistas, masones, libres pensadores, utopistas y
socialistas retrasan el ingreso de la Iglesia Católica. "Con la gente en general no hay
problemas -escribe el padre salesiano Francesco Bodrato a Don Bosco en 1877-, pero sí con
marineros y algunos comerciantes. Y los de entre 16 y 30 años están endiablados." En 1893
logran hacer por fin la procesión de Corpus Christi. Las logias responden llevando hasta
el atrio de San Juan Evangelista un muñeco rojo con cuernos y horquilla. Es La Boca del
Diablo celebrando su fiesta de Satanás.

En 1904, casi simultáneamente con el nacimiento de River y Boca, el barrio elige al primer
diputado socialista de América latina. Y en 1907 La Boca es uno de los focos de la célebre
Huelga de los Inquilinos que resisten la suba de los alquileres y también la Huelga de las
Escobas, que realizan las mujeres "para barrer las injusticias". Un año antes, José Figueroa
Alcorta es el primer presidente argentino que asiste a una cancha de fútbol, el histórico
triunfo de Alumni 1-0 ante Sudáfrica. "Lo que la política construye -cree sin embargo
Alfredo Palacios, el diputado socialista de 25 años que gana votos en la Boca destrozando
los medidores que pretenden cobrar el uso de agua en los conventillos- el fútbol lo divide".
Los socialistas pierden luego ante la Iglesia Católica y los radicales. Eduardo Madero gana
a su vez la puja a Luis Huergo y los intereses económicos de los más poderosos construyen
cerca de Plaza de Mayo el puerto que, supuestamente, debía ser en La Boca. Crecen los
problemas sociales. Un censo de 1925 dice que 26.000 personas viven hacinadas en 605
habitaciones de 508 conventillos. En siete cuadras hay 66 tabernas. Cabarets con nombres
italianos, rusos, eslavos. La Boca es foco de epidemias. Casa Amarilla es zona de desastre.
Ocupaciones. Contaminación. Inundaciones. "Y a todos los de Boca -cantan años después
los de River y otras hinchadas- la mierda los tapó."

"Antiguos rivales", los llama ya el diario El Nacional el 24 de agosto de 1913, pese a que
ese día juegan su primer enfrentamiento oficial. River gana 2-1 en la vieja cancha de Racing.
Hay trompadas entre jugadores por una carga al arquero de Boca y "excesivo juego brusco",
se lamenta La Prensa. Es un aviso. La nueva cancha de Racing, desbordada por unas 90.000
personas, alberga también la única final directa de la historia, 1-0 para Boca, el 22 de diciembre
de 1976. Corrió mucha agua bajo el puente y River vuelve mañana a La Boca. Al barrio cuyos
viejos tiempos me recordaron en estos días vecinos como Omar Tesoriere, sobrino del
recordado arquero-ídolo Américo Tesoriere. Al barrio, también, en el que hoy crece otra vez
la mortalidad infantil. Y que prevé una marcha de protesta el 4 de diciembre por Caminito
y Vuelta de Rocha, hoy centro de turismo globalizado, por el asesinato reciente de un pibe.
Vecinos que hablan de abandono. De calles con drogas, pero sin una canchita libre para patear
al menos una pelota. Sí, en cambio, podría levantarse una nueva Bombonera de dineros
qataríes en el sector de Casa Amarilla, a 150 metros de su actual sitio, según debatió
ayer en medio de protestas la Legislatura porteña, un proyecto de rezonificación que mezcla
intereses del club con el gobierno municipal. Hoy, las crónicas de los nuevos Superclásicos
relegan orígenes, recrean mitos fundacionales, marquetinizan "gallinas" y "bosteros" y hablan
de barras, trapos y patrias rivales. No vieron el último gran programa Mentira la verdad, de
Canal Encuentro. "La única patria posible -dice allí el filósofo Darío Sztajnszrajber- es el
encuentro permanente con el otro".

Fuente: La Nación (Por Ezequiel Fernández Moores)



 
 
 

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