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25 de Marzo de 2015

El mundial no es cuento chino



Crear 20 mil escuelas de fútbol, sacar a la federación de la jurisdicción del gobierno de Beijing
y generar más recursos para darle brillo a la liga y nivel a la selección son los pasos para poder
organizar la Copa del 2034 o el 2038.

Ya tuvieron su Mundial de Fútbol Estados Unidos y Japón, Alemania y Francia, Italia e Inglaterra,
pronto lo tendrá Rusia. La única potencia que aún no organizó una Copa del Mundo quiere dejar
de serlo y ya apunta los cañones al objetivo. China tiene un ambicioso plan para seducir a la
FIFA y ello incluye la “independencia” de la federación de fútbol de ese país (CFA) del
gobierno de Beijing, un paso considerado excluyente por parte de la multinacional del fútbol
que opera desde Zurich.

La CFA se desligará de la Administración Estatal de Deportes, órgano con rango ministerial, y
será una organización totalmente independiente, sin fines de lucro y capaz de rechazar “intervenciones
del gobierno no razonables”, según reveló el Consejo de Estado (Ejecutivo) en un comunicado.

De acuerdo con el China Daily, los órganos de decisión en la CFA dejarán de estar en manos de
responsables de la citada administración estatal y pasarán a un consejo de la liga profesional en
el que habrá accionistas de los principales clubes, a imitación de lo que ocurre en las ligas
profesionales europeas.

La mencionada nota se publica tres semanas después de que el mismo Consejo de Estado, con
el presidente chino Xi Jinping a la cabeza, aprobara un plan nacional de reforma del fútbol que
también incluye convertir el deporte en una asignatura obligatoria en las escuelas del país
asiático y que tendrá sus propios libros de texto.

Según los detalles de ese plan, se construirán 50.000 escuelas de fútbol antes del 2025. Las mejoras
se financiarán con recursos del juego, como la creación de un concurso de pronósticos, como el Prode
local. Además, todo tipo de organizaciones en China, desde escuelas a empresas, serán animadas
a crear sus propios equipos de fútbol para futuras ligas de aficionados a distintos niveles, que
contribuyan a enriquecer la formación de futbolistas.

Todos los proyectos se enmarcan en el objetivo de mejorar la calidad de la liga china, que ha venido
contratando jugadores que ya estaban terminando sus carreras en Europa y Sudamérica (de la
Argentina fueron Darío Conca, Walter Montillo, Rolando Schiavi, Pablo Batalla, Lucas Viatri y,
recientemente, Emanuel Gigliotti), pero especialmente para levantar el nivel de su selección nacional,
que nunca ha logrado grandes resultados.

China sólo disputó un Mundial, en 2002, en el que dirigida por el inefable Bora Milutinovic, terminó
31º de 32 participantes, con tres derrotas en tres partidos, sin goles a favor y con nueve en contra.
En la Copa de Asia llegó a las finales de las ediciones de 1984 y 2004, en las que fue derrotado. Su
historial en ese torneo incluye 47 partidos, con 17 triunfos, 13 empates y 17 derrotas.

El plan es apoyado de forma muy personal por el presidente Xi, declarado aficionado al fútbol y quien
ha asegurado en el pasado que los grandes objetivos a largo plazo de la selección china son primero
volver a clasificarse para un Mundial, después organizar uno, y finalmente ganarlo. Pese a que China
es una de las mayores potencias deportivas del planeta, especialmente en deportes individuales (natación,
tenis de mesa, bádminton, gimnasia) y está cuarta en el medallero histórico de los Juegos Olímpicos (un
ranking en el que la Argentina está 41ª), pero su fútbol no despega.

Entrenado por el francés Alain Perrin, el equipo nacional chino mejoró algo su nivel desde que el español
José Antonio Camacho abandonara el cargo en 2013, aunque aún ocupa lugares relativamente bajos en
el ranking mundial de la FIFA, el puesto 83 sobre más de 200 selecciones clasificadas.

Desde la profesionalización, a comienzos de siglo, el fútbol en China ha sufrido escándalo de arreglo de
partidos y pago de sobornos a jugadores, árbitros y entrenadores, lo que contribuyó para que el número
de escuelas de fútbol en el país cayera de más de mil en los ’90, a apenas 20 en la actualidad.

El South China Morning Post, que se publica en Hong Kong, especula con la posibilidad de que, tras estas
reformas, China solicite la candidatura del Mundial de 2030, aunque la FIFA entiende que, dadas las
circunstancias apropiadas, esa fecha está reservada para el Mundial del Centenario, un siglo después
de la primera Copa del Mundo, que podría organizarse en Uruguay y Argentina u otros países de la región.

El Mundial de 2022 ya se disputará en Asia, en la polémica sede de Qatar, por lo que es improbable que
la FIFA vuelva a adjudicarle una Copa del Mundo al continente en 2026. Los campeonatos de 2034 o 2038
podrían ser objetivos más racionales para el plan chino.

Fuente: Página12

 

 
 
 

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