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8 de Agosto de 2013

¿Fuga de Talento?

 

El delantero Maximiliano Urruti confirmó estos días que no continuará su carrera
en Newells Old Boys y que está a la espera de una propuesta hacia nuevos
rumbos. Por su parte, la entidad del parque independencia, emitió un comunicado
donde expresa que el jugador tiene un contrato laboral vigente  al cual le resta
un año de cumplimiento, no existe deuda de ningún tipo y que ejercerá los
mecanismos legales correspondientes para defender sus derechos.

La estabilidad contractual es un principio que tiende a respetar lo estipulado por
las partes en consecuencia los contratos deben finalizar a su vencimiento o de
común acuerdo. El art. 17 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia
de Jugadores FIFA, establece las consecuencias de la ruptura unilateral de
contratos sin causa justificada. No autoriza el incumplimiento de una de las
partes sino que establece cuales son las consecuencias de este tipo de figura
cuando no existe una causal determinada.

Siempre que un contrato se rescinda bajo esas condiciones, se obliga a la parte
que la provoca a pagar una indemnización sin perjuicio de la correspondiente por
derechos de formación. Ante la falta de una cláusula al efecto, la misma se
calculará considerando la legislación nacional, las características del deporte y
otros criterios objetivos. Se deberá incluir, en particular, la remuneración y otros
beneficios que se adeuden al jugador conforme al contrato vigente o al que se
celebre con posterioridad, incluyendo el tiempo contractual restante (hasta un
máximo de cinco años), cuotas y gastos desembolsados por el club anterior, así
como la cuestión de si la rescisión se produce en un período protegido. Es decir
dentro de los tres años/temporadas si el futbolista firmante es menor de 28 años
o dos años/temporadas si es mayor de esa edad.

Además deberá imponerse sanción deportiva en los casos en que la ruptura se
produzca durante dicho período, aplicándose una restricción de cuatro meses en
su elegibilidad para jugar en cualquier partido y en caso de circunstancias
agravantes, seis meses. Fuera del mencionado período no implicará sanciones
deportivas, pero podrán imponerse medidas disciplinarias si la rescisión no se
notifica con la debida antelación (dentro de los quince días siguientes al último
partido oficial). También podrán recibir sanciones el nuevo club o su agente en
los casos que hayan inducido la rescisión.

Por otra parte si un jugador profesional debe pagar una indemnización, él y su
nuevo club tienen la obligación conjunta de efectuar el pago. El monto puede
estipularse en el contrato o acordarse entre las partes.

A lo largo de los últimos años se han observado diferentes fallos relativos a esta
problemática donde el Tribunal Arbitral del Deporte se ha tenido que expedir para
resolver las diferentes controversias entre futbolistas y sus clubes.

Entre otros se pueden mencionar:

Ortega C/ Fenerbahce: En el 2002 River Plate transfiere a Ortega a Fenerbahce de
Turquía mediante un contrato por cuatro años y por un monto de U$S 7.500.00. Al
cabo de seis meses, el jugador vuelve a la Argentina y decide rescindir el contrato
argumentando salarios adeudados, asistente despedido y carencias en la atención
médica. La Cámara de Resolución de Disputas de FIFA confirma la rescisión y el
incumplimiento del contrato por Ortega sin causa justificada. Suspende al jugador
por cuatro meses de sanción deportiva en su elegibilidad para jugar en cualquier
partido oficial y fija los daños y perjuicios en U$S 11.000.000. Luego el TAS
descarta las justificaciones de Ortega, aprueba el cálculo de la indemnización
y confirma la suspensión de cuatro meses.

Mexés y AS Roma C/ A.J.Auxerre: Mexés firma un contrato profesional con el
A.J.Auxerre durante cinco años (2000-2005). Luego se produce una renovación y
prórroga hasta el año 2006. En el 2004 Roma ofrece €4.500.000 por el jugador
pero el club francés no emite respuesta. El jugador decide dar por finalizado su
contrato y celebra un nuevo vínculo con A.S.Roma por cuatro años (2004-2008).
A su vez interpone demanda ante la Cámara de Resolución de Disputas para
determinar su situación alegando que la posición de bloqueo de Auxerre constituye
una causa justificada. La CRD constata el incumplimiento del jugador lo sanciona
por seis semanas y condena a Roma por dos períodos sin transferencias. El Panel
del TAS confirma la sanción deportiva y ordena el pago de €7.000.000 en concepto
de daños y perjuicios pero reduce la sanción al club por sólo un período.

