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11 de Junio de 2014

“Se malinterpreta al deporte social”, según
el licenciado en educación física Román Gorosito



A partir de la entrevista que publicó A.R.E.D.A. el 5 de junio pasado con Cristian Le Bihan,
entrenador de básquet de Sportsmen Unidos, quien tuvo una mirada crítica sobre la política
deportiva que se lleva adelante en la ciudad y la provincia, el licenciado en  educación física
Román Gorosito, con una vasta trayectoria y conocimiento, le dio una vuelta de tuerca al
tema y se refirió a cómo se “malinterpreta el deporte social”.

La mirada de Gorosito, que se expone abajo, es una invitación a la reflexión:

Estamos viendo como se malinterpreta al deporte social; sí, porque: ¿Qué entendemos por deporte
social? Es una concepción que tiene dos aristas básicas:

1º) Debe generar un espacio de desarrollo y competencia para los sujetos que no tienen ni los talentos
ni las condiciones para alcanzar el alto rendimiento.

2º) Debe aportar aprendizajes para la vida, para las relaciones interpersonales, para el propio cuidado

En referencia al primer concepto, un ideal sería que cada club, institución o municipio le ofrezca a los
alumnos ambas posibilidades, deporte social y deporte de rendimiento; pero teniendo en cuenta que la
única diferencia es que en el deporte social uno exige un rendimiento relativo, no espera éxitos
competitivos ni los reclama, solo propone competencias por el mero hecho de relacionarse con otras
personas a través de una actividad deportiva; mientras que el deporte de rendimiento persigue
justamente eso, ser el mejor, alcanzar tal o cual marca, competir en un calendario estricto e intentar
escalar a la cima de la disciplina en la cual se desarrolla.

Otra cosa que diferencia al deporte social del deporte de rendimiento es el hecho de que en el deporte
social uno elije que disciplina practicar, mientras que en el de rendimiento la disciplina deportiva lo elije
a uno. Citando las palabras del entrenador búlgaro Darov: “En deporte social elegimos un deporte
para un individuo, mientras que en deporte de rendimiento elegimos un individuo para tal o cual deporte”.

Pero si en algo no difieren ambos tipos de deportes es la seriedad y rigurosidad del trabajo diario: enseñanza
de la técnica correcta, los aspectos tácticos, la preparación física, la prevención de lesiones, el control de la
nutrición, etc. Quizá lo único que sea diferente en la práctica diaria, además de las sesiones semanales de
entrenamiento, sea el nivel de intensidad y complejidad que se les exija a los alumnos.

Hablando del segundo punto, no encontramos ninguna, pero ninguna diferencia; es decir, el deporte (social
o de rendimiento) debe enseñar a respetar las reglas, a cumplir con los compromisos, a cuidarse todos los
días, a dormir bien, a alimentarse correctamente, a ser respetuoso con los compañeros y entrenadores, etc.
Es decir, este punto es el más importante de todos, ya que el niño aprende a través del deporte valores para
toda la vida, y es justamente este punto en el mas se hace agua hoy en día bajo la excusa “y bueno, pero
es deporte social”.

Voy a tratar de ser grafico en este planteo:

Volvamos al punto 1 cuando un profesor o un club o un municipio, escudado en la premisa de que se está
dando deporte social, imparte clases sin fundamentos científicos actualizados, sin planificar las mismas,
con materiales inadecuados y desperdiciando minutos de oro de la clase proponiendo actividades al azar,
esta justamente perjudicando a quienes dice querer beneficiar socialmente a través del deporte, puesto
que esos alumnos tendrán una preparación física general deficiente que luego termina generando lesiones.

Si nos detenemos en el punto 2 pareciera ser que social significa deporte de contención, y contención
parece ser solo contener a los niños un rato en el club. ¡Groso error, por Dios!, deporte social y/o
contención (en este contexto) significa, a través del deporte, enseñar hábitos y conductas socialmente
correctas, a saber: ser puntual, no faltar, avisar si falto y proponer recuperar el día, estudiar (para
que no me quite tiempo luego en el deporte), acostarse temprano, comer bien, no tomar alcohol,
no fumar o tomar drogas, respetar a mis compañeros y rivales, etc. Conductas que el niño incorpora
con la excusa de que le son pertinentes para desarrollar el deporte que le gusta, pero que con el paso
del tiempo se hacen hábito para la vida misma.

Entonces, cuando un profesor, o club, o municipio o institución gubernamental genera deportes y luego
permite que los niños se anoten y falten, lleguen tarde, no duerman bien, tomen alcohol, etc, y a pesar
de todo esto los “ponen” el fin de semana o los convocan para un viaje o miran para otro lado,
¿saben que están enseñando?: “Hacé lo que quieras, total todo vale y no hay ni premio ni castigo para
el que se esfuerza y para el que viola las reglas básicas de convivencia respectivamente”

Eso es lo que están enseñando. Porque el deporte van generando una huella sobre la conducta que se
queda para toda la vida, buena o mala.

Por favor, colegas profesores, dejemos de hacer deporte social sin reglas, hagamos del deporte social
una herramienta para la educación.

Estimados padres, dejen de castigar a los niños con faltar al deporte si van mal en el colegio, porque
les están enseñando justamente a ser irresponsables y a tener una excusa para esa irresponsabilidad.

Queridos alumnos, hagan del deporte un espacio sagrado, no importa si es social o de competencia,
pero intenten al menos aprender las reglas que los harán mejores hombres.

Por último, a los clubes e instituciones oficiales que tienen secretarías de deportes a cargo, nadie pide
que hagan sólo deporte de rendimiento, hagan ambos, o sólo deporte social, pero háganlo bien, como se
debe, exigiendo responsabilidad, seriedad, respeto, cuidado personal y sentido de pertenencia, pero ojo,
para poder pedir tanto hay que andar por la vida con la misma actitud, “decir, hacer y ser en un mismo
acto”, ser un testimonio de lo que pretenden pregonar.




 
 
 

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