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21 de Agosto de 2015

Daños y perjuicios en espectáculos deportivos.
La carga de la prueba y un fallo esclarecedor


por PABLO CARLOS BARBIERI



1.El decisorio en cuestión.

El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial No 6 del Departamento Judicial
de Lomas de Zamora, ha tenido la oportunidad de expedirse en un reclamo por daños
y perjuicios contra dos instituciones de fútbol y la Asociación del Fútbol Argentino, en
virtud de una agresión sufrida en las inmediaciones del Club Atlético Lanús, luego de la
disputa de un encuentro contra el Club Atlético Huracán, alegando la responsabilidad
especial y solidaria prevista por el artículo 51 de la ley 23.184 (t.o.).

El pronunciamiento de marras (Id Infojus FA15010035) rechaza la acción interpuesta en
virtud de no acreditarse los extremos de procedencia de la misma, en especial, el
acaecimiento del suceso generador de los daños reclamados y el nexo de causalidad
existente entre éste y los perjuicios alegados.

El fallo basa su resolución en un análisis medular y exhaustivo, no sólo de la normativa
específica citada -sobre todo en relación al deber de seguridad que pesa sobre el
organizador del espectáculo deportivo- sino, fundamentalmente, de la ausencia probatoria
por parte de los accionantes en relación al hecho que, se alega, hubiera provocado el
deber resarcitorio de los demandados. Se sostiene allí, expresamente, que "luego de
efectuar un detenido análisis de la prueba rendida en estos obrados, arribo a la conclusión
que los accionantes no han acreditado los presupuestos básicos en los que pretendieron
fundar su acción, pues de los escasos elementos probatorios aportados en ese sentido,
valorados en su conjunto bajo la óptica de la sana crítica, no surgen elementos que logren
acreditar con certeza la efectiva ocurrencia del hecho. Asimismo ninguna prueba de
importancia se produjo a fin de comprometer la responsabilidad de los accionados, en
orden a la violación del deber de seguridad a su cargo.- (arts. 375 y 384 del CPCC)"
(punto 6 de los Considerandos).

Creo, pues, que el decisorio de referencia nos ofrece una muy buena oportunidad para volver
a analizar el onus probandi impuesto en materia de responsabilidad civil en materia de
espectáculos deportivos, dado que, si bien algunos parámetros para la evaluación de
la misma resultan específicos -v.gr., la solidaridad de las entidades participantes del evento-,
otras cuestiones responden a principios procesales generales relacionados con la prueba,
temática muchas veces descuidada al momento de impetrar reclamos de esta naturaleza (1).

2. Responsabilidad objetiva agravada y solidaria.

A esta altura, el avance de los análisis en materia de responsabilidad civil por daños
provocados en espectáculos deportivos, nos permite partir de las siguientes premisas:

-La existencia del contrato de espectáculo deportivo entre la entidad organizadora y el
asistente al evento, sin interesar si éste abona o no un precio por la concurrencia (2).

-El deber de seguridad que pesa sobre la figura del organizador del evento, caracterizada
jurisprudencialmente, señalando que "desde el momento en que el organizador ofrece
a un público indeterminado la celebración de un contrato de espectáculo, cuando el mismo
se perfecciona aquel no solo asume la obligación de su "simple ejecución", sino que se
compromete también a adoptar todas las precauciones necesarias para que el desarrollo
del espectáculo se efectúe sin peligro para el público asistente, porque no es imprevisible
la imprudencia o temeridad de éste, cuyo entusiasmo le puede hacer incurrir, a veces, en
riesgos que una adecuada instalación preventiva podría evitar o disminuir; o sea que la
obligación asumida por el organizador del espectáculo, conlleva el deber de seguridad;
y que no podría concebirse el espectáculo mismo sin tal garantía, con la que los asistentes
cuentan al concurrir a él. Ambos, el espectador y la garantía de incolumidad son pues, en
definitiva, una sola cosa..." (3).

-El establecimiento de una suerte de responsabilidad objetiva agravada por los daños
acaecidos en eventos deportivos, instaurada en cabeza de las "entidades o asociaciones
participantes" del espectáculo, de manera solidaria, de conformidad con el texto del art. 51
de la ley 23.184 (t.o. por ley 24.192)(4). Esta excede las previsiones del Código Civil -art.
1113- y del Código Civil y Comercial de próxima entrada en vigencia, para constituirse en
una responsabilidad especial, sin perjuicio del debate que se plantea en relación a las
causales eximentes del deber resarcitorio (5).