Webster y Wigan C/ Herat of Midlothian: Marzo de 2001, el club de fútbol escocés 
celebró con el jugador un contrato por cuatro añosAntes de su finalización, el
vínculo se prorrogó de mutuo acuerdo hasta junio de 2007. El conflicto se produjo
cuando, en mayo de 2006, el futbolista comunicó a su club que daba por terminado
su contrato en forma unilateral. A los pocos meses celebró un nuevo vínculo con el
Wigan Inglés por tres años. Como consecuencia de ello, el Hearts presentó su
demanda ante la Cámara de Resolución de Disputas, reclamando una
indemnización por la suma de 5.037.311 libras y sanciones disciplinarias tanto al
jugador como al club inglés. En abril de 2007, la CRD condenó en forma conjunta
a Webster y al Wigan, a pagar en favor del Hearts, la suma de 625.000 libras y
dos semanas de sanción deportiva para el jugador. Todas las partes, en desacuerdo
con la resolución adoptada, apelaron ante el TAS, quien revocó la sentencia de la
CRD por entender que violaba normas de la propia FIFA, al no precisar ni explicar
cómo se llegó a establecer la suma en concepto de indemnización. En su lugar,
mantuvo la condena en contra del futbolista y su club en favor del Hearts, pero
redujo como única indemnización la cantidad de 150.000 libras, explicando que
la misma se trataba de la remuneración que restaba abonar al jugador hasta la
finalización del contrato, es decir el valor residual del mismo.

Matuzalem y Zaragoza C/ FC Shakhtar Donetsk: En junio de 2006 el club Shakhtar
y Matuzalem firmaron un contrato hasta julio de 2009. Poco tiempo después, en julio
de 2007 el jugador notificó por escrito al club que unilateralmente rescindía el contrato
con efectos inmediatos de acuerdo al artículo 17 del reglamento. Posteriormente, el
19 de julio de 2007 el jugador firmó un nuevo contrato con el club español Zaragoza
por tres años. En julio de 2007 el Shakhtar presentó una queja ante la CRD y pidió
que ésta ordenara a Matuzalem y Zaragoza, a pagar como indemnización la suma
de €25.000.000 de euros en virtud de una cláusula donde se pactaba la eventual
cifra de venta. No obstante, la CRD sólo hizo lugar parcialmente al reclamo del club
y en noviembre de 2007 ordenó al jugador el pago de la suma de €6.800.000.
Todas las partes apelaron ante el TAS. En julio de 2008, Zaragoza cedió al jugador
al club Lazio Spa durante la temporada 2008/2009. El contrato de préstamo contenía
una cláusula opcional de compra con su respectivo incremento en caso de un
resultado desfavorable por parte del TAS. Finalmente el jugador y Zaragoza firmaron
un nuevo contrato con vigencia hasta el 30 de junio de 2011 pero el TAS los condenó
a indemnizar con €11.858.934 de euros al FC. Shakhtar Donetsk.

Como se pudo observar hubo diferentes resoluciones por parte de la CRD y del TAS
frente a un mismo tema. A los pocos días de conocerse la decisión respecto al caso
Webster las autoridades de la FIFA hicieron conocer su descontento, declarando que
era una resolución dañina para el sistema ya que de esa manera se terminaría 
beneficiando a los agentes, quienes podrían ofrecer futbolistas a nuevos clubes por
un precio determinado perjudicando la estabilidad contractual.

Lejos de generar una catarata de nuevas rescisiones unilaterales, el fallo sólo fue un
antecedente ya que al año siguiente, el mismo tribunal en el caso Matuzalem, impuso
una indemnización mucho más representativa, evitando que el artículo 17 sirva para
obtener la libertad contractual fácilmente.

Se puede concluir que el reglamento no autoriza el incumplimiento unilateral sino que
fija sus consecuencias, y que la indemnización no sólo contempla el valor residual del
contrato sino que también se tiene en cuenta la importancia que tienen los jugadores
como activo de los clubes, requisito que no puede ser totalmente ignorado.

Matías Merlo
Abogado
Especialista en Derecho Deportivo
matiasmerlo@hotmail.com

 

 
 
 

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