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14 de Abril de 2016

Incumplimientos del club empleador.
Doble contratación y ocupación efectiva.
Reciente fallo del TAS.


En un reciente fallo, el TAS ha vuelto a ocuparse de varios puntos esenciales que hacen
a la instrumentación del contrato de trabajo entre el club deportivo y el jugador de fútbol,
y, también, al cumplimiento de elementales obligaciones emergentes de dicho contrato.

Nos referimos al fallo TAS 2015/A/3900 “Jonatan Tridente v. Querétaro FC”, dictado el
pasado 14 de enero.

En el caso, el jugador basó su reclamo en la imputación al club de la responsabilidad por
la ruptura anticipada del contrato.

También el pedido del futbolista puntualizó que el contrato se había instrumentado a
través de dos ejemplares. Esta duplicidad, según afirmó el jugador, había acontecido a
pedido del club que aseguró que el segundo instrumento era al solo efecto de la inscripción
registral federativa.

Por ello, el futbolista solicitó al Tribunal que la cuantificación de la indemnización y rubros
impagos fuera realizada en base a las sumas expresadas en el primer instrumento,
sensiblemente superiores a la del segundo que, según el empleador, como dijimos, era al
solo efecto registral.

Como vemos, se planteó aquí, en primer lugar, un caso de doble contratación o, mejor
dicho, una doble instrumentación para una misma y única relación laboral.

El TAS ya ha tenido oportunidad de expedirse en este tipo de cuestiones que, lamentablemente,
no resultan extrañas en el ámbito del Derecho Deportivo. Así, en el caso TAS 2011/A/2382
“Sergio Orteman v. Club Querétaro”, advirtió que “es costumbre de los clubes en el futbol
confeccionar un contrato tipo con sueldos bajos y otro con los sueldos reales con el fin
de evitar costos fiscales, registrándose antes la federación nacional únicamente el primero.
Además el contrato federativo es un típico contrato de adhesión que el jugador y el club
debieron suscribir únicamente para satisfacer las exigencias de la federación”[1]

Sentado ello, y volviendo al reclamo de Tridente frente a Querétaro, dijimos que la causal
de ruptura fue imputada al club empleador.

En verdad, fueron dos imputaciones concretas que formuló el jugador. La primera, referida a
la falta de pago de las obligaciones dinerarias a cargo del club.

En ese aspecto, el TAS considero probada la imputación del jugador relativa a la falta de
pago de parte de sus retribuciones. Para hacerlo, el Tribunal otorgó relevancia a la precisión
de las intimaciones cursadas por el jugador y al silencio del club frente a tales requerimientos.

Así el TAS sostuvo que “la Formación Arbitral es de opinión que no resulta aceptable para
un contratante diligente, especialmente desde una posición de buena fe, guardar silencio cuando
se le imputa jurídicamente la existencia de una deuda; y más aún, cuando se le apercibe que, de
no pagar, su contraparte pondrá término anticipado al contrato, generándose así consecuencias
patrimoniales de relevancia para esa parte” (Del punto 61 del fallo en análisis).[2]

Recordemos aquí que FIFA en la sentencia de primera instancia[3] consideró extinguido el
contrato por una suerte de voluntad concurrente de las partes en el sentido de la finalización
del vínculo. Para llegar a esta conclusión FIFA ni siquiera consideró que el jugador había
intimado al empleador en forma precisa y fehaciente tal como destaca el TAS en su decisorio.[4]

La segunda causal que el jugador imputó al club apuntaba a su exclusión de la lista oficial de
jugadores habilitados para desempeñarse en las competencias oficiales a favor de Querétaro.

En ese sentido, el jugador adujo y probó que, en su momento, había sido cedido a préstamo por
el demandado a un club uruguayo y que, al vencer el periodo de cesión temporaria, no tenía
posibilidades de retomar su prestación profesional en su club de origen, ya que éste lo había
eliminado del listado oficial de jugadores habilitados y no lo había repuesto al finalizar el préstamo.

En el caso concreto el TAS sostuvo que “el jugador ya no estaba en condiciones de jugar por
el Querétaro en el Torneo Apertura 2009, debido a que éste había contratado a varios jugadores
extranjeros que habían cubierto la cuota permitida por el reglamento de la FMF. El demandado
no se defendió ni menos probó que tuviera cupo para poder registrarlo… ratificando así que no
le interesaba contar con los servicios del jugador para el torneo que se iniciaba” (De los
puntos 69 y 70 del fallo en análisis).

Tampoco esta situación es extraña en el ámbito deportivo cuando el jugador cedido a préstamo
es excluido de la lista oficial del club de origen y no es repuesto al finalizar esa cesión
temporaria.[5]

En definitiva, uno de los casos más claros de infracción al elemental deber patronal de brindar
al trabajador ocupación efectiva es, en el ámbito del derecho deportivo, la exclusión del jugador
de la lista habilitante para desempeñarse en las competencias oficiales. Esta infracción, junto
a la exclusión de los entrenamientos con el primer equipo sin sustento disciplinario que lo
justifique, ha recibido claro rechazo doctrinario y jurisprudencial y, también, en algunos países,
concreta protección de legislación especial de Derecho Deportivo.[6]

Demostradas entonces las causales de ruptura imputable al club, era necesario fijar los
guarismos indemnizatorios.

Para hacerlo, el Tribunal debía determinar cuál de aquellos dos instrumentos era el aplicable a
la relación, ya que, como dijimos, eran muy distintas las retribuciones consignadas en cada
uno de ellos.

