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18 de Mayo de 2011

Edison: del bastión obrero a las nuevas generaciones

El 1º de mayo de 1941 un grupo de vecinos del barrio Industrial, decide fundar un club
social y deportivo para la zona, que en su mayoría estaba poblada por trabajadores del
Ferrocarril. Jóvenes y obreros comienzan el camino, incentivados por el gusto de jugar
a las bochas, bajo el nombre de “Juventud y Alegría”.

El inicio fue sobre un terreno que estaba en la calle Díaz Vélez entre Junín y Polonia.
Luego se trasladó a calle Iguazú Nº 490, lugar conocido, por entonces, como corralón
de materiales López. Para 1944 este grupo de vecinos, que fue creciendo con los años,
comienzan a plantear un club de mayores dimensiones y actividades. Es así que adquieren
un lote de 19,80mts de ancho por 70mts de largo, que con el tiempo se fue ampliando,
en calle Iguazú 350 bis, donde actualmente están sus instalaciones.

En aquel lugar se encontraba por entonces el club Argentino de Rosario, el “Salaíto”, que
más tarde se trasladaría a calle Sorrento.

La segunda Guerra Mundial devastaba Europa y el proceso de inmigración volvía a
repetirse en el país. De esta manera el hecho de instalar un club social generaría un
lugar en común, donde los trabajadores del ferrocarril y de distintas industrias de la
zona, sus hijos y los inmigrantes podrían escapar a sus pesares, por lo menos por unas
horas y compartir algo más que un partido de “Bochas”.

Conocé la historia del Club Edison que sin lugar a dudas es el correlato de nuestros suceso
históricos. Sus protagonistas, imágenes, anécdotas imperdibles y su presente.

Cuando hablamos del club Edison, no sólo estamos contando su historia, sino además
podemos observar desde lo social, la importancia de un lugar cuya función ha determinado
la impronta de un barrio. Su crecimiento los transformó en el lugar de encuentros de la zona
y significó la pavimentación de las cortadas como Júpiter (actualmente Bogado), Rosini y
Polonia, entre otras, que de no haber sido por el auge del club, dificilmente se hubieran
pavimentado.

Jorge Alberti es un ex presidente del club que recuerda que “El viejo Grissi (Arnaldo), fue el
que comenzó con los primeros bailes en el club. En el ’60 ya integraba la comisión directiva
y para el ’61 comienzan a organizar estos bailes, que eran famosísimos. Venían entre mil
y mil doscientas personas. De la década del los años sesenta a los setenta, fue la época más
gloriosa, creo yo, del Edison”.

Oscar Timoneda de 83 años es el actual secretario y de aquellos años recuerda “que en su
momento de mayor auge trajimos a Marrone (“Pepitito”), ‘Sandro y Los del Fuego’, ‘Los
Wawanco’ y ‘Chico Novarro’ entre otros. Inclusive para estos eventos, el club se asociaba con
la vecinal y esto era una barbaridad de gente.

La anécdota que significó un gran progreso

“Además de ellos hay dos personas que nos dieron una gran ayuda, ellos son Carlos López,
que fue concejal de Rosario y Hugo Cromenauers que fue presidente del club a principio de
los ‘90. Hay una anécdota con ellos que deriva en un gran avance del club. Hugo consigue
un permiso de bingo y nos propone instalarlo en el club en el año 1985. Nosotros teníamos
toda la estructura, que era la pista, pero estaba al aire libre, nos faltaba techarla y hacerle
los laterales. Me acuerdo que vinieron de Santa Fe y firmamos los permisos, pero no teníamos
el lugar propicio, entonces Cromenauers, que tenía chatarrería se cae un día con todas las
chapas para hacer la obra. Nosotros pensábamos pagar las chapas y el trabajo con la ganancia
del bingo. Resulta que no vino nadie, estuvimos dos meses y la gente no vino. Tuvimos que
cerrar el bingo, cedimos los permisos y firmamos unos papeles que nos comprometíamos a
pagar las chapas. Llegaron los papeles y no los podíamos pagar, ni siquiera una cuota. Hugo,
que puso las chapas y la gente de Santa Fe que nos había dado el permiso nos citan a una
reunión y agarraron los papeles y los rompieron, sabes que nos dijeron… ‘ya está, el tinglado
para el club es gratis’. De esas cosas hay que acordarse y hacerlas saber porque estos
hombres se merecen estar en la historia de Edison”, remarca Alberti.

La gran gloria deportiva

Esta llego a trevés del Básquet que por una hazaña deoprtiva, Edison alcanza la primera en
el año 1977, y aunque duraría sólo un año, esto fue uno de los hechos deportivos más
importantes para sus socios.

