Principal

Historia

Principios

Estatutos

Comisión Directiva

Socios

Legislación

Que hacemos

Subsidios Nacionales

Congresos

Laboral

Explicativos

Historia de un club

Contáctenos

 

 

 

 

29 de Mayo de 2014

Mundial se vende

Por Ezequiel Fernández Moores

El cumpleaños 110, celebrado el miércoles pasado, encuentra a la FIFA a sólo semanas del que
amenaza ser el Mundial más difícil de su historia. La primera Copa de 1930 en Uruguay sufrió
boicot europeo y tuvo apenas 13 selecciones. Y Argentina 78, bien lo sabemos nosotros, se jugó
en medio del horror de la dictadura. Pero, aún así, el Mundial cotizaba siempre en oro, como
se demostró en Sudáfrica 2010, una edición que superó temores previos de inseguridad
y terminó sin problemas. Brasil 2014 es otra cosa. Siguen las protestas, huelgas, cortes y
amenazas. Un día son los docentes, otro los médicos y otro los sin tierra. Y también los policías,
cuyas huelgas agitan a su vez saqueos e inseguridad. Reclamos legítimos en muchos casos,
pero, me dicen muchos colegas brasileños, potenciados no sólo por la gran vidriera que significa
el Mundial. Sino también porque habrá elecciones presidenciales tres meses después del torneo
y un sector del poder quiere aprovechar la Copa para ponerle fin al dominio en las urnas que
lleva desde hace años el PT, antes con Lula, ahora con Dilma Rousseff.

La FIFA evalúa hoy como un error haberle dado el Mundial a Brasil casi en adjudicación directa,
sin competencia alguna. Y haber aceptado exigencias de Brasil, efectuadas en su momento por
el ex presidente Lula, para que las sedes de la Copa fueran elevadas de ocho a 12. Y, más
complejo aún, no haber advertido, o no haberle dado importancia, al hecho de que Brasil
deba celebrar elecciones apenas después del Mundial. Pero ya es tarde para arrepentimientos.
Ahora queda cruzar los dedos, rezar para que la selección de Neymar inicie bien el torneo y
la atención se desplace de las calles a los estadios. La FIFA reza más que nadie. Eso sí, en
el Congreso que celebrará en Sao Paulo el 10 y 11 de junio, apenas antes del Mundial, su
presidente, Joseph Blatter, buscará aclamación unánime para ser votado otra vez en 2015.
Y, cuentan los que más saben dentro de la FIFA, Blatter tiene muchas más chances de
reelección que Dilma Rousseff.

A los 78 años, el dirigente suizo, que inició su gestión en 1998, cuando cesó Joao Havelange,
dice que su mandato ha terminado, pero su misión no. Y que por eso quiere un quinto mandato
consecutivo. Michel Platini, presidente de la UEFA, definirá en el Congreso de Sao Paulo si seguirá
acompañando a Blatter, de modo cada vez más crítico, o si le presentará batalla en 2015.
El único rival anunciado sigue siendo por ahora otro francés, Jerome Champagne, ex secretario
general de la FIFA. Las fuentes me dicen que Champagne no puede ser considerado exactamente
un opositor a Blatter. Más que algún dirigente, la voz más crítica de Blatter lleva hoy el nombre
de Andrew Jennings. Pero Jennings no es un dirigente, sino un periodista británico que demolió
a la FIFA con un primer libro llamado “Tarjeta Roja”. Y que, ahora, a días de la Copa, lanzó un
segundo libro igual de duro. Pero “Omertá”, ese es su nombre, tiene dificultades cada vez
mayores para ser publicado en Brasil.

“La FIFA -me dice el propio Jennings desde el Reino Unido- inició una batalla legal para intimidar”
a la editorial brasileña Panda Books e impedir la publicación de “Omertá”. “Amenazas similares
–añade el periodista británico- fueron efectuadas en Inglaterra” por abogados de los hermanos
mexicanos Jaime y Enrique Byrom, asociados con la FIFA en el negocio de la venta de los
boletos para las Copas Mundiales. “Cuando les dije (a los abogados) sobre los documentos
comprometedores que tenía las amenazas cesaron”, dice Jennings.

El libro, aunque ahora cuestionado por la FIFA, llegó a Brasil. Con el sistema Kindle ebook, ya tiene
ediciones en inglés, español, alemán y, próximamente, francés.

En “Tarjeta Roja”, Jennings había detonado la primera bomba sobre las coimas de ISL, la
quebrada empresa que manejaba el marketing de la FIFA. Su denuncia terminó derrocando a
los dos hombres más poderosos que tuvo el fútbol brasileño en el último medio siglo, el ex
presidente FIFA Joao Havelange y el ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol
(CBF), Ricardo Teixeira, quien además era titular del Comité Organizador Local (COL) de Brasil 2014.

En “Omertá”, Jennings ofrece un detalle amplio sobre las caídas de ambos. Y desnuda vínculos
entre la FIFA e Infront, la compañía de marketing sucesora de ISL y dirigida por Philippe Blatter,
sobrino del actual presidente. Jennings apunta ante todo a la reventa de boletos del Mundial,
supuestamente introducidos al mercado negro por la propia organización de la Copa, maniobra
en la que incluye a los hermanos Byrom. Los abogados de FIFA, afirma Jennings, amenazaron
a Panda Books con una demanda por “acusaciones falsas e injuriosas” y “daños al honor y a la
imagen”.

Fue Havelange, a quien el Comité Olímpico Internacional (COI) debió expulsar también como
miembro decano, el hombre que mejor definió la “misión” de la FIFA, acaso la misma “misión”
que hoy busca continuar Blatter, que fue su secretario general durante muchos años.

El brasileño había derrocado en 1974 al inglés Sir Stanley Rous y en su primera Copa, Argentina 78,
obligado a cumplir con sus promesas de más dinero y participación a todos los países,
“privatizó” la comercialización de los Mundiales. Algunos de esos negocios suscitaron sospechas
y protestas.

Y Havelange, para defenderse, dijo entonces del modo más claro posible: “Yo vendo un producto
llamado fútbol”. De eso se trata. Han vendido al fútbol. Y Brasil 2014, por primera vez en la
historia de los Mundiales, está diciendo “basta”.

En su libro, Jennings ubica a Havelange al lado del hoy fallecido Castor de Andrade, un ex rey
de la quiniela ilegal y de muchas otras cosas ilegales en Río de Janeiro, acusado de sobornar a
jueces, policías, legisladores y empresarios. “Omertá” reproduce los párrafos de una carta escrita
por Havelange para defender a su amigo que estaba preso. Havelange describe a Castor como
un filántropo “adorable” que ayuda a niños parapléjicos y a ancianos.

El libro detalla luego los nombres de las firmas ficticias y cada una de las coimas que recibía
Havelange supuestamente todas de ISL. Y recuerda que el escándalo estalló cuando uno de
los cheques fue enviado, por error, o por traición, a la cuenta oficial de la FIFA en el banco UBS
de Zurich. Fue el 3 de marzo de 1977 y el importe era de casi un millón de dólares. La nota
adjunta tenía un título inequívoco: “Garantie JH”.

Fuente: La Gaceta de Tucumán



 

 
 
 

Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateurs - Buenos Aires nº 1252  . Tel 4242301. 
aredaclubes@aredaclubes.arnetbiz.com.ar - hector@ejugar.arnetbiz.com.ar