Principal

Historia

Principios

Estatutos

Comisión Directiva

Socios

Legislación

Que hacemos

Subsidios Nacionales

Congresos

Laboral

Explicativos

Historia de un club

Contáctenos

 

 

 

 

28 de Octubre de 2014

De la hamburguesa “chatarra” a la carrera
“saludable” de Rosario


Por Rodolfo Parody

Las apariencias, engañan. Promover una carrera de 5 kilómetros como una cuestión de salud,
incentivando a la práctica de la actividad física, siendo que la responsable de tal prueba es
McDonald’s, la empresa gastronómica multinacional que promueve el consumo de comida
chatarra, no es una contradicción: es una estrategia de marketing.

Bajo esta supuesta noble acción de organizar un carrera, que ya llegó a su tercera edición en
Rosario, y que se reproduce por toda Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, aparece
encubierta una cuestión publicitaria.

La intención es seguir instalando la marca y maquillando la imagen de una empresa identificada
con el consumo de hamburguesas con exceso de grasas y de la gasesosa Coca Cola con
exceso de azúcar. Nada saludable, y nada más alejado del deporte y la actividad al aire libre.

El maratón que organiza anualmente en Rosario y en otras partes tiene un destinatario determinado
y único: las mujeres. Son las únicas que pueden participar. “Las Mujeres Corremos”, es la
denominación de esta prueba de calle, que entre otras tantas cuestiones desvirtúa a los
maratones al excluir a los hombres.

No vaya a creerse que se trata de una mala reivindicación de la mujer dejar afuera a los hombres.
En todo caso, se piensa a la mujer como madre y, por consiguiente, a la que potencialmente es
proclive a llevar a sus hijos a los locales de comida de la hamburguesa más famosa del mundo.

El fin continúa siendo el mismo de siempre. McDonald's tiene bien definido cuál es su consumidor
y apuesta a ellos, a los seres más indefensos, los chicos, incapaces de comprender que hay detrás
de todo esto y en qué medida influye negativamente la comida que ingiere.

Ante la apabullante publicidad en televisión y cine, los niños quedan cautivados y son incapaces de
resistir a la tentación. El pedido, sino exigencia, surge de inmediato, y lo conoce cualquiera que
tenga hijos: “llevame a McDonald’s”.

La empresa, que también se jacta de hace obras de beneficencia a través de la Fundación
Ronald McDonald, otro de sus tantos disfraces para mostrar su “bondad”, contribuye a una
mala alimentación, teniendo como rehenes a quienes no son capaces de defenderse. Volviendo
al tema de la beneficencia. ¿Por qué la empresa es tan generosa con los demás y no hacia
adentro, en su propia casa, con sus propios empleados, empezando por el sueldo de cada uno
de ellos?   

El argumento de que en esas casas de comida se ofrecen otras comidas más saludables no es
válido. Ninguno de esos productos tienen la difusión, diríase bombardeo, de la hamburguesa y
gaseosa. Es que No interesa, sirve para aparentar lo que no se es. Se promociona lo otro,
lo nocivo, lo perjudicial.

El informe que presentó esta empresa, pedido a una consultora, destacando en uno de los puntos
que lo “que más influye (en la mujer argentina) a la hora de señalar los beneficios de la actividad
física es la calidad de vida”, comprendiendo esto “mejorar la salud”, no se condice con el
incentivo y la promoción cotidiana y masiva del consumo de la comida chatarra. 

Para colmo de males, la prueba consigue validez con funcionarios gubernamentales que asisten a
esta clase de carreras y con la presencia de figuras públicas y mediáticas, ya sea corriendo o siendo
animadores de la prueba. Cómo quedar al margen si esos personajes, que tienen ascendencia sobre
el resto de la sociedad , avalan tal competencia.

Todo está pensado y elaborado en Mc Donald’s. Nada queda librado al azar. No en vano se trata de
una de las empresas más exitosas del mundo. Tiene consumidores y sabe cómo llegarles. Y todo
indica que seguirá sumando adeptos. Y corredores. Pero mucho más, al fin y al cabo lo que
persigue, consumidores.   

Es recomendable mirar el documental “Super size me” (“Súper engórdame), de 2004, en el que
Morgan Spurlock, director independiente estadounidense y protagonista, se alimentó durante
un mes en McDonald’s y los efectos que tal conducta tuvo.




 
 
 

Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateurs - Buenos Aires nº 1252  . Tel 4242301. 
aredaclubes@aredaclubes.arnetbiz.com.ar - hector@ejugar.arnetbiz.com.ar