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19 de Marzo de 2013

Nadie es dueño del rugby argentino

 

Por Jorge Busico

Cuando a fines de 2009 arrancó la era del tucumano Luis Castillo como presidente
de la Unión Argentina de Rugby (UAR), se produjeron dos hechos de suma importancia:
quebrar por primera vez en la historia la hegemonía de Buenos Aires al frente de la
institución e ir más a fondo con el proceso de insertar a la Argentina en el rugby de
alto nivel profesional que había iniciado su antecesor en el cargo, Porfirio Carreras.
El recorrido hasta aquí sumó buenos logros, con el punto máximo de incorporar a los
Pumas en una competencia regular junto a los tres poderosos del Sur, pero también
abrió un escenario no sólo inédito para el rugby de estas tierras, sino complicado de
transitar. La grandeza, el pensar en el colectivo y la transparencia se necesitaban más
que nunca. Mucho más que todo el dinero que empezó a ingresar. 

En ese camino, que tuvo en Agustín Pichot a otro actor centralísimo (primero invitado
por las gestiones de Carreras y Castillo, y el año pasado votado como consejero por
la URBA), el rugby argentino produjo, y lo sigue haciendo, grandes y profundas
transformaciones. Eso es innegable. Pero también es cierto que con tanto dinero en
el medio (el presupuesto del año pasado fue de 90 millones de pesos), con tanta
exposición para un deporte que en su enorme mayoría sigue siendo amateur y con
tantos nuevos protagonistas afuera de la cancha, el jet ingresó en los últimos meses
en una peligrosa zona de turbulencias. 

Primero fue la estafa interna de casi tres millones de pesos (¡120 cheques!) de la que
la UAR sigue manteniendo silencio, amparada en que todo está en manos de la Justicia.
Después vino el tackle de Patricio Albacete, desde el mismo corazón de los Pumas. O
sea, desde donde más le duele, históricamente, a la dirigencia. 

También aparecieron otras cuestiones desprolijas, que al menos necesitaron de mayor
claridad de parte de la UAR. Como que un Puma en actividad como lo era Rodrigo Roncero
estableciese una sociedad con su agencia de turismo o que un dirigente como Pichot
tuviese vínculos comerciales con empresas patrocinantes de la UAR (ESPN, Nike y
Personal). Nadie puede asegurar que hubo privilegios por estar en los dos lados del
mostrador, pero lo cierto es que no venía mal haber elaborado, aunque sea, un reglamento
interno al respecto. 

Ahora, la crisis se profundizó con la interna con vistas a la renovación parcial del Consejo,
prevista para el 26 de marzo. Peor aún: dio a la luz, como lo informa la nota central de
esta página, un método lamentable de premios y castigos, de datos que no se conocían
(el déficit, por ejemplo) y de un panorama sombrío, más allá de las luces que brindan el
Rugby Championship y el negocio con la Sanzar. 

El presidente Castillo no sólo está quebrando el frente que lo llevó a la presidencia, sino
que está desconociendo la voluntad de las Uniones a través del voto de sus clubes,
después de lo acordado en la ciudad de Paraná a fines de 2012. Con métodos ajenos
a lo que enseña el rugby. No lo va a solucionar esta dirigencia de la UAR apretando
directa o indirectamente también a periodistas. Es cuestión de recuperar la grandeza,
la transparencia y de entender que nadie es el dueño del rugby argentino. 


Fuente: Diario La Nación


NOTAS RELACIONADAS

Mendoza, el ejemplo de una interna al rojo vivo

Por Jorge Busico

Lejos de calmarse, la interna de la Unión Argentina de Rugby (UAR) alrededor de la
renovación de la mitad del Consejo Directivo se atormenta cada vez más. El camino
hacia la asamblea del 26 de marzo, en la cual se deberá elegir a seis de sus miembros
(vicepresidente 1º, tesorero y cuatro vocales titulares), se tuerce de un día a otro, pero 
no deja de mostrar sin tapujos las serias diferencias que existen entre las Uniones del 
Interior, que, en bloque, llevaron al tucumano Luis Castillo a la presidencia de la unión 
madre del rugby argentino.