Poca discusión pueden ofrecer estos análisis, los cuales, mayormente, son ratificados
por la doctrina y la jurisprudencia nacionales en la materia.

Sin embargo, el hecho de que esta responsabilidad "especial" agrave, en cierto modo, la
situación jurídica de las entidades participantes en el espectáculo deportivo, no permite
afirmar que determinadas cuestiones discurran por los principios generales en materia
de Derecho de Daños, sobre todo, en lo referente a la carga de la prueba del evento
que se atribuye como generador de tal atribución.

3. El daño como presupuesto básico de la atribución de responsabilidad.

De manera muy precisa, el art. 1737 del Código Civil y Comercial -de próxima entrada en
vigencia- determina que "hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no
reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio
o un derecho de incidencia colectiva".

La determinación de su existencia resulta esencial a los fines de evaluar los restantes
presupuestos de procedencia de la responsabilidad civil, siendo indiferente la especialidad
que ésta registre. Como bien lo ha dicho Trigo Represas, "sólo la ilicitud que causa daño
puede lugar a una reparación" (6).

El daño debe generarse como consecuencia de un accionar o una omisión por parte del
sujeto a quien se le imputa, para poder atribuírsele a éste la responsabilidad. Ello sí
varía conforme a las distintas especificidades que ésta presenta, conforme a previsiones
particulares para determinadas actividades.

Por ende, la existencia expresa del daño y del evento que generó el mismo, son
cuestiones de ineludible verificación a fin de determinar un eventual deber resarcitorio.
Luego será cuestión de analizar otros elementos, tales como la relación de causalidad y
el factor de atribución, entre otros.

La pregunta a formularse en el tema que se analiza en este comentario es si, el hecho
de establecerse legislativamente una "responsabilidad objetiva agravada" invierte la carga
de la prueba del daño o, en su caso, permite afirmar cuestiones específicas que se alejen
del régimen general en la materia. Ello es lo que analiza centralmente el fallo consignado
en el punto 1 del presente y sobre el cual reflexiono en el acápite que sigue.

4. Carga de la prueba del daño en la responsabilidad derivada de espectáculos deportivos.

El artículo 377 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación dispone, expresamente que
"incumbirá la carga de la prueba a la parte que afirme la existencia de un hecho controvertido
o de un precepto jurídico que el juez o el tribunal no tenga el deber de conocer", agregando
que "cada una de las partes deberá probar el presupuesto de hecho de la norma o normas
que invocare como fundamento de su pretensión, defensa o excepción....". En términos similares
se expresan el art. 375 del Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires y la
mayoría de las legislaciones rituales provinciales. La unanimidad de la doctrina ha reafirmado
esta tendencia, sobre todo en materia de Derecho de Daños (7).

No cabe ninguna duda que este criterio debe reproducirse en los daños causados en espectáculos
deportivos. La prueba del perjuicio efectivo sufrido y del hecho generador del mismo incumbe a
quien lo alega, esto es, al accionante. El agravamiento de la responsabilidad civil dispuesto por la
ley 23.184 no obsta a esta afirmación que, como se ve, tiene respaldo en la normativa procesal
aplicable.

Aunque en la actualidad predomine el criterio de que "el fundamento del fenómeno resarcitorio
es un daño que se valora como resarcible y no un acto que se califica como ilícito" (8), no
por ello debe desestimarse la exigencia de la prueba del daño y, sobre todo, del hecho generador
del mismo. El onus probandi pesa sobre el accionante y la falta de demostración de estos
extremos, sella la suerte del reclamo impetrado. El Considerando 7 de la sentencia que se
comenta es concluyente al respecto, inclinándose en la dirección correcta: "en síntesis, no existe
daño sin hecho que lo determine, y la probanza del mismo debe darla la parte que tiene interés
en afirmar su existencia en cuanto le es favorable su efecto jurídico, debiendo a tal fin
elegir los medios adecuados para formar la convicción en el ánimo del juzgador; es decir, el onus
probandi pesa sobre quien sostiene un hecho contrario a sus intereses morales o materiales.
Lo que ha de probarse es la afirmación del hecho, por lo que si el onus probandi pesa sobre la
actora, ante la falta de pruebas del hecho contradicho, debe rechazarse la pretensión".

