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02 de Octubre de 2015

Magnano, revolución de ideas en el Club Poeta Lugones



El reconocido entrenador, campeón olímpico en 2004 y actual DT de Brasil, estuvo en
el club y brindó una charla, en la destacó a las instituciones de barrio, que son las
que forman deportistas y seres humanos.

La presencia dorada impone respeto. El respeto del silencio expectante, previo a su llegada
y durante su exposición. El entrenador cordobés Rubén Magnano, medalla dorada en los
Juegos de Atenas 2004, volvió a uno de esos lugares en los que se siente cómodo, a sus
anchas, bien a gusto. En el Club Poeta Lugones, el actual técnico de la selección de Brasil
brindó este miércoles una charla para deportistas y padres de la institución, y varias
personalidades del básquetbol cordobés que se acercaron para oír los conceptos del
reconocido y laureado DT.

De perfil siempre bajo, Magnano se encontró con un caluroso aplauso apenas traspasó la
puerta verde de chapa de Avenida Cayol 3.800. Lautaro González, el entrenador que
dirige las principales divisiones del club (el verdeamarillo está puntero invicto en primera
de la Asociación Cordobesa), fue el encargado de introducir la charla con esa presencia
estelar que todos esperaban.

El múltiple campeón de la Liga Nacional con Atenas y poseedor de numerosos logros con
la selección argentina –ahora le sumó los Juegos Panamericanos con Brasil- expuso
diferentes conceptos que considera fundamentales en la formación de niños y
adolescentes, tanto para el crecimiento deportivo como para el desarrollo humano de
los individuos.

De pilcha negra y anaranjada, y “zapas” anaranjadas y grises, Magnano se mostró
agradecido por la invitación y destacó que los profesores y entrenadores, los jugadores,
los papás y los dirigentes quijotescos son quienes conforman unas instituciones que son
insustituibles en una sociedad. “Todos ustedes son un club. Los felicito por este ambiente
de club, por darles vida a estas células de contención social, de formación, de desarrollo”,
señaló Magnano.

Allí recordó una de sus películas favoritas, Luna de Avellaneda, y destacó que las personas
son el gran capital de los clubes, porque son ellas quienes se transforman en mejores
deportistas y en mejores seres humanos si están cobijados en un club en el que la
preparación de los docentes y el aprendizaje colectivo van de la mano.

Entre los conceptos fundamentales que guiaron su charla, el DT que consiguió cuatro títulos
de Liga y numerosas coronas internacionales con Atenas destacó los desafíos (“Éxito es
que los profes y los jugadores tengan ganas de quedarse entrenando cuando se terminó
la práctica, para ser campeón todos los días”), el compromiso y el respeto (por los
horarios, el tiempo, las normas de convivencia grupal), la preparación, la capacidad
de percepción (allí contó que la primera vez que le ofrecieron la selección argentina
desechó esa posibilidad porque interiormente sentía que no estaba preparado, y que
habría otro llamado en el futuro) y la confianza que se genera en los deportistas.

En un silencio absoluto, porque todos en el club estaban ansiosos de oír cada uno
de sus conceptos, el entrenador cordobés también señaló que considera clave la
comunión que puedan lograr padres e hijos deportistas, para el crecimiento de ambos.
Y planteó inclusive que él debió haber pasado más tiempo con su hijo, más allá de que,
por trabajo, vivió varios años en el exterior.

Asimismo, subrayó que para avanzar y crecer uno debe dejar atrás las excusas, indicó
que cuando uno –deportista, entrenador, dirigente o quien fuere- toma decisiones debe
hacerse cargo de las circunstancias y aseguró que el deporte tiene que aportar en la
formación de individuos para la vida, ya que algunos podrán llegar al alto rendimiento y
otros quedarán en el camino pero habrán forjado una personalidad para asumir desafíos.

Cuando le consultaron sobre la Generación Dorada, Magnano hizo hincapié en la humildad
y la inteligencia de jugadores estelares para situarse en el escalón necesario, siempre al
servicio del equipo. Allí destacó que todos aquellos jugadores tenían una gran inteligencia
para producir cada día más y tratar de que al compañero siempre le fuera bien. “Todo
eso tiene que ver mucho con el compromiso y los valores”, dijo.

También destacó que la capacidad de las personas que están al frente de un equipo o
de un club determinará lo que ocurrirá con esos jóvenes, con esos equipos, con ese club,
y en tal sentido remarcó que la preparación resulta fundamental. Y deslizó un concepto
sobre las ganas de ser mejor en cualquier ámbito. “Hace poco leí una frase, que deriva
de una nota de Marcelo Bielsa: ‘Prefiero al que no sabe y no al que sabe pero no quiere’”,
añadió.



Fuente: La Voz del Interior





 

 
 
 

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