Ya hemos visto como, en el precedente “Orteman”, el TAS resolvió la cuestión. Pero, además,
en este caso, el Tribunal llega a una conclusión similar agregando otros argumentos.

Uno de ellos, relativo a la conducta de las partes en el plano de las intimaciones cursadas y
su falta de respuesta.

Como vimos, ello había sido tomado como base para acreditar la falta de pago. Pero, además,
el silencio patronal también fue merituado para resolver cual de los instrumentos contractuales
era el aplicable a la relación. En tal sentido el TAS merituó que las intimaciones del actor
reclamaban salarios impagos por los montos consignados en el primer instrumento. Y que,
por tal motivo, el silencio del club no sólo configuraba el incumplimiento salarial sino que,
además, reconocía tácitamente el monto de los salarios consignados en el primer ejemplar.

Amén de esta circunstancia del caso particular, el Panel también citó normativa mexicana para
sustentar la aplicabilidad del primer ejemplar contractual. En efecto, conforme al art. 784 de
la Ley Federal Mexicana del Trabajo, la carga de la prueba, cuando existe disputa acerca
del monto de los salarios aplicables, corresponde al patrón. Concordantemente el art. 804 le
impone al empleador la obligación de conservar y exhibir en juicio los recibos de pago de
salarios, entre otras constancias. Y, en el mismo sentido, el art. 805 determina que el
incumplimiento de esa obligación configura la presunción legal de que resultan ciertas las
afirmaciones del trabajador acerca del monto de los salarios aplicables a la relación.

En el caso, debemos destacar que el jugador manifestó no tener copias de los recibos salariales
y el club también adujo carecer de esas constancias. Para justificar esa carencia el club invocó
un cambio de conducción directiva e irregularidades de la anterior gestión. Ante ello el Tribunal
consideró inaudible la pretendida excusa patronal e hizo clara aplicación de la presunción legal
antes citada.

Destacó también el TAS que esta presunción legal que refuerza la necesaria protección de la
parte más débil en el contrato de trabajo, coincide con el principio tuitivo del derecho suizo
que “engloba a las personas que, en razón del desequilibrio estructural en la negociación, de
la relación de fuerza o de situaciones específicas, no pueden negociar o influir en el
contenido de ciertos contratos en condiciones aceptables para sus derechos” (Del punto 82
del fallo en análisis)[7]

De tal manera el Tribunal condenó al club mexicano a pagar las indemnizaciones derivadas
de la ruptura imputable a la patronal, calculando los montos indemnizatorios y de rubros
impagos conforme al primer instrumento contractual.

En definitiva, como hemos visto, una sentencia que revoca justamente la decisión de FIFA
y cumple con los lineamientos reglamentarios del Derecho Deportivo internacional en tanto
resuelve la cuestión merituando los acuerdos celebrados en el caso concreto, la legislación
existente en el ámbito nacional de celebración y ejecución de contrato, y las características
especiales de la contratación en el fútbol, con especial consideración del derecho suizo. [8]


[1] Del fallo citado de fecha 15/2/2012. Nótese que en ese caso también el demandado fue
el club mexicano Querétaro.

[2] En otros casos el TAS también se ha referido en similares términos al silencio del
empleador frente a concretos requerimientos del jugador. Así en el laudo TAS 2008/A/1464
citado por el Panel como antecedente en el caso en análisis. De la misma manera el
tribunal se expidió en TAS 2008/A/1715.

[3] Cámara de Resolución de Disputas 30/7/2014.

[4] En verdad, la Cámara de Resolución de Disputas omitió toda consideración acerca
de piezas fundamentales consistentes en las intimaciones fehacientes del jugador al club. Sólo
por esa lamentable omisión pudo llegar a considerar que el jugador había prestado conformidad
con la temprana extinción del contrato de trabajo. También FIFA otorgó preeminencia al
contrato menos favorable al trabajador por el solo hecho de tener fecha posterior. El TAS
desechó este argumento de la CRD, haciendo aplicación del principio de primacía de la
realidad y de la irrenunciabilidad de los derechos adquiridos por el trabajador.

[5] En efecto, así ocurre en muchos casos. Por ejemplo, uno de los más resonantes que
generó la condena al club responsable fue el laudo TAS 2004/A/595.

[6] El Convenio Colectivo que rige en Italia la relación laboral entre club y jugador, es muy claro
al establecer el respeto al derecho del futbolista a participar de los entrenamientos con el primer
equipo. Así lo establece en su artículo 7.1 y, para el caso de infracción a esa obligación del club
de brindar al jugador la preparación física y técnica con sus pares, la consecuente imputación
al empleador de la responsabilidad por la extinción anticipada del contrato, conforme el artículo
12.2 de dicha norma.

[7] El Tribunal transcribe en este tramo una cita del derecho suizo en la obra “Le Droit des
obligations” de Pierre Tercier y Pascal Pichonnaz.

[8] Así surge del conjunto de normas que deben aplicarse a la resolución de los conflictos
jurídico – deportivos internacionales, conforme lo dispone el artículo 25 del Reglamento sobre
el Estatuto y la Transferencia de Jugadores. A la aplicación de esta norma conducen las directivas
del art. 60 del Estatuto de FIFA, el art. 58 del Ordenamiento Procesal del TAS y la Ley suiza
de Derecho Internacional Privado (cfr. Crespo Daniel “Resolución de conflictos internaciones.
Las fuentes del Derecho Deportivo y su aplicación al caso concreto” Cuadernos de Derecho
Deportivo N°10, Ad-Hoc, Buenos Aires 2008).


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