De Jorge Falcón al pedido de quiebra

Corría el año 1987, Raúl Alfonsín estaba de Presidente y nuevamente la democracia
parecía tambalear, Argentina todavía saboreaba el campeonato del mundo obtenido en
Méjico ’86 e Internet sólo era un cuento de ciencia ficción.

Ese mismo año, más precisamente el 21 de febrero de 1987 los directivos del club deciden
realizar un baile e invitar al cantante de tango Jorge Flacón, quien por entonces atravesaba
una cruel enfermedad.

Todo estaba dispuesto, las mesas, la concurrencia masiva estaba garantizada y los barriles
de chop a punto. Minutos previos a la llegada de Falcón, uno de los asistentes se acerca a
un barril de chop para servirse, por esas cosas del destino el barril explotó. Automáticamente
el descontrol sumó a los asistentes, el saldo dos heridos. Un directivo del club decide llevarlos
a un hospital de urgencias y las consecuencias fueron un herido leve y otro que perdió parte
de la movilidad de una de sus manos. Este último decide iniciarle un juicio al club que
duró 7 años y que por supuesto lo ganó. Para 1994 Edison sumaba, a la devastadora gestión
antipopular y privatista de entonces, una deuda de miles de pesos que de no pagarla el
club llegaría a la quiebra y por ende a su final. Es ahí donde los vecinos y socios emprenden
una cruzada para recaudar fondos y salvar a la institución más significativa del barrio. Así fue
que lograron hacer una primera entrega importante de dinero y financiar el resto.

¿Pero como terminó el show de Falcón aquella noche? Finalmente Jorge Falcón tocó ante un
club repleto, comieron y terminaron los barriles de chop, seguramente. Pero lo más significativo
fue que esa noche posiblemente haya sido una de las últimas actuaciones en público de
Luis Iglesias más conocido como Jorge Falcón, ya que al poco tiempo el cantante murió, un 2 de
julio de 1987 dejaba este mundo a los 37 años.

El Bochófilo

Homero Ridao fue directivo del club y no sólo es uno de los socios del club más reconocido por
los vecinos de Industrial, sino que además fue uno de los se ocupó durante su esplendor de
organizar los torneos de bochas.

“Hasta el ’83 las bochas funcionaron muy bien, es más, por aquellos años teníamos un plantel
de 40 mujeres trabajando para el club, que colaboraban a la par de los hombres, y 20 de ellas
jugaban a las bochas. Las nuevas generaciones que fueron viniendo no les interesaba las
bochas y esta actividad se fue perdiendo”, lamenta Homero.

- ¿Cómo era en aquel entonces el entorno y el ambiente del club?

Era como una gran familia de gente obrera. Empleados del Ferrocarril, de Estexa y de la
Algodonera que venían al club con sus hijos. Antes el obrero, durante fines y mediados de
la década del ’70 trabajaba de 06 a 14 hs, y para eso de las 17 se iba para el club, a jugar
a las bochas, a las cartas, a tomar algo. Hoy trabajan todo el día y la plata no les alcanza
para nada.

- ¿Qué comercios característicos del barrio recuerda de aquellos años?

Uno de los más famosos era la chopería “El Alemán”, que estaba Travesía y Junín donde
se tomaba cerveza de elaboración propia y se comía Chucrut y Entrecot preparados por el
alemán “Don” Antonio. La granja “Itatí” que comenzó sobre calle Irigoyen (Ahora es Bogado)
y luego se trasladó a Junín e Iguazú. Por Vélez Sarsfield la pizzería “Jiménez”.

Las Aguas Termales de Industrial

El 4 de mayo del 2005 se inaugura la pileta climatizada, totalmente reformada.

Las obras que se realizaron fueron la instalación de la estructura metálica, donde se montaría
la carpa, nuevos vestuarios, recepción y sala de máquinas donde se ubicaron la caldera y
los termotanques. Además se hicieron rampas de acceso para personas con capacidades
diferentes.

Un grupo de jóvenes profesionales, dedicados a la educación física, guardavidas y profesores
de natación llevaron adelante este proyecto con total éxito al cual llamaron “Complejo Termales”.
Esta actualización, en cuanto a la climatización de la pileta del club, es una concesión que a
Edison le permitió revalorizarse y aumentar su caudal de socios. Al mismo tiempo el resurgir
del club revitalizó la zona y la convirtió en un mini centro comercial de gran confluencia.

Edison es uno de los grandes sobrevivientes de los clubes de barrio que para continuar en
pie no tuvo que vender parte de sus instalaciones. Aunque ciertamente con miradas distintas,
todos los socios y vecinos han aportado su granito de arena para está institución que hoy,
como en sus inicios intenta llenar de Juventud y Alegría a Industrial.

Fuente: Cronicas de Rosario
         

 

 

 
 
 

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