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30 de Agosto de 2013

Responsabilidad por fallos arbitrales

El fútbol profesional es reconocido a nivel mundial por la pasión que genera en todos los ámbitos de la sociedad y sus repercusiones pueden considerarse infinitas. Hoy en día, debido al fanatismo imperante, un resultado determina la gloria o el fracaso de un equipo, y poco importa el trabajo realizado por sus protagonistas. Ante semejante escenario se advierte una presión muy grande hacia quienes imparten justicia dentro del campo de juego.

Carlos Maglio recibió amenazas de muerte y fue denunciado, junto a sus colaboradores, como consecuencia de su desempeño en el encuentro entre Belgrano de Córdoba y Boca Juniors, por la segunda fecha del Torneo Inicial. La presentación, realizada en Córdoba por Hugo Enrique Domínguez, recayó en la Fiscalía de Distrito I, Turno 3, a cargo de José Mana. La misma se hace extensiva a la Asociación del Fútbol Argentino y se basa en mala praxis e incitación a la violencia que, según el denunciante, perjudicaron notablemente al club cordobés, al anular erróneamente dos goles y no sancionar un claro penal.

Tras el encuentro, se pudo comprobar que los errores arbitrales fueron determinantes en el resultado y el propio Maglio los reconoció, aunque aclarando que fueron sin intención. Ahora ¿es viable el reclamo por parte del hincha? ¿Puede catalogarse como daño el resultado de un partido de fútbol? En su caso, ¿Corresponde al mencionado reparar el menoscabo a los hinchas cordobeses? A prima facie, se puede decir que se trataría de una locura como tantas otras que estamos acostumbrados a observar en el fútbol argentino.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, al tratarse de una Asociación Civil sin fines de lucro, dentro de su estructura existe un órgano denominado tribunal de disciplina, caracterizado por ser el órgano que juzga la conducta de sus asociados y directivos. En el caso de la AFA se encuentra el Tribunal de Disciplina Deportiva y el Colegio de Arbitros. Este último tiene como función principal supervisar la actuación y debido cumplimiento de las disposiciones reglamentarias y entre otras, promover, relegar o excluir jueces deportivos de sus funciones.

Por su parte las Reglas de Juego elaboradas por la FIFA establecen que un árbitro no será responsable de cualquier tipo de lesión que sufra un jugador, funcionario oficial o espectador, la cual se deba o pueda deberse a alguna decisión que pueda tomar conforme a las mencionadas Reglas o de acuerdo con sus deberes y lo estipulado por las normas o reglamentos de FIFA, Confederación, Asociación miembro o Liga, bajo cuya jurisdicción se dispute el partido. Con la excepción lógica de llegar a comprobarse una situación ilícita que influya en su accionar.

En cuanto al delito penal, con prisión de un mes a un año, se exige la intención de incitar la violencia colectiva contra grupos de personas o instituciones, pero ni la negligencia ni la imprudencia, por temeraria que sea, pueden satisfacer las exigencias del tipo. El dolo del que incita debe abarcar las consecuencias de su acción. Por otra parte, el Código de faltas de la Provincia de Santa fe (el de Córdoba se pronuncia en similar sentido), establece que con motivo o en ocasión de un espectáculo deportivo, sea en el ámbito de concurrencia pública en el que se realizare o en inmediaciones, antes, durante o después del mismo, el deportista, dirigente, protagonista u organizador del mismo, que con sus expresiones, ademanes o procederes, ocasionare alteraciones del orden público o incitare a ello, será sancionado con hasta diez fechas de prohibición de concurrencia y con arresto de hasta quince días.

Es decir se requiere un gesto o una intención manifiesta que provoque violencia en el público, sin considerar errores arbitrales. De ser viable el reclamo del hincha cordobés también podría cuestionarse por el mismo fundamento a un jugador por errar un penal, a un técnico por hacer jugar mal a su equipo o a los dirigentes por no obtener resultados deportivos.

Los errores cometidos por un árbitro durante una competición deportiva son inevitables, en cuanto son humanos, constituyen la esencia del deporte y por ello deben estar exentos de responsabilidad por los daños y perjuicios que ocasionan a deportistas, clubes o público en general. Ahora ello no implica que las asociaciones o federaciones permitan o no sancionen las faltas cometidas en exceso.

Hoy se puede apreciar en diversos deportes la reducción del riesgo o error personal por medio de la repetición de jugadazas dudosas, como ocurre en el rugby (video ref) o el tenis (ojo de halcón). La FIFA implementó en la Copa Confederaciones el sistema de detección de gol, quizás ese sea el camino para reducir la posibilidad de cometer errores personales y sobre todo evitar injusticias.



Matías Merlo

Especialista en Derecho Deportivo.

matiasmerlo@hotmail.com

         

 

 

 
 
 

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