Catorce días atrás, y tal como lo reflejó LA NACION, había dos listas por las cuatro plazas
que le corresponden al interior (vicepresidencia, tesorería y dos vocalías; las otras dos son
para Buenos Aires). Una que respondía al oficialismo representado en Castillo y otra por 
19 uniones que pugnaban por nuevos hombres, luego de haber llegado a un acuerdo a
fines del año pasado. Ese escenario hoy no existe. Varios se han bajado de la lucha, en
medio de denuncias -que aún se dirimen por lo bajo- de amenazas y traiciones.

De todos modos, la disputa continúa. ¿Dónde? Luis Castillo quiere que a su lado sigan 
dos hombres en cargos esenciales: Carlos Navesi, de Cuyo, en la vicepresidencia, y Carlos
Barbieri, del Nordeste, en la tesorería. Navesi ya lleva cuatro años en ese puesto, y aunque
puede renovar por dos años más amparado por los estatutos, viejos y leales acuerdos 
marcaban que ese lugar ahora debía ser para otro dirigente. La otra lista proponía a Marcelo 
Martínez Etayo, de Mar del Plata, uno de los cuatro dirigentes que encabezaron el movimiento
del interior que llevó a Castillo a la presidencia de la UAR a fines de 2009, en la elección que
le ganó por primera vez en la historia a la URBA.

Pero ocurre que para que Navesi pueda renovar dos años más antes deberá tener el aval de
la Unión de Cuyo, y eso aún no está concretado, ya que hay un grupo de clubes que quieren
para la vicepresidencia de la UAR al ex Puma Federico Méndez. ¿Más ejemplos de cómo se 
cruzan las internas en el rugby argentino? El presidente de la URC, Ricardo Ragazzone, es 
del mismo club que Méndez (Mendoza RC), pero quiere a Navesi. Incluso trascendió que en
la noche del martes intentó imponerlo por la fuerza, transmitiendo que de lo contrario Cuyo 
perdería su lugar en el Consejo.

La interna de Cuyo se resolverá en la asamblea de mañana y ahí se verá cuál es el próximo
capítulo de este culebrón. Si Navesi es el candidato propuesto, Castillo tendrá el camino aliviado
para que el Consejo sea de su confianza. Si lo es Méndez, entonces puede desatarse -o no- 
otro foco de guerra que hasta podría hacer regresar al terreno a los que ya se bajaron de esta 
interna.

Lo cierto es que la Unión Argentina de Rugby tiene en esta disputa cuestiones bien candentes,
como su millonario presupuesto -unos 90 millones de pesos- y el destino de sus fondos, la 
estafa interna (que investiga la Justicia), los planes futuros para la alta competencia (sigue en
pie buscar una franquicia en la Sanzar), su estrategia comercial (¿habrá Rugby para Todos?) 
y, claro, lo más importante, el rugby de desarrollo.


Fuente: Diario La Nación



Feroz interna en la Unión Argentina de Rugby


Todo hace suponer que por la ayuda económica recibida, el presidente de la URC, Ricardo
Ragazzone, apoyaría la continuidad de Navesi.

Es conocida por todos la gran deuda financiera que agobia a la Unión de Rugby de Cuyo.
Hace tiempo autoridades mendocinas solicitaron ayuda económica a la UAR. El dinero, que 
debió llegar a fines del año pasado, recién se hizo efectivo este mes.

Detrás de este auxilio económico hay una lucha por el poder en el seno de la UAR. En marzo 
se renovarán, en la asamblea ordinaria, 6 de los 12 miembros del Consejo y 4 de los cuales 
corresponderían a las uniones del Interior.

Si hacemos un poco de historia veremos que todo comenzó en la reunión de los presidentes 
en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, en diciembre de 2012. Allí, 19 de las 23 uniones que
llevaron a Castillo a la presidencia elaboraron una lista para reemplazar a los 4 consejeros
salientes.

Le dieron el visto bueno a Biglieri como candidato, quien luego renunciaría por no tener el 
apoyo de la mayoría de los clubes mendocinos y de los consejeros de la URC.