En concordancia, se ha dicho que la carga de la prueba "configura una regla de conducta para las
partes, porque indirectamente les indica cuáles son los hechos a que cada una le interesa probar
(cuando no haya prueba allegada oficiosamente o aportada por la contraparte)" (9).

Esta suerte de "regla de conducta" es incumplida por la parte que alega el perjuicio si no aporta
los elementos suficientes para comprobar la existencia del evento dañoso en el cual funda su
reclamo. Parece casi obvio este razonamiento, pero amerita múltiples pronunciamientos en
distintas cuestiones litigiosas, entre las que se encuentra el fallo comentado.

Como colofón, pueden sentarse las siguientes premisas:

A.- En materia de daños y perjuicios a espectadores en eventos deportivos, existe un sistema
específico de atribución de responsabilidad, que puede exceder la aplicación de la
"responsabilidad objetiva" para agravarla, sobre todo en relación a la solidaridad impuesta
a las entidades deportivas participantes (cfr. art. 51, ley 23.184).

B. Ello no produce presunciones ni inversión de la carga probatoria que, en principio, se
rige por las disposiciones comunes en la materia (cfr. arts. 377 y ccs. Cód. Procesal Civil
y Comercial de la Nación y normativas rituales provinciales (10)).

C. El onus probandi en relación al hecho generador del daño reclamado es impuesto al
accionante. Probado dicho extremo y la relación causal con los perjuicios sufridos, se
operativizará el sistema de responsabilidad agravada al que se hace referencia.

D. La ausencia probatoria sobre dichos presupuestos, sellará la suerte de la acción intentada.

Es éste el criterio correcto y dominante en doctrina y jurisprudencia sobre esta materia. Y, en
tiempo donde las acciones derivadas de episodios de violencia en estadios deportivos parecen
crecer, resulta importante tomarlo en cuenta, a fin de evitar complicaciones posteriores.


Notas al pie:

1) Ya he analizado algunos tópicos referente a esta temática. Puede verse, BARBIERI, Pablo C.,
La carga de la prueba en la responsabilidad civil por daños y perjuicios en estadios
deportivos, en www.infojus.gov.ar, 9 de febrero de 2015, Id Infojus: DACF 150109. En
este comentario se discurre sobre otros aspectos que no fueron allí tratados.

2) CNCiv., Sala "A", 5/5/2004, "Izaguirre, Sabastián c/ Schiavonne, Marcelo y ot. s/
Daños y Perjuicios"; transcripción completa en Cuadernos de Derecho Deportivo, No 4/5, Ad
Hoc, Bs. As., 2005, págs. 410 y ss.

3) CCiv y Com, Lomas de Zamora, Sala 1º, 11/2/2004, "Angelakis, Nicolás G. c/ Tamagno,
Sergio C. y otros", RCyS, 2005-V, 37, con nota de Pablo C. Barbieri.

4) Allí se dispone, textualmente, que "las entidades o asociaciones participantes de un
espectáculo deportivo, son solidariamente responsables de los daños y perjuicios que se
generen en los estadios".

5) BARBIERI, Pablo C., Daños en el Deporte, en TRIGO REPRESAS, Félix - BENAVENTE, María
Isabel, Reparación de Daños a las Personas, La Ley, Bs. As., 2014, To IV, pág. 541 y
calificada doctrina allí citada.

6) TRIGO REPRESAS, Félix, Presupuestos de la Responsabilidad Civil, en TRIGO REPRESASFélix
- BENAVENTE, María I., op. cit., To I, pág. 156 7) Por todos, puede verse LORENZETTI, Ricardo
L., La carga de la prueba en los procesos de daños, LL. 1991-A-995.

8) CALVO COSTA, Carlos A., Daño Resarcible, en TRIGO REPRESAS, Félix - BENAVENTE, María
Isabel, op. cit., To I, pág. 200.

9) DE SANTO, Víctor, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Comentarios. Jurisprudencia.
Concordancias. Modelos, Ed. Universidad, Bs. As., 2000, pág. 374.

10) Por citar sólo algunos ejemplos, en líneas similares se expiden los rituales procesales
de Tucumán (art. 314), Santiago del Estero (art. 369) y Tierra del Fuego (art. 375), entre muchos otros.

 

 
 
 

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