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30 de Abril de 2014

Flagelo del fútbol: tráfico de chicos y promesas
rumbo al profesionalismo


La organización internacional Save the Children elaboró un duro informe. El caso testigo
en Rosario lo protagoniza ADIUR, que acumula denuncias. Se quedan con los mejores
pibes a pesar del acuerdo con el Villarreal de España.

El profe Matías recibió la orden y se la comunicó en la práctica al padre de Facu: “Para el año
que viene a tu hijo no lo vamos a tener en cuenta. No estoy de acuerdo. De hecho, yo me voy
porque no se les puede hacer esto a los chicos.”

Esto: desplumar a la categoría 2006 de la Agrupación Deportiva Infantil Unión Rosario (ADIUR)
a partir de que los manejadores del club determinaron que los niños de siete años carecen
de las condiciones para convertirse en profesionales.

Roberto Loria, el papá de Facundo, y los demás padres les mintieron a los hijos y los
reubicaron en el club Morning Star. El caso ADIUR excedió la queja paternal: llegó
hasta la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Municipal de Rosario. “¿Qué le iba
a decir? –se pregunta ahora Loria acerca de lo ocurrido a mitad del año pasado– ‘Nos pegaron
una patada en el orto por patadura.’ Tiene siete años… No sabés si el pibe que es un crack
a los siete años cuando se desarrolla le gusta bailar como Julio Bocca. Le dije que al
otro club le faltaban jugadores.” Gabriel Barbieri, otro de los papás, envió un correo
electrónico a los medios locales. “¿Quién tiene la suficiente autoridad para saber si un
niño no será un gran futbolista el día de mañana? –escribió–. Es una vergüenza. Este es
un club de barrio que debería brindar formación y contención; no exigir a niños como si
fueran adultos.”

En 2006, después de que Darío Marchano, actual vice de ADIUR, asumiera la presidencia,
desembarcaron Fabián Soldini y Martín Montero, agentes de la empresa de compra y venta
de futbolistas Marka Group. Soldini y Montero fueron los que tocaron la puerta de la casa
de Estado de Israel 525 para convencer a la familia Messi de entregarle el destino del
pequeño Lionel; los que le pagaron durante un año 480 dólares por mes para abarcar la
mitad del tratamiento de la hormona de crecimiento; los que intermediaron con Josep María
Minguella, entonces asesor de contrataciones del presidente del Barcelona Joan Gaspart. En
síntesis, Soldini pisó Catalunya el 18 de septiembre de 2000 junto a Leo y Jorge Messi, con
quien mantiene un juicio por no cumplir el contrato de representación. En 2013, Juan José
Ubieta, el abogado de la sociedad Marka que encaró el litigio, fue procesado por “delitos
de estafa y administración fraudulenta” en Rosario Central. Soldini y Montero son malas
palabras para Jorge Messi, hoy representante de Leo. “Si yo me quedo con el tema, no
vivo –aclara Soldini a El Gráfico Diario–. Estoy enojado. Mintieron en cómo llegaron a
Barcelona. Es una cuestión del padre, que quiere borrarnos de la historia.”

Los empresarios reformaron ADIUR: cancha de pasto sintético, Juan Calabrés –ex barrabrava
de Central– como secretario del club, nexo con las juveniles canallas, reposición de entrenadores,
idas y vueltas de pibes en remises, el cierre de la escuelita y un convenio con el Villarreal desde
2010 a raíz de la relación entre Soldini y Fernando Roig, el dueño del club español. “Lo primero
que hicieron –contestan un grupo de padres que prefiere el anonimato porque algunos de sus
hijos aún juegan en el club– fue echar a la Moni, la encargada del buffet, para darle la
concesión a los hermanos Calabrés. Después empezó la limpieza de jugadores, y hablamos
de niños, y la llegada de técnicos ‘truchos’.”