Rosario, Córdoba y Mar del Plata, junto a 13 uniones de las más humildes, integrarían una lista
cuyos miembros exigirían cambios sustanciales: a) que estas uniones puedan votar según exige
el estatuto; b) que reciban la ayuda necesaria para el desarrollo del juego, ya que varias carecen
de ella; c) que tengan igualdad de oportunidades. Exigirían también transparencia en la gestión
y la posibilidad de cambiar a los dirigentes que no se han desempeñado bien.

Para concretar estas exigencias, el lunes pasado 16 representantes de uniones viajaron a Buenos
Aires (pagaron el pasaje y gastos con dinero propio), donde juntaron 196 votos para la Asamblea 
y elevaron un documento que entregaron el viernes pasado a Luis Castillo, presidente de la UAR.
De este evento no participó Ragazzone, ya que adujo “no tener el reemplazante de Biglieri”.

Por otro lado, Castillo, quien no estaría de acuerdo con tales exigencias, convocó el viernes pasado
a una reunión a los presidentes de las uniones alineadas y asistidas por él, con todos los gastos
pagos, pasajes y alojamiento, dejando afuera a, por los menos, 10 presidentes. En esta reunión
sí se hizo presente Ragazzone. Vale preguntarse ¿por qué lo hizo?

Fuentes bien informadas le comunicaron a MDZ que existió una movida de Castillo para que
Mendoza y sus autoridades apoyen y designen a Carlos Navesi como Consejero, ya que a éste
se le termina el mandato en marzo y es hombre de confianza de Castillo.

El presidente de la UAR intentaría retener al tesorero Carlos Barbieri, de la Unión del Noreste 
(al que le faltan $3.500.000 del balance de 2012). Esto sería importante para él, ya que la 
UAR maneja un presupuesto casi millonario siendo esta la fuente de ayuda para las diferentes
uniones que sufrieron déficit en sus balances anuales. Muchos entienden que es altamente
criticable el manejo discrecional de estas "ayudas".

Hoy la UAR maneja mucho dinero en sus balances, con sponsors, derechos de televisación,
los aportes de la IRB, ingresos por Rugby Championship, etc. Esto se ha transformado en un
botín de guerra que quiere ser defendido por las autoridades locales. Además de el pago de
viáticos y sueldos altos a dirigentes.

Y justamente entre las peticiones de la lista del Interior comandada por Córdoba estaría la de
no renovarle el mandato a Navesi como vice de la UAR ya que según ellos ha tenido una pobre
y opaca labor, le ha fallado al Interior de manera importante y no ha tutelado el rugby de las
provincias.

En la última reunión del Consejo Mendocino (martes 12) Ragazzone no tocó el tema del 
reemplazante de Biglieri siendo un tema de agenda inminente. Sobre este problema habría 
posiciones encontradas ya que no todos los clubes mendocinos estarían de acuerdo en apoyar
a que Navesi sea reelegido como Consejero.

¿Cómo quedará la relación de Mendoza con las uniones de Córdoba y Rosario, por nombrar a
las más importantes, si termina siendo servicial a Castillo y la URBA?

Sobre el dinero que maneja la UAR y sus asignaciones surgen muchos interrogantes. Por ejemplo,
el curioso cambio en el voto de la Unión de Tierra del Fuego del día viernes, después de haber
firmado el lunes su apoyo a la lista contraria a Castillo.

En cuanto a la estrategia de Castillo y sus aliados hay muchos que sostienen que su intención 
verdadera sería la de modificar los estatutos, perpetuarse en la presidencia de la UAR, mientras 
corrigen las importantes irregularidades y ganan tiempo para darle solución a los problemas de
índole económico y contable.

En definitiva, el rugby argentino aparece hoy fuertemente dividido y su clase dirigencial se 
muestra predominantemente interesada por la política y la económia. La pregunta es: ¿En qué 
lugar queda posicionado el juego, los jugadores y el famoso espíritu del juego que alentó a tantas
generaciones desde sus orígenes?

Fuente: Mdzol Online

         

 

 

 
 
 

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