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09 de Septiembre de 2016

La fábrica de Pumas: cuánto invierte la UAR en los
cinco centros de formación que se esparcen por el país


El Plar comenzó hace siete años para nutrir a los seleccionados y competir con las
potencias del Sur; son 200 rugbiers de 18 a 23 años que se forjan en cinco centros
de desarrollo

Hace siete años, el rugby argentino encaró un profundo proceso de transformación para
poder insertarse en la competencia contra las tres grandes potencias del Sur: los All Blacks,
los Wallabies y los Springboks. Así fue como se instrumentó el Plan de Alto Rendimiento,
una base donde los jugadores son entrenados y preparados para poder competir en los
Pumas. De esa manera, la Unión Argentina de Rugby (UAR) comenzó a tener jugadores
rentados. Esta es la condición sine qua non para pertenecer al seleccionado nacional.
Aquellos que no hayan puesto su firma, no podrán jugar en los Pumas. Pero como todo
proceso, sufrió cambios. Errores que se corrigieron y detalles que se van afinando para
hacer funcionar la maquinaria con un sólo objetivo: la de fabricar Pumas.

El inicio de este largo camino se da en la base del rugby argentino: los clubes. Desde allí
los jóvenes comienzan a formarse, a crecer en el juego y en cada aspecto que lo acompaña.
Recién a partir de los 14 años la UAR les permite empezar a participar de los distintos centros
de entrenamiento con los que cuenta, para tener así un primer acercamiento a lo que son
los Planes de Alto Rendimiento, a los que pueden acceder con 18 años.

"Con esta idea logramos que, al menos una vez, los jugadores pasen por los centros entre
los 14 y los 16 años", le cuenta a LA NACION Carlos Araujo, presidente de la UAR. Es
decir, una primera preselección para comenzar a visualizar quiénes de ellos pueden tener
un futuro en los seleccionados. Como si fuese una pirámide, desde lo más alto de la
UAR bajan los lineamientos hacia las distintas uniones, para tratar de jugar y entender el
deporte de una misma manera. Una suerte de Masia de Barcelona, pero en el rugby de nuestro
país

El Plan de Alto Rendimiento cuenta con jugadores entre los 18 y los 23 años, aunque el límite
de edad no es exclusivamente ese. "Prácticamente no hay jugadores mayores de 23, excepto
en algún puesto muy específico como pueden ser los primeras líneas", explica a LA NACION
Martín Mackey, director del Plan. De allí los caminos son dos: se crece rumbo a los seleccionados
o los jugadores regresan a sus clubes.

Hoy, según la UAR, son aproximadamente 200 rugbiers los que pertenecen a este proyecto.
Estos se distribuyen entre los juveniles (menores de 18 y 20) y las selecciones, combinados
o franquicia: Argentina XV, los seven (masculino y femenino), Pumas y Jaguares. Este número
no varió mucho desde que en 2009 comenzó el programa que ya cosecha sus frutos. Del plantel
de 28 Pumas que viajaron a Oceanía y jugarán ante los All Blacks y los Wallabies por el Rugby
Championship, siete de ellos formaron parte del primer Plar. Se trata de Martín Landajo, Agustín
Creevy (capitán de los Pumas), Nicolás Sánchez, Joaquín Tuculet, Leonardo Senatore, Lucas
González Amorosino y Gabriel Ascárate. Fueron haciendo el camino con los viejos Pampas XV
(campeones en la Vodacom Cup), que ya no están más, hasta llegar a los Pumas y ahora
ser protagonistas también en los Jaguares.

Para este plan, la UAR cuenta con un presupuesto de 300 millones de pesos, de los que destina
el 66% para la "pata profesional", es decir los jugadores y la estructura. Quedan cerca de 100
millones de pesos que van al rugby amateur. "Para el dinero que se invierte en el rugby amateur
se necesita de la parte profesional, si no se genera ese dinero no se puede sostener", cuentan
los dirigentes. Hoy son 58 los jugadores rentados que tiene la Unión Argentina, divididos en
distintas categorías. El presupuesto se conforma, en su mayoría, por lo que generan los
Pumas y ahora la franquicia del Super Rugby, los Jaguares.

Pero en este camino hay, como todo largo proceso, cuestiones por corregir. Todavía se
encuentran algunos problemas "básicos" en los jugadores cuando caen bajo la órbita de la UAR.
Las principales fallas están en cuestiones como la alimentación, el entrenamiento o el descanso.
"En los Plares se afinan y se trabajan más detalles. Son centros de formación deportiva y
desarrollo al alto rendimiento. A los chicos se los educa para que comprendan que entrenarse no
es sólo correr y hacer pesas", analizan desde la UAR. Por eso, uno de los trabajos allí consiste
en enseñarles a nutrirse bien, cuidarse mejor desde lo físico, descansar y mejorar técnicamente.
"A partir de su convocatoria deben continuar trabajando en los clubes. Por eso, la alimentación,
el descanso, los trabajos de recuperación y ejercicios preventivos diarios son las claves para
mejorar el rendimiento", agrega Mackey.

Hoy, la UAR cuenta con cinco centros para el desarrollo de los jugadores que integran estos
planes. Están ubicados en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario y Tucumán. Esos cinco
centros están desde el arranque del proceso en 2009 y por ahora no hay idea de agregar
otros. Algo que sí debería contemplarse a futuro para ampliar la base de jugadores con la
que hoy cuentan los distintos seleccionados.

"Cada año se fue haciendo más exhaustiva la elección y los jugadores llegan mejor preparados",
relata Mackey. Existen, además, centros de entrenamiento para los menores de edad. El objetivo
es que, tanto jugadores como entrenadores, puedan conocer la metodología de entrenamiento
de la UAR. Es decir, que la idea y los conceptos que se manejan en el cuerpo técnico de Daniel
Hourcade en los Pumas se trasladen a cada rincón del país. Además, tanto jugadores,
entrenadores o preparadores físicos pueden entrenar y aprender la metodología que propone
la UAR en los centros de base. Es decir, que todos traten de hablar un mismo idioma.

Otro de los problemas que hoy atraviesa este sistema es el de la falta de recambio en algunos
puestos. Es cierto que con pocos años de trabajo todavía resta aceitar la maquinaria para
conseguir los mejores jugadores en cada posición. Todavía los centros de alto rendimiento
no se dedican específicamente a buscar determinados puestos, sino en producir jugadores que
puedan llegar a defender los colores del seleccionado.

"Hoy el objetivo es que se aprendan los detalles y factores claves de las destrezas. Que los
entrenadores conozcan recursos pedagógicos y didácticos para mejorar la transmisión de
conocimientos", dice Mackey. Esto lo realizan a través del programa "Aprender a enseñar", que
dicta la UAR. No es la única manera. Los propios cuerpos técnicos de los Pumas o Jaguares,
mientras no están en competencia dictan charlas y buscan así nutrir las distintas instancias de
esta larga cadena con un solo objetivo: brindarle a los Pumas la mayor competencia posible.

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