“Los de Villarreal no son culpables –retoma Loria–. Estos delincuentes los estaban cagando.
Le agarraban la guita y cuando tenían uno bueno se lo quedaban ellos y mandaban a otros.
Pensamos que el gallego había venido a hacer quilombo. El gallego vino a ver qué estaba
pasando porque no le llegaba uno bueno, porque estos vendían al bueno por debajo de la
mesa.” El gallego es Raúl Herrera. El coordinador de las juveniles del Submarino Amarillo
visitó en noviembre Rosario para supervisar el andamiaje de la fábrica. “Incorporamos
profesionales en psicología y prevención de lesiones para profesionalizar el trabajo.
Venimos a formar a los chicos con métodos europeos para luego llevarlos allá”, resumió
Herrera en el programa radial Dos de Punta. Central comenzó a recibir cartas documento
de los padres que pedían el pase de los nenes para llevárselos a ADIUR. Para saltear un
paso: Europa en Rosario.

El rosarino Nahuel Leiva es la primera pieza que salió de la cadena de producción, la repetición
del recorrido de Messi: a los 12 años dejó ADIUR, voló a España y debutó en enero pasado en
el Villarreal, a los 17. La Real Federación agilizó la nacionalización y el mediocampista ofensivo
se presentó en marzo en la Sub 19 de España ante Holanda, en un partido previo a la
clasificación al Europeo de la categoría; podría jugar para Argentina si antes no debuta en
la selección mayor española. Sin los padres, encerrado en el cuarto, el más chico de cinco
hermanos sufrió la adaptación; sobre todo, porque tardaron tres años en darle la habilitación
para jugar por ser extranjero. Lo contuvieron Gonzalo Rodríguez y Mateo Musacchio. Con
Rodríguez, hoy en la Fiorentina de Italia, iba al cine y jugaba a la PlayStation. Cuando le
preguntaron luego de la presentación para qué seleccionado quería jugar, Leiva se desligó:
“Estas cosas las lleva mi representante.” O sea: Soldini.

“Ahora habilitaron una escuelita a nivel competitivo para resarcir la situación, pero lo que hicieron
es criticable –marca Mario Gianmaría, el presidente de la Asociación Rosarina de Fútbol–. Aunque
a veces son los padres los que sacan a los chicos de los clubes. Hay algunos que a los diez años
ya realizaron cuatro pases. Es una locura que habría que ponerle un freno, porque la
reglamentación tiene una trampita: si los padres se mudan a Europa por cuestiones laborales
se pueden ir con los hijos y a los clubes de allá no les cuesta nada darles un trabajo. El caso
de Leiva se sabe porque tiene final feliz, pero hay un montón que no. Esto no ocurre nada
más que acá. En África es mucho peor.” Soldini dice que lo critican por hacer las cosas bien.
“Querían jugar todos una cantidad de minutos, y se enojaron. Estamos sobrepasados, y a
algunos les tenemos que decir que no. Sé que hay un tema muy grande con el fútbol
infantil, pero nosotros contenemos a 400 chicos que no están en la calle. Boca y River
también hacen discriminación. No negamos el negocio. No tiene nada de malo. No
engañamos. Lo mejor es preguntarles a los nenes cómo están acá. A estos padres les
molesta que estemos haciendo las cosas bien y a uno le quieren cortar las piernas.”

La organización internacional Save the Children elaboró el informe “Niños en competición”:
determinó que tres de cada diez chicos son explotados en la preparación hacia el deporte de
alto rendimiento. “El tráfico de promesas de jugadores en África y Sudamérica –apuntó– es el
principal flagelo del fútbol.” Save the Children denunció la proliferación de academias y agentes
que estafan a los jóvenes. Sólo el 4% de los niños africanos que llegan a Europa, por ejemplo,
se convierten en profesionales. El resto vaga por las calles de las ciudades. “El negocio de moda
en el fútbol es hoy la compra y venta de chicos –certifica el periodista chileno Juan Pablo
Meneses, autor del libro Niños futbolistas (2013)–; es una moda mundial que tiene un
culpable: Messi. El negocio que se hizo con él es tan brutalmente bueno, es decir comprar desde
Europa un niño barato y convertirlo en una fortuna en pocos años, que muchos quieren imitarlo.
Y como Messi es de Rosario, imaginan que el nuevo Messi estará en esa ciudad. Por eso están
instalando sus factorías ahí. En el camino de hacer ese negocio hay que ir descartando chicos,
y eso es lo que pasó en ADIUR. En la lógica del negocio, suena bastante lógico; en la lógica del
fútbol de barrio, suena inhumano.”


Fuente: Revista El Gráfico


 
 
 

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