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25 de Noviembre de 2016

La historia de un equipo de padres que promedia
los 38 años y que pierde siempre por goleada


Son de Lobos, perdieron 33 partidos en 33 fechas y juegan para que sus hijos integren
la Asociación de Hockey de Buenos Aires

Termina la intermedia. Los jugadores de un equipo se saludan, se cambian y se van. Los
del otro club, en cambio, se quedan en la cancha, charlan un poco, se abrazan e
inmediatamente se ubican para comenzar a jugar el partido de primera. Esta
situación se da domingo a domingo en la Asociación de Hockey de Buenos Aires. Los
protagonistas de esta "locura", como ellos mismos describen, son Los Guerreros de
EFIL; un grupo de padres que armó el plantel superior de hockey sólo para que las
categorías menores pudiesen competir.

Vale la pena repasar cómo se dieron los hechos. EFIL (institución fundada en 1977) significa
Escuela de Fútbol Infantil de Lobos y, tal como el nombre lo indica, el deporte de los 90
minutos ha sido la principal disciplina en gran parte de su historia. Sin embargo, hace
ocho años pensaron en agregar una actividad que fuera más practicada por las chicas
y así incorporaron el hockey.

"La sorpresa fue que también se sumaron chicos y cada vez eran más. Entonces, hace tres
años, decidimos conformar la primera y la intermedia para que ellos pudieran ingresar a
la Asociación, que impone ese requisito", le cuenta a LA NACION Eduardo Falvella, coordinador
de hockey del club e integrante del plantel superior.

Aunque parezca de guión cinematográfico, fue así: los padres se organizaron y armaron el
equipo. Al principio fueron 12 jugadores, hoy ya superan los 30 hombres (porque, por edad,
eso es lo que son). Lo cierto es que con un promedio de 38 años participan de la 1B, la
segunda división de la Asociación de Hockey de Buenos Aires. Y hay más: como a los partidos
nunca pueden ir todos, aquellos que van juegan los dos encuentros: el de intermedia y el
de primera.

"No fue fácil armar un plantel de varones en un pueblo como Lobos, donde siempre se vio al
hockey como un deporte de mujeres. Había que cambiar la mentalidad de la gente y de a
poco lo fuimos logrando. Esa visión se revirtió mucho y en este cambio también ayudaron
Los Leones", afirma Eduardo, que enseguida aclara: "Jugamos sin ninguna presión ni
obligación. El único objetivo siempre fue ayudar a nuestros chicos y es algo que hacemos
con gusto".

La tabla de posiciones de primera demuestra las diferencias deportivas entre Los Guerreros,
como se los conoce en Lobos, y el resto de las instituciones. En 33 fechas, EFIL acumula 33
derrotas, 471 goles en contra y 7 tantos a favor. Esa catarata de números no los acompleja.
Ellos escriben su propia historia y narran orgullosos: "En el primer año perdimos todos los
partidos, en el segundo conseguimos un empate y en este 2016 logramos un triunfo. Fue
en intermedia: ganamos 32 y significó una alegría increíble. Llorábamos y lo festejamos como
un campeonato".

Otro aspecto a destacar es que a pesar de las continuas derrotas, EFIL le hace un culto al fair
play. Se presentan todos los encuentros, nunca protagonizan inconvenientes y suman muy
pocas tarjetas. "No es fácil perder por goleada casi todos los partidos, y sin embargo respetamos
al rival y no le pegamos a nadie", asegura Marcos Rossi, capitán del equipo, quien merece un
párrafo especial.

Marquitos tiene 54 años, es el jugador de hockey más veterano del país y es ex combatiente
de la Guerra de Malvinas. Se lo podría describir de esta manera: deportista, prócer anónimo
y feliz. "Soy un agradecido a la vida porque tuve el honor de ir a defender nuestra patria,
tuve la suerte de volver, formé una familia y hoy disfruto de hacer un deporte que empecé
a practicar de grande, cuando tenía 50. Malvinas me marcó para siempre, pero el hockey
me ayudó mucho", afirma y se emociona (casi) hasta las lágrimas, quien hace unos días
fue elegido 'Mejor Jugador de Hockey de Lobos 2015/16'.

Mientras muchos de los jugadores de EFIL comenzaron a jugar de adultos, sin experiencia
previa, Universitario (uno de los últimos rivales) ascendió y en 2017 enfrentará a varios de
Los Leones que fueron campeones olímpicos. Un dato que grafica que Los Guerreros no
están disputando un certamen de veteranos; se están codeando con la elite.

"En el futuro no se nos va a recordar por haber ganado un campeonato, pero sí por haber
tenido la valentía de formar este equipo. Creemos que nuestro esfuerzo es una forma de
premiar a los más chicos y, al mismo, dejarles una enseñanza: que siempre se puede hacer
un esfuerzo más y con honestidad. Lamentablemente vivimos en una sociedad donde sólo
sirven los que ganan y nosotros apostamos por otros valores", expresa repleto de orgullo
Eduardo Falvella, uno de los grandes impulsores de esta iniciativa.

Más allá de la lección que deja este grupo, que debería conocerse en todas las instituciones
del país, estos jugadores también se dieron el lujo de conseguir un logro deportivo. Este año,
por primera vez, Lobos ganó el torneo de hockey masculino de las Olimpiadas de la Cuenca
del Salado y los representantes de ese conjunto fueron Los Guerreros. "Fue una alegría
enorme. Un lindo premio que nos demuestra que fuimos mejorando", manifiesta Marcos
Rossi, el gran capitán.

Que todo está perdido, que el deporte dejó de ser un juego, que ya no existen los valores.
No generalicemos más. ¡EFIL nos demuestra lo contrario!

 

 

 

 

 
 
 

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