Principal

Historia

Principios

Estatutos

Comisión Directiva

Socios

Legislación

Que hacemos

Subsidios Nacionales

Congresos

Laboral

Explicativos

Historia de un club

Contáctenos

 

 

 

 

03 de Junio de 2015

Ocuparse de la realidad completa

Por Jorge Busico



¿Qué es más preocupante para el rugby? ¿Un grupo de chicos quemando una camiseta
del equipo rival o un grupo de gente grande silbando y gritándole a un árbitro? Ambas.
Ninguna de las dos cuadran en los principios que pregona y que inculca este deporte.
Pero hay una diferencia sustancial: la primera no es habitual; la segunda, sí.

Los episodios ocurridos el sábado en la cancha de San Albano en el clásico con Lomas
y que son relatados en está página, merecen la advertencia que lanzó el presidente
del club de Corimayo, Hernán Macieri, pero no parecen estar inscriptos dentro del término
futbolización del cual el rugby tanto quiere diferenciarse y tanto apela cuando las hinchadas
que siguen a todos los clubes se exceden en los cantos o en ciertas acciones.

El 99 por ciento de los partidos de rugby en la Argentina se disputan sin quema de camisetas
ni banderas, ni cánticos agresivos ni con chicos alcoholizados en las tribunas. Pero sí todavía
hay un consumo exagerado de alcohol luego de los encuentros que repercuten fuera de los
clubes en las noches de los sábados. En el rugby, a través de los clubes y de las
instituciones, se realizaron distintas tipo de medidas para frenar esos hechos, pero todavía
suceden. Ese sí es un tema grave.

También lo de la gente que silba, grita y hasta veces insulta a los árbitros, situación que
ocurre en gran parte de los partidos.

En ese orden, vale señalar que las instancias finales de la URBA, por ejemplo, se disputan con
una concurrencia que a veces llega a las 10 mil personas, sin un policía y, salvo contadas
excepciones, sin incidentes. Eso no quita que no haya que condenar lo que ocurrió el sábado,
y por eso es rescatable la carta del presidente de San Albano.

Pero hoy los peligros de futbolización del rugby pasan también por otros lados, menos visibles
y comentados. La alta competencia a la que se expone a jugadores y a clubes amateurs abre
la puerta a un frente peligroso: el marronismo. Esto ocurre en Buenos Aires o en otras
partes del país. Jugadores extranjeros o de otras provincias que de repente aparecen actuando
en la Primera de otro club o recibiendo becas o trabajos en los municipios a los que corresponden
esos clubes.

Si a través de sus respectivas Uniones, los clubes no ponen límites para evitar que el dinero se
cuele por debajo de la mesa, la futbolización alcanzará más al rugby amateur que al profesional,
que sí tiene sus fronteras bien delimitadas. Porque si ese marronismo no se detiene, además
provocará una nefasta desigualdad.

El rugby amateur tiene una inmensa tarea con los escenarios de la vida misma que tanto han
cambiado en las últimas dos décadas. Acciones como las de San Albano para evitar en el futuro
otros hechos como el del sábado contribuyen a que haya el debido respeto en las tribunas;
con el color del fútbol, pero sin la violencia de él. Pero quedarse sólo con eso sería mirar
una parte de la película. Y siempre conviene mirarla entera


Fuente: Diario La Nación



 

 
 
 

Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateurs - Buenos Aires nº 1252  . Tel 4242301. 
aredaclubes@aredaclubes.arnetbiz.com.ar - hector@ejugar.arnetbiz.